Bienaventurados los que no ven y aún así creen

(Mensaje cristocéntrico de Silas Martin Bollweg traducido por Andrés J. Quesada Cedeño)

Hermanos y hermanas, hoy me gustaría tratar un tema que tarde o temprano nos afectará  a todos durante la trayectoria de nuestra vida cristiana.

Quiero hablarles de esos periodos donde no vemos la mano de Dios obrando en nuestras vidas. Esos periodos donde no vemos su ayuda y lo único que escuchamos es un silencio total.

Quizás vives cómodamente y estás profundamente enamorado de Jesús. Tienes salud y tu vida es tan bendecida que no concibes que las cosas puedan ser de otra forma.

Echémosle una ojeada a la pregunta que le hizo Juan el bautista a Jesús en Mt 11:2-6:

Y al oír Juan, en la cárcel, los hechos de Cristo, le envió dos de sus discípulos para preguntarle: ¿Eres tú aquel que había de venir, o esperaremos a otro? Respondiendo Jesús, les dijo: Id, y hacer saber a Juan las cosas que oís y véis.

Los ciegos ven, los cojos andan, los leprosos son limpiados, los sordos oyen, los muertos son resucitados, y a los pobres es anunciado el evangelio; y bienaventurado es el que no halle tropiezo en mí.

Jesús dice claramente que aquellos que no tengan en él una fuente de tropiezo serán bienaventurados. Serán felices y satisfechos de forma plena por confiar en Él en todo momento.

Te pregunto: ¿has estado dudando de Jesús? ¿Estás enojado con él? ¿Pueden estas cosas pasarle a un cristiano?

¡Claro que puede pasar! Si le pasó a Juan el bautista, quien proclamó directamente a Jesús como el Mesías, también puede pasarnos a nosotros.

¿Cómo es que puede pasar tal cosa en la vida de un cristiano?

Los momentos difìciles se viven de un modo distinto si entendemos que Dios està aùn ahì. Foto: Tomada de acustiknoticias.com

Bueno,  esto puede pasar debido a falsas enseñanzas, expectativas infundadas y también por oraciones no contestadas, sobre todo en periodos de pruebas y dificultades.

Juan el bautista estaba en la cárcel por predicar el mensaje correcto, el terminar en la cárcel era algo que no merecía y que seguramente él no esperaba.

Juan conocía la historia del profeta Elías y de cómo Dios lo había usado para hacer descender fuego para destruir a sus enemigos (2R 1:9-14). Por lo tanto, es muy probable que Juan esperara ser protegido de igual forma. Pero eso un fue lo que pasó, no fue liberado de tal situación, sino que fue decapitado por los soldados del rey Herodes.

¿Qué pasó? ¿Acaso un despiste en el gobierno del cielo?

¡Claro que no! el hecho de que haya ejemplos en la Biblia de personas que fueron librados de horribles circunstancias de forma milagrosa, como el mencionado caso de Elías, no establece una ley universal de que eso pasará en la vida de cada cristiano.

¿Todo me tiene que salir bien?

No todo tiene que salir «bien» porque seas cristiano, pero aun hay buenas noticias. Foto: Tomada de EFesalud

Cuántas veces no escuchamos a predicadores de la prosperidad decir: «Dios te va a hacer rico, porque le dio riquezas a tal siervo» ─y mencionan algún personaje bíblico.

Somos bombardeados con ideas de este tipo constantemente desde los púlpitos. Pero este mensaje distorsiona la realidad del evangelio y se constituye en un serio error que le hace un gran daño a la vida de la iglesia.

¿Son todos los cristianos ricos y prósperos económicamente? ¿Tienen una salud en buen estado todos? ¿Son todos nuestros familiares y amigos salvos?

Si alguien dice, sí, por favor deme la dirección de su iglesia para congregarme allá porque algo debe andar mal con la mía.

Por supuesto que en ocasiones vemos milagros, bendiciones, sanidades y todas esas cosas, pero estos son flashazos del cielo por razones especiales, no son cosas que pasen todos los días ni a todos. Si no lo crees, echa una ojeada en la iglesia donde te congregas.

También podemos estudiar Hebreos 11, poniendo especial atención a los versículos del 35-40, dice lo siguiente:

35Las mujeres recibieron sus muertos mediante resurrección; mas otros fueron atormentados, no aceptando el rescate, a fin de obtener mejor resurrección.

36Otros experimentaron vituperios y azotes, y más de esto prisiones y cárceles.

37Fueron apedreados, aserrados, puestos a prueba, muertos a filo de espada; anduvieron de acá para allá cubiertos de pieles de ovejas y de cabras, pobres, angustiados, maltratados; 38de los cuales el mundo no era digno; errando por los desiertos, por los montes, por las cuevas y las cavernas de la tierra. 39Y todos éstos, aunque alcanzaron buen testimonio mediante la fe, no recibieron lo prometido; 40proveyendo Dios alguna cosa mejor para nosotros, para que no fuesen ellos perfeccionados aparte de nosotros.

Recordemos las palabras de Jesús al dubitativo Tomás:

Porque me has visto, Tomás, creíste; bienaventurados los que no vieron, y creyeron Jn 20:29).

¡Este punto es esencial para la vida cristiana!

