Arresto de Julian Assange y lo que puede decirnos del mundo sin Dios

Esta semana ha sido estremecida por dos noticias por igual relevantes. Por un lado, la primera foto real de un agujero negro; por otro, el arresto Julian Assange, fundador de wikileaks, en la embajada ecuatoriana en Londres.

Con la imagen del agujero, se probó nuevamente la teoría de la relatividad einsteniana, que no es incoherente con la visión de un mundo creado por Dios, pues sugiere que debió haber un principio y luego el universo fue expandiéndose.

Primera foto de un agujero negro, tomada por Telescopio de Horizonte de Sucesos, una gran hazaña.

Con el arresto de Assange, cae uno de los héroes posmodernos seculares.

El contexto permite relfexionar desde una mirada más bíblica a los modelos de éxito y heroismo del mundo sin Dios, y las diferencias con los modelos de hazaña de la Biblia.

En Assange, el mundo suele ver un paradigma posmoderno.

Tras la caída de los modelos de ética y de la noción de Historia, tal como fueron derrumbados después de la bomba atómica y los horrores de las Guerras Mundiales, el mundo caído pareció quedarse sin ejemplos seculares que duraran demasiado tiempo.

Los paradigmas perdieron su durabilidad, y comenzaron a repensarse modelos de «héroes» instantáneos.

En la posmodernidad secular, lo normal es esperar que en cualquier momento un «héroe» pueda ser acusado de evadir impuestos (Cristiano Ronaldo), o de abuso sexual (Woody Allen, Pablo Neruda…), o simplemente nos dejen de simpatizar tanto porque descubre un paparazzi que es infiel a su esposo(a).

Nos conformamos con héroes a medias, sin coherencia. Que logran dominar un área de su conducta sin equilibrio en muchas otras.

Y claro, La Biblia tampoco dice que los que estemos conectados con Cristo seremos perfectos al lado de los que no. Tenemos, como ellos, la herencia de la carne en la que nacimos, y toda la vida terrenal nos tocará luchar con ella.

Sin embargo, el caso de Assange es muy ilustrativo de esto, porque nos permite comprobar a una escala muy pública las incoherencias de un paladín de la ética actual.

Por qué Assange es un héroe secular

Assange tras su arresto, camino a un juzgado

Daniel Schmitt, cofundador de Wikileaks, ha descrito a Assange como «una de esas pocas personas que se preocupan de verdad por cambiar el mundo a mejor hasta el punto de querer hacer algo radical, arriesgándose a cometer un error, con la motivación de trabajar en algo en lo que cree».

¿Por qué otras cosas es considerado como un héroe? En 2010 publicó un vídeo en el que un helicóptero estadounidense disparaba contra civiles en Afganistán.

Además, en su página de filtraje de información clasificada, Wikileaks, se difundieron miles de documentos oficiales confidenciales, desde mensajes militares a cables de embajadas, muchos de ellos sobre la guerra de EEUU en Irak, que revelaron al mundo las atrocidades que ejecutaban grandes cargos y gobiernos.

Esa labor periodística puso en evidencia, como explica el sitio La Razón, crímenes de guerra cometidos por Estados Unidos y la existencia de una red de espionaje a gran escala desde las agencias de inteligencia de Estados Unidos, algo que sería después confirmado por las filtraciones de Edward Snowden.

El camino errático de Assange

Assange, por otro lado, pareció irse demasiado lejos por el camino de las revelaciones, sin pensar en los terceros que quedaban descubiertos peligrosamente, puso en peligro la vida de agentes de inteligencia a través de los documentos secretos filtrados.

La agencia AFP aseguró que algunos viejos amigos y colaboradores lo describieron como egocéntrico, obsesivo y paranoico.

Pero el punto culminante de su falta de coherencia ética fue el momento en que liberó revelaciones en Wikileaks que decidirían la elección de un personaje como Trump en Estados Unidos y hundirían las esperanzas de Bernie Sanders y Hillary Clinton.

¿En qué valores estaba pensando Assange cuando movió la balanza a favor de alguien con visiones tan peligrosas como Trump?

En ninguno, o en el del momento. El valor del ego, ese que al final domina la conducta humana sin Dios.

No es recomendable comparar a Assange con ningún seguidor actual de Cristo, eso está claro. Por mucho, resultaríamos igual de miserables o peor.

Tampoco promovemos la idea de desprecio hacia los seres humanos. Amamos a los pecadores, porque lo somos, y porque Dios mismo los amó, nos amó, hasta la muerte.

Nada de hipocresías que nos alejen del resto de los humanos.

Pero se vale reflexionar y comparar todo con el modelo de Cristo. Empezando por cada uno de nosotros mismos y terminando con los «héroes» seculares.

Si paramos a cualquier modelo posmoderno al lado del mismo Cristo, nos damos cuenta de cuán incoherente es la conducta de esos «héroes».

Y entendemos por qué sentimos esa decepción cuando nos revelan su cara más errática: no tienen el Espíritu de Dios. No actúan por verdadero amor. No son de Cristo.

Esperemos que Assange no sea ultimado, y Dios le libre de la persecución a la que se verá sometido.

Dios inspire cada vez más a los que sí tenemos su Espíritu morando en nosotros, a asumir nuestros roles como sal y luz, y a presentar los verdaderos paradigmas que nos toca establecer en amor a todos.

Tomado de MaranataCuba

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