¿Creen los cristianos en tres dioses?

portadaLos musulmanes, los , los Testigos de Jehová y los mormones dicen que sí. Insisten en que la doctrina cristiana ortodoxa de la Trinidad no es bíblica y que es algo heredado del politeísmo de las mitologías griega y romana. ¿Es cierto eso? ¿O acaso creer en un Dios triuno es fundamental a la fe bíblica?

Para contestar estas preguntas, el editor de investigación en jefe de Clase Bíblica Radial, señor Herb Vander Lugt, ha escrito las páginas siguientes para mostrar lo que la dice acerca de la relación entre el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo. Es nuestra que este librito le ayude a ver por qué los seguidores de Cristo creen en un Dios triuno, y por qué esta doctrina de la Trinidad tiene tanta importancia.

Son las 10:15 de la mañana de un sábado. Con bostezos se inicia otro fin de semana lento. Las secciones del periódico tratan de entablar una conversación con una cafetera que está medio vacía. Una libreta de cheques casi sobregirada espera que la cuadren. Los platos del desayuno están en capilla ardiente sobre el mostrador de la cocina. Entonces el timbre de la puerta te recuerda que le debes dos meses de noticias al muchacho que reparte los periódicos.

Al abrir la puerta, dos jóvenes vestidos con camisas blancas y corbatas te saludan con una sonrisa. Nunca antes los has visto. Pero los reconoces a ellos y a su maletín. Otros miembros de su fe te han visitado en el pasado. Esperas que estos dos te hagan preguntas similares acerca de tus intereses espirituales. Amablemente tratarán de darte panfletos que enlazan nuestros problemas sociales con una crisis espiritual nacional. Buscan personas que estén dispuestas a estudiar la Biblia con ellos.

No los invitas a pasar, pero se te hace difícil pedirles que se vayan. Sientes que se han ganado algunos minutos de tu por el solo hecho de estar dispuestos a llegar hasta tu puerta. Te preguntas si tú harías algo así por tu propia fe. ¿Te atreverías a tocar a la puerta de extraños para hablarles del futuro, de Dios y de sus almas?

Estos miembros de una fe diferente a la tuya están haciendo eso mismo. Estos formales visitantes tienen un mensaje de advertencia acerca de las personas comunes y corrientes que asisten a la iglesia. Dicen que pueden demostrarte por tu propia Biblia que mucho de lo que creen las personas que asisten a las iglesia es en realidad contrario a la Biblia. Los cristianos -dicen ellos- han creído una mentira.

Tomemos, por ejemplo, la doctrina de la Iglesia sobre la Trinidad -te dicen-. Los cristianos adoran a un Padre, un Hijo y un Espíritu Santo. Sin embargo Moisés, el gran dador de la ley, respetado por judíos, cristianos y musulmanes por igual, declaró: «Oye, Israel: Jehová nuestro Dios, Jehová uno es. Y amarás a Jehová tu Dios de todo tu corazón, y de toda tu alma, y con todas tus fuerzas» (Dt. 6:4, 5).

¿Cómo pueden los cristianos -dicen ellos aguijándote- ser fieles a Moisés y a las bases del Antiguo Testamento al tiempo que adoran a tres personas distintas que son el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo? ¿Es posible -te preguntan- que hayas creído una doctrina que viola la enseñanza más básica de la Biblia? ¿Es posible que hayas aceptado sin saberlo una enseñanza que ponga en peligro tu relación con Dios?

Los visitantes que están a tu puerta no son los únicos que tienen una convicción antitrinitaria. Con ellos están los judíos, los musulmanes, y varias otras voces que citan la Biblia y que insisten en que cualquiera que cree en la Trinidad ha violado la sagrada Shema hebrea que recitan dos veces al día los judíos devotos: «Oye, Israel: Jehová nuestro Dios, Jehová uno es.»

Los grupos antitrinitarios sostienen que cuando decimos que Dios existe en tres personas estamos en realidad estableciendo tres Dioses. Declaran que la palabra trinidad no aparece en las Sagradas Escrituras, y en eso tienen razón. Pero luego prosiguen diciendo que esta idea del «tres en uno» fue trasplantada en el cristianismo procedente del paganismo griego y romano.

¿Hay alguna posibilidad de que tengan razón? ¿Hay evidencia de que esta enseñanza haya tenido su origen en el paganismo? ¿Es bíblica la doctrina del Dios triuno?

Los que se oponen a la enseñanza de la Trinidad hacen afirmaciones muy serias. Insisten en que todo el que cree en un Dios triuno viola el primer mandamiento de Moisés, en el cual el Señor dice: «Yo soy Jehová tu Dios, que te saqué de la tierra de Egipto, de casa de servidumbre. No tendrás dioses ajenos delante de mí» (Éx. 20:2, 3).

Sin embargo, los teólogos de la Iglesia también han hecho serias afirmaciones por muchos siglos en apoyo de la Trinidad. Esta doctrina, según los padres de la Iglesia, no es un asunto de filosofía pagana. No es politeísta. No es un asunto de semántica. Según los teólogos de la Iglesia, el hecho de que el único Dios verdadero y Altísimo existe en tres personas es una enseñanza bíblica de la mayor importancia.

Católicos, protestantes y ortodoxos concuerdan en que la enseñanza del Nuevo Testamento de un Dios triuno es una doctrina firmemente fundamentada en las Escrituras y no en la filosofía. Todos están de acuerdo en que la Trinidad nos muestra hasta qué punto la propia existencia de Dios está arraigada en el gozo de una eterna relación. La triunidad de Dios nos muestra la eterna realidad de su amor y el enorme precio que Dios pagó cuando dio a su Hijo como sacrificio por nuestro pecado. La triunidad de Dios muestra que nuestras propias relaciones son importantes para un Dios en quien la relación y el amor son fundamentales a su existencia. Un Dios triuno nos da el ejemplo de uno que existe, no simplemente como uno, sino en el gozo inefable y la creatividad de una relación perfectamente compartida. Contrario a los muchos dioses guerreros de la religión pagana, y contrario a nuestra propia historia de relaciones rotas, este Dios siempre es uno en mente, corazón y acción.

Las principales ramas de la cristiandad también concuerdan en que un Dios triuno es consistente con el rastro de la evidencia antiguotestamentaria para la misma doctrina. El Antiguo Testamento hace fuertes insinuaciones de que aunque Dios es uno, no es un Ser solitario. Los escritores del Antiguo Testamento usan muchas veces un lenguaje que nos hace pensar en una pluralidad dentro de esta unidad.

Por ejemplo, la palabra que se traduce por «Dios» unas 2.570 veces en el Antiguo Testamento es Elohim, un término plural. En todos los casos menos en cinco, se refiere claramente a aquel Dios que es Creador, Sustentador y Amo de todo.

Dios a veces usaba un pronombre plural cuando hablaba de sí mismo. Por ejemplo dijo: «Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza» (Gn. 1:26). Más tarde, después que Adán y Eva comieron del árbol prohibido, Dios dijo: «He aquí el hombre es como uno de nosotros, sabiendo el bien y el mal» (Gn. 3:22).

Cuando Moisés declaró que Dios es uno (Dt. 6:4), usó la misma palabra que había empleado para describir la relación de «una sola carne» entre un hombre y su esposa (Gn. 2:24). La palabra uno en Deuteronomio 6:4 permite definitivamente la idea de una pluralidad de personas dentro de la unidad de la Deidad.

Por lo tanto, ambos testamentos, nos dan razones para creer que uno puede ser más de uno. El hecho de que esto esté más allá de nuestra capacidad de comprenderlo completamente no es razón para rechazarlo, sino para tratar de entender tanto como sea posible de lo que Dios ha revelado.

Algunos cristianos han intentado explicar la triunidad de Dios sugiriendo que Dios tiene tres maneras diferentes de revelarse a nosotros. A veces se presenta como Padre, a veces como Hijo y otras veces como Espíritu Santo.

La explicación de un Dios en tres papeles distintos podría tener más peso si no fuese por la evidencia de la pluralidad que hay dentro de la unidad que ya hemos considerado. Puesto que el Antiguo Testamento revela un Dios que dice: «Hagamos al hombre a nuestra imagen», es mucho más fácil para nosotros entender el sentido de relación, sumisión, amor y lealtad que las Escrituras describen que existe entre el Padre, el Hijo y el Espíritu.

El Nuevo Testamento no nos revela estas tres personas por separado sino con un profundo sentido de unidad. Representa a las tres en una relación de unidad y de amor entre ellas y hacia nosotros también.

La relación neotestamentaria entre el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo refuta la conclusión de que solamente el Padre debe considerarse como el único Dios verdadero y Altísimo. Aunque es comprensible que algunos traten de proteger la exclusividad de Dios considerando al Hijo y al Espíritu seres o fuerzas inferiores, esa conclusión no es válida.

El Antiguo Testamento establece claramente que el único verdadero Dios de la Biblia es un Dios celoso. Es un Dios que, según Isaías, no le dará su gloria a otro (Is. 48:9-12).

Sin embargo, el Dios del Nuevo Testamento enlaza su propio nombre en la designación triple como Padre, Hijo y Espíritu Santo. Igualmente importante es el hecho de que el Nuevo Testamento nos muestra que el Padre hace nuestra relación con Él dependiente de nuestra relación con el Hijo, y nuestra relación con el Hijo dependiente de nuestra relación con el Espíritu. Este Dios obviamente comparte su gloria entre tres personas, quienes a su vez ofrecen su amor a todos los que acepten el amor del Padre, del Hijo y del Espíritu.

Para ver cómo la gloria de un Dios celoso se comparte en esta unidad de personas, examinemos brevemente cada persona de esta Deidad tal como se describe en la Biblia.

 Los escritores neotestamentarios se refieren una y otra vez a Jesucristo como el . Pero, ¿qué significa ese título?

Los Testigos de Jehová interpretan esta expresión como que Él era un hijo de Dios, muy parecido a los ángeles y a otros seres humanos. Creen que Jesús era el arcángel Miguel en forma humana.

Los líderes actuales del judaísmo dicen que Jesús fue un gran profeta, pero nada más. Los musulmanes tienen la misma opinión. Suzanne Haneef, una musulmana contemporánea muy culta, señala que el Corán honra a Jesús enseñando que nació sin el agente de un padre humano y que fue un gran profeta. Pero insiste en que el libro sagrado del Islam «afirma categóricamente pasaje tras pasaje que Jesús no es el Hijo de Dios, …que esa idea tiene mucho más en común con las mitologías paganas en las cuales los «dioses» engendraban hijos semidivinos con mujeres humanas que con una religión verdadera procedente de Dios» (What Everyone Should Know About Islam and Muslims [Chicago: Kazi Publications, 1979]).

Sin embargo, el Nuevo Testamento enseña que Jesucristo es el «unigénito» (véase la p. 24) Hijo de Dios (Jn. 1:14, 18; 3:16, 18; 1 Jn. 4:9). Las Escrituras describen a Cristo compartiendo la gloria de un Dios celoso que, a través de Moisés, insistió en que nadie merecía ser adorado sino sólo Dios mismo. Este Dios comparte su amor con los ángeles y con los mortales. Pero con Cristo el Hijo, comparte su gloria.

Para ver hasta dónde comparte el Hijo la gloria del Padre, consideremos la evidencia de las palabras de Cristo, el testimonio de los apóstoles y las predicciones de los profetas del Antiguo Testamento, además de las declaraciones de los padres de la Iglesia.

Las palabras de Jesús. Los cuatro evangelios registran muchas de las palabras que Jesús habló durante su ministerio terrenal. Aún si no creyésemos en la inspiración del Nuevo Testamento tendríamos una buena razón para aceptar como preciso lo que ellos escribieron. Tenemos poderosas evidencias de que Mateo, Marcos y Lucas fueron escritos mucho antes del año 70 d.C. Y aunque el Evangelio de Juan no se produjo hasta alrededor del año 90 d.C., la evidencia de que pertenece al apóstol Juan, quien estuvo real y efectivamente con Jesús durante todo su ministerio terrenal, también es poderosa. Los apóstoles indudablemente repetían las palabras de Cristo a menudo cuando empezaban a proclamar el evangelio. Las palabras de Jesús nos dicen que Él definitivamente afirmaba ser Dios. Examinaremos únicamente dos de las tremendas declaraciones que Jesús hizo acerca de Sí mismo.

En Juan 8:58 hallamos la afirmación de Cristo de que nunca tuvo comienzo. Puesto que sólo Dios es eterno, esto equivale a una declaración de deidad. A un grupo de líderes religiosos hostiles les dijo: «De cierto, de cierto os digo: Antes que Abraham fuese, yo soy» (Jn. 8:58). Nótese que Jesús no dijo: «Antes de que Abraham naciese nací yo.» Dijo: «Antes que Abraham fuese, yo soy.» Abraham nació dentro de las limitaciones del tiempo. Jesús dijo que su propia existencia trasciende el tiempo. Siempre ha existido. No tuvo principio.

Aunque esta declaración de que nunca tuvo principio es suficiente para establecer la deidad de Cristo, algunos estudiosos de la Biblia ven algo más en esa afirmación. Dicen que Jesucristo se declaró a Sí mismo ser el «YO SOY» de Éxodo 3:14. Aunque esto es discutible, el mismo hecho de que Jesucristo haya dicho que nunca tuvo principio es suficiente para establecer su afirmación de que era Dios.

De cierto, de cierto os digo: Antes que Abraham fuese, yo soy. Juan 8:58

La segunda declaración de Cristo en la cual se llama a Sí mismo Dios se halla en Juan 10:30. Mientras asistía a la fiesta de la dedicación en Jerusalén, dijo: «Yo y el Padre uno somos.» Los líderes religiosos reconocieron que se estaba haciendo Dios cuando hizo esta declaración. Comenzaron a tirarle piedras y a decir que lo hacían por su «blasfemia; porque tú, siendo hombre, te haces Dios» (Jn. 10:33). Ellos comprendieron las palabras de nuestro Señor mejor que los Testigos de Jehová de hoy. Se dieron perfecta cuenta de que estaba diciendo más que si un hombre dijese: «Mi esposa y yo somos uno.» Este esposo estaría diciendo simplemente que él y su esposa son uno en sus deseos, planes o ambiciones. Jesús obviamente quiso decir más que eso. Estaba diciendo que Él y el Padre son uno en esencia. Los judíos sabían que Jesús había afirmado ser Dios.

Le respondieron los judíos, diciendo: Por buena obra no te apedreamos, sino por la blasfemia; porque tú, siendo hombre, te haces Dios.  Juan 10:33

Jesús se veía claramente a Sí mismo como el Hijo de Dios. Se veía como la Deidad.

El testimonio de los apóstoles. Los hombres que escribieron el Nuevo Testamento tampoco tenían dudas acerca de la deidad de Jesucristo. Algunos de ellos recordaban aquel día en que su amigo Tomás vio al Cristo resucitado y exclamó: «¡Señor mío, y Dios mío!» (Jn. 20:28). Esa no era una expresión de sorpresa como cuando decimos: «¡Ay Dios mío!», lo cual oímos tanto hoy día. Ningún judío del primer siglo usaba el nombre de Dios de esa forma. Los apóstoles recordaban muy bien que Jesús aceptó esa designación de deidad.

Cuando el apóstol Juan, que estaba presente en aquella ocasión, empezó su evangelio, lo hizo así: «En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios» (Jn. 1:1). Luego procedió diciendo que este Verbo llegó a ser un ser humano que reflejaba la gloria de Dios (véase el v. 14). La expresión del versículo 1, «y el Verbo era Dios», es tan clara que casi todos los estudiosos de la Biblia la consideran una declaración de que Jesucristo es Dios. Sin embargo, los Testigos de Jehová no están de acuerdo. Arguyen que la última frase de Juan 1:1 debería leerse: «Y el verbo era un dios.» Señalan que la palabra Dios no tiene el artículo definido. No dice: «Y El verbo era el Dios.»

En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios. Juan 1:1

Su observación es correcta, pero no tienen razón cuando concluyen que eso no le atribuye deidad a Jesucristo. Robertson, Wescott, Morris y otros respetables eruditos nos dicen que Juan tenía una buena razón para omitir el artículo allí. Si hubiese escrito: «Y el Verbo era el Dios», hubiese negado la distinción entre el Padre y el Hijo, un error que cometió un hombre llamado Sabelio y que fue rechazado por los padres de la Iglesia.

Si Juan hubiese querido decir que Jesús era una deidad menor, hubiese usado la palabra griega theios en lugar de theos. Morris dice: «Esta palabra estaba disponible, y se halla en el Nuevo Testamento (p. ej. Hch. 17:29; 2 P. 1:3).»

Además, el contexto indica claramente que el Verbo es Dios, no simplemente una quasi-divinidad, un ser más o menos entre Dios y los seres creados. El Verbo existía en el principio (Jn. 1:2). El Verbo participó en la creación de todo (v. 3). Posee una que es única, una no creada que era suya desde la eternidad y que es la fuente de luz espiritual (v. 4).

Es claro que la traducción de Juan 1:1 es correcta: «Y el Verbo era Dios.» Incluso el orden de las palabras en el griego, el uso de theos en lugar de theios, y el contexto exigen esa traducción. Además del testimonio de que Jesucristo es Dios encontramos declaraciones más claras en los escritos de Pablo en el mismo respecto. Pablo dijo que nosotros como cristianos estamos «aguardando la esperanza bienaventurada y la manifestación gloriosa de nuestro gran Dios y Salvador Jesucristo» (Tit. 2:13). Nótese que es «nuestro gran Dios y Salvador Jesucristo», no «nuestro gran Dios y el Salvador Jesucristo». Puesto que Pablo no puso ningún artículo delante de la palabra Salvador, es evidente que consideraba a Jesucristo nuestro granDios.

Aguardando la esperanza bienaventurada y la manifestación gloriosa de nuestro gran Dios y Salvador Jesucristo Tito 2:13

El apóstol Pedro usó una construcción griega similar cuando se dirigió a sus lectores como «los que habéis alcanzado, por la justicia de nuestro Dios y Salvador Jesucristo, una fe igualmente preciosa que la nuestra» (2 P. 1:1).

En Hebreos 1:8, 10 encontramos que el autor cita varios versículos del Antiguo Testamento que se refieren claramente a Dios y los aplica a Jesucristo:
Tu trono, oh Dios, por el siglo del siglo (una cita del Sal. 45:6)…. Tú, oh Señor, en el principio fundaste la tierra, y los cielos son obra de tus manos (una cita del Sal. 102:25-27).

El autor de esta epístola, instruido cabalmente en las Escrituras del Antiguo Testamento y por lo tanto un monoteísta estricto, no fue nada renuente a declarar la absoluta deidad de Jesucristo. Identificó a Cristo como «Dios» y «Señor».

Mas del Hijo dice: Tu trono, oh Dios, por el siglo del siglo… Hebreos 5:8

Las predicciones de los profetas del Antiguo Testamento. Hasta las Escrituras del Antiguo Testamento, tan queridas para muchos judíos, declaraban la deidad del Mesías venidero con una claridad meridiana. Una de las profecías más extraordinarias en ese sentido es Isaías 9:6:
Porque un niño nos es nacido, hijo nos es dado, y el principado sobre su hombro; y se llamará su nombre Admirable, Consejero, Dios fuerte, Padre eterno, Príncipe de paz.

Dos de estos nombres dados al Mesías que había de venir expresan innegablemente su deidad: «Dios fuerte» y «Padre eterno». Los Testigos de Jehová traducen la primera expresión «un dios fuerte», pero no son consistentes. Encuentran la misma expresión hebrea en Isaías 10:21 donde hasta tienen que admitir que se refiere a Jehová, el Dios de Israel. El término «Dios fuerte» como lo encontramos aquí es por lo tanto una clara declaración de la deidad del Mesías.

El nombre «Padre eterno» se puede traducir «Padre de la eternidad». Pero en realidad no importa cuál palabra escojamos. Cualquiera de las dos expresa deidad. Puesto que sólo Dios es eterno, sólo a Dios se le puede dar el nombre «Padre de la eternidad». Y el profeta declaró que este título pertenece al «niño» y al «hijo» que había de venir como Mesías.

Las declaraciones de los padres de la iglesia. Los primeros padres de la iglesia lucharon para encontrar una respuesta satisfactoria a la pregunta: «¿Quién es el Hijo?» Sabían que las Escrituras le atribuían deidad. Además vieron en las Escrituras evidencia de que era verdaderamente humano. Pero no sabían exactamente cómo se mezclaban en una persona lo humano y lo divino. Algunos hacen tanto énfasis en su deidad que tendían a negar su verdadera humanidad. Otros erraban en la dirección contraria.

Por último, un hombre llamado Ario encontró una enseñanza que en realidad negaba la deidad de Cristo. Ario decía que antes de que Jesús viniese a nuestro a través de la virgen María preexistió como el primero y más sublime de todos los seres creados. Esta negación de la deidad de nuestro Señor, aunque fue fomentada por algunos líderes prominentes de la época, simplemente no pudo sostenerse ante un estudio bíblico serio. Poco a poco, los eruditos cuidadosos que trabajaron con la información bíblica, concluyeron que Jesucristo es tanto completamente humano como completamente Dios. Más aún, dijeron que estas dos naturalezas -la humana y la divina- estaban unidas en su persona. El credo atanasio (Atanasio murió a finales del siglo iv) lo dice así:
Por tanto, el Padre es Dios; el Hijo es Dios; el Espíritu Santo es Dios. Y sin embargo, no son tres dioses, …ni embrollan la esencia ni dividen la sustancia.

El resultado es que con muy pocas excepciones, los cristianos de todas las edades han afirmado la deidad de Jesucristo tal como lo expresa el credo atanasio. Las grandes divisiones que surgieron de la Iglesia original -catolicorromana, ortodoxa, protestante, bautista y pentecostal- están de acuerdo en este punto. La gran mayoría de aquellos que dicen ser leales a Jesucristo lo han considerado tanto Dios como hombre en una persona.

El hecho de que Jesús era completamente humano se revela claramente en la Biblia. Nació como bebé, creció como los otros muchachos (Lc. 2:40, 52), era el hijo de un carpintero de (Mr. 6:3), se cansaba como todos nosotros (Jn. 4:6), hasta admitió que había algunas cosas que no sabía (Mt. 24:36), y la noche anterior a su crucifixión temió terriblemente la severa prueba que le esperaba (Mt. 26:36-46). No obstante, la Biblia también enseña que Jesús es totalmente Dios.

Los padres de la Iglesia no podían explicar cómo Jesús pudo vivir como un ser humano genuino mientras seguía siendo Dios (ni tampoco nosotros). Sin embargo, todos damos gracias por la luz que arrojó el apóstol Pablo sobre este problema en el bien conocido pasaje acerca de Jesús y cómo se despojó a sí mismo de su eterna gloria:
Haya, pues, en vosotros este sentir que hubo también en Cristo Jesús, el cual, siendo en forma de Dios, no estimó el ser igual a Dios como cosa a qué aferrarse, sino que se despojó a sí mismo, tomando forma de siervo, hecho semejante a los hombres; y estando en la condición de hombre, se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz. Por lo cual Dios también le exaltó hasta lo sumo, y le dio un nombre que es sobre todo nombre, para que en el nombre de Jesús se doble toda rodilla de los que están en los cielos, y en la tierra, y debajo de la tierra; y toda lengua confiese que Jesucristo es el Señor, para gloria de Dios Padre (Fil. 2:5-11).

Mirando retrospectivamente a Cristo en su glorioso estado antes de que se encarnara, el Apóstol dijo: «siendo en forma de Dios» (v. 6). Para eso usó la palabra griega morphe, que se traduce «en forma», para establecer claramente que la gloria exterior que tenía en los cielos reflejaba su ser esencial. «En forma», Él es Dios.

El apóstol prosiguió diciendo que Jesús «no estimó el ser igual a Dios como cosa a que aferrarse» (v. 6). Renunció a la gloria que poseía como Dios para poder convertirse en miembro de la familia humana y ser nuestro Salvador.

La frase «se despojó a sí mismo» en el griego significa literalmente «se vació». ¿De qué se vació cuando se hizo miembro de la familia humana? ¡No de su deidad! Siguió siendo Dios. De lo que se vació fue de la gloria que poseía y se colocó en una relación dependiente con el Padre y con el Espíritu Santo. Por lo tanto, aunque seguía siendo Dios, se hizo verdadero hombre.

Jesús tenía que ser miembro de nuestra raza para ser un sustituto adecuado en la cruz. Esto explica el hecho de que dependía del Espíritu Santo de la misma manera que espera que sus seguidores también dependan del Espíritu Santo. Estaba «lleno del Espíritu Santo» cuando fue al desierto a ser tentado por Satanás (Lc. 4:1). Echó fuera demonios «por el Espíritu de Dios» (Mt. 12:28). Aunque Jesús siguió siendo Dios, voluntariamente vivió con las limitaciones de nuestra humanidad.

Podríamos no comprender cabalmente la relación de las naturalezas humana y divina de nuestro Señor mientras vivió aquí en estado de humillación. No obstante, las Escrituras afirman claramente que aunque era Dios, fue en su condición elemental de hombre que enfrentó las pruebas, los problemas y el dolor… incluyendo la cruz.

Este es el Hijo con quien el Padre compartió su gloria. Este es el Hijo identificado tan estrechamente con Dios, y el Padre hace nuestra relación con Él dependiente de nuestra relación con ese Hijo.

Sin embargo, nuestra relación con el Dios triuno no acaba allí. De la misma manera en que el Padre hace nuestra relación con Él dependiente de nuestra relación con el Hijo, así el Hijo ha hecho nuestra relación con Él dependiente de nuestra relación con el Espíritu. Como el Padre comparte su gloria con el Hijo, así el Hijo comparte su gloria con el Espíritu Santo.

 La Biblia enseña definitivamente que el Padre es Dios, que el Hijo es Dios, y que el Espíritu Santo es Dios. Muestra, además, que cada uno tiene una personalidad distinta. Eso suma tres Dioses, ¿verdad? Si estamos trabajando con matemáticas o pensando en tres personas separadas sí. Pero se trata de un Dios que es revelado en la Biblia como uno, que ha existido eternamente en tres personas distintas (no separadas).

Dios es un Ser, no tres. De ahí se deriva que el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo no son tres personas separadas. Podemos distinguirlas, pero no podemos separarlas.

Como personas distintas, cada una funciona en su manera propia y única. El Padre es el Originador, el Hijo es el Agente, y el Espíritu Santo es el Administrador o Aplicador. Cada uno vive con los otros dos en una relación mutua. Cada persona es consciente de sí misma y se conduce sola. No obstante, ninguna de ellas actúa nunca independientemente de las otras ni en oposición a ellas. La mente, la voluntad y las emociones de cada persona están en perfecta unidad con la mente, la voluntad y las emociones de las otras dos.

Las tres personas participaron en la creación de todas las cosas. Fue «por medio de él» (de Jesucristo) que Dios creó todas las cosas (Col. 1:16). La historia de la creación en Génesis 1:2 presenta al Espíritu de Dios «moviéndose sobre la faz de las aguas».

En la salvación, «de tal manera amó Dios [el Padre] al mundo que ha dado a su Hijo unigénito» (Jn. 3:16). Después de la resurrección de Cristo y de la ascensión al cielo, tanto Él como el Padre enviaron al Espíritu Santo (Jn. 14:16; 16:7).

La distinción entre las tres personas de la Deidad se hizo claramente evidente en el momento del bautismo de nuestro Señor. En Mateo 3:16, 17 vemos al Hijo saliendo del agua, al Espíritu Santo descendiendo en forma de paloma, y escuchamos al Padre con una voz audible que declara: «Este es mi Hijo amado, en quien tengo complacencia.»

Jesús afirmó la Trinidad cuando mandó a sus discípulos a bautizar «en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo» (Mt. 28:19).

¡Un Dios en tres personas! Ese es el Dios a quien los cristianos adoran y sirven. En este Dios tenemos un Padre celestial que nos ama con amor paternal y que a un gran costo envió a su Hijo unigénito a morir en la cruz por nuestra salvación. En este Dios tenemos a Jesucristo, un hermano que se hizo como uno de nosotros para cargar con el castigo que nosotros merecíamos, que entiende nuestro dolor, y que no se avergüenza de llamarnos sus hermanos y hermanas a pesar de que seguimos siendo imperfectos y débiles. En este Dios tenemos a la persona del Espíritu Santo como nuestro Consolador, un Consolador divino que vive en nosotros para fortalecernos y darnos la victoria sobre el pecado.

Este Dios triuno nos oye cuando oramos. Nos comprende y se duele con nosotros cuando sufrimos. Estará con nosotros al momento de la muerte para que lleguemos a casa seguros. ¡Qué importante y qué consolador es creer en el Dios triuno de la Biblia!

 ¿Qué se puede decir del alegato de los musulmanes y de los Testigos de Jehová de que la doctrina de la Trinidad procede del paganismo?
Ese alegato no tiene fundamento. Los paganos adoraban a muchos dioses. A veces esos dioses estaban organizados en grupos de tres, pero siempre eran seres separados. Nunca adoraron a un Dios que existía en tres personas.

Los antitrinitarios a veces citan a la tríada hindú de Brahma, Visnú y Siva como una trinidad. Pero estos tres dioses no son en absoluto una unidad. Pelean y combaten y se permiten pasiones malvadas.

A veces la gente trata de ver una similitud entre el Señor Jesús y el señor Krishna, el dios hindú que se describe como la encarnación de Visnú. Pero Krishna no es un personaje histórico. Más aún, los mitos lo presentan como un dios con características buenas y malas. Tenía sus amantes y no siempre era honesto.

Puesto que las tres personas de la Trinidad son Dios igualmente, ¿no es incorrecto referirse a ellas como la prim Hasta las Escrituras del Antiguo Testamento, tan queridas para muchos judíos, declaraban la deidad del Mesías venidero con una claridad meridiana. Una de las profecías más extraordinarias en ese sentido es Isaías 9:6:era, la segunda y la tercera persona?
No, estos términos no indican rango. Se refieren a la función de cada persona: el Padre como Originador, el Hijo como Agente, y el Espíritu Santo como Aplicador. Por ejemplo, la salvación se origina en el amor del Padre, es provista en la venida del Cristo, y se hace real en nuestras vidas por medio del Espíritu. En este sentido, podemos hablar de la primera, la segunda y la tercera persona de la Trinidad.

La Biblia habla de Jesús como del «unigénito» y «primogénito». ¿No indica eso que tuvo un principio?
La palabra griega monogenes se usa para referirse a Jesucristo cinco veces en el Nuevo Testamento (Jn. 1:14, 18; 3:16, 18; 1 Jn. 4:9). La versión Reina-Valera la traduce como «unigénito». En el pasado, los eruditos cristianos, que creían en la deidad de Jesucristo, se referían a Él como habiendo sido «eternamente engendrado». Sin embargo, hoy día, una mayor comprensión de la palabra griega ha llevado a los eruditos a ver la palabra monogenes como el compuesto de las palabras único y clase o tipo. Jesucristo es «el Hijo único», «el único de su clase». Todos los «hijos» de Dios (angélicos y humanos) son seres creados. Jesús siempre existió.

El término primogénito se usa de dos maneras en el Nuevo Testamento. En Colosenses 1:18 y en Apocalipsis 1:5 se refiere a Jesús como el primero en levantarse de entre los muertos en un cuerpo glorificado y resucitado. En Romanos 8:29, Colosenses 1:15 y Hebreos 1:6 se refiere a Jesucristo como el Dios-hombre que tiene la preeminencia sobre toda la creación, así como el primogénito en una familia judía la tenía sobre sus hermanos. Esas referencias no niegan para nada la deidad de Cristo.

Si Jesucristo era Dios, ¿cómo pudo morir? ¿Quién sostenía el mundo mientras Dios estuvo muerto?
Los Testigos de Jehová parecen pensar que han arrojado una bomba sobre los cristianos con estas preguntas. De lo que no se dan