La prueba del seguidor de Cristo: punto esencial

El momento de la prueba tiene grande galardòn cuando logramos mantener la fe a pesar de lo que vemos. Foto: Tomada de Yout

Vendrán tiempos de prueba, de tentaciones y frustraciones para cada uno de nosotros, y es necesario que estemos preparados para permanecer firmes por fe y no dejarnos llevar por malos sentimientos.

No debemos dejar que los sentimientos negativos dañen nuestra fe. Mantengámonos firmes en Dios a través de la fe aunque lo difícil de las circunstancias hagan brotar en nosotros esa clase de sentimientos.

El apóstol Pablo nos dice en 2da Co 5:6-7:

6Asi que vivimos confiados siempre, y sabiendo que entre tanto que estamos en el cuerpo, estamos ausentes del Señor 7(porque por fe andamos no por vista).

¿Y qué podemos decir de las oraciones no contestadas? ¿Puede esto afectar nuestra relación con Jesús?

¿Qué hay de aquellas personas que oran por sanidad y aun están enfermas y no entienden por qué? ¿Qué hay de aquellos que ya han fallecido por diversas causas de forma inesperada? ¿Qué hay de los tantos matrimonios rotos y hogares destruidos?

¿Qué hay de nuestros familiares no cristianos que ya murieron y están en el infierno a pesar de que oramos y derramamos lágrimas por ellos delante de Dios?

¿Qué hay de los problemas económicos y las necesidades que golpean nuestra vida cada día?

La lista de preguntas puede ser interminable. La verdad es que hay muchas personas que toman una simple «decisión» por Jesús pero no son librados de la esclavitud del pecado. ¿Estás convencido de que estas cosas jamás afectarán tu vida?

Querido hermano, en mis largos años de caminar con Dios he experimentado muchas de estas cosas y la verdad es que no tengo respuesta para las interrogantes que se levantan, pero sé que estos problemas pueden llegar a destruir nuestro amor por Dios.

Solo te puedo recordar lo que Jesús le dijo a Tomás:

Porque me has visto, Tomás, creíste; bienaventurados los que no vieron, y creyeron Jn 20:29).

Cómo pasar la prueba y la duda

Salir vencedor y pulido de la prueba de fe: la mayor satisfacción que da firmeza a la relación con Dios. Foto: Tomada de El Visitante PR

Lo ideal es que mantengamos nuestros corazones y mentes firmes como aquellos valientes jóvenes hebreos: Sadrac, Mesac y Abed-nego. Es sorprendente lo que le respondieron al rey Nabucodonosor:

13Entonces Nabucodonosor dijo con ira y con enojo que trajesen a Sadrac, Mesac y Abed-nego. Al instante fueron traídos estos varones delante del rey.

14Habló Nabucodonosor y les dijo: ¿Es verdad, Sadrac, Mesac y Abed-nego, que vosotros no honráis a mi dios, ni adoráis la estatua de oro que he levantado?

15Ahora, pues,  ¿estáis dispuestos para que al oír el son de la bocina, de la flauta, del tamboril, del arpa, del salterio, de la zampoña y de todo instrumento de música, os postréis y adoréis la estatua que he hecho? Porque si no la adorareis, en la misma hora seréis echados en medio de un horno de fuego ardiendo;  ¿y qué dios será aquel que os libre de mis manos?

16Sadrac, Mesac y Abed-nego respondieron al rey Nabucodonosor, diciendo: No es necesario que te respondamos sobre este asunto.

17He aquí nuestro Dios a quien servimos puede librarnos del horno de fuego ardiendo; y de tu mano, oh rey, nos librará.

18Y si no, sepas, oh rey, que no serviremos a tus dioses, ni tampoco adoraremos la estatua que has levantado.

Queridos hermanos, esta es la forma en que debemos actuar como verdaderos hijos de Dios que somos.

¡Aun si Él no nos salvase, no nos arrodillaremos! ¡Permanezcamos firmes en Cristo no importa cuál sea la tormenta que azote nuestras vidas! Si perecemos, perecemos.

Pero nuestro galardón nos espera en los cielos, donde tenemos una morada celestial para habitar junto a nuestro Padre eterno.

El libro de los Salmos nos dice:

Porque tu nos probaste, oh Dios; nos ensayaste como se afina la plata (Sal 66:10).

El apóstol Pedro nos dice:

Para que sometida a prueba vuestra fe, mucho más preciosa que el oro, el cual aunque perecedero se prueba con fuego, sea hallada en alabanza, gloria y honra cuando sea manifestado Jesucristo (1Pe 1:7).

Si permanecemos firmes en la prueba, entonces somos dignos de ser la esposa del cordero de Dios. La etapa de compromiso ha terminado, hemos sido fuertemente probados y hallados fieles y dignos para ser la esposa del hijo de Dios. ¡Un vestido blanco de lino fino espera por nosotros!

¡Muchos han abandonado la batalla, pero tú y yo, permanezcamos firmes sin importar el costo!

¿Cómo podemos esperar ser la esposa del hijo de Dios sin que nuestra fidelidad sea primero probada? ¿Deseas tú un cónyuge fiel? ¿Crees que Dios quiere una esposa infiel? ¡Claro que no!

Entonces, seamos fieles en medio de la prueba mirando nuestro gran galardón: toda una eternidad con Jesús.

Dios te bendiga.

Tomado de MaranataCuba

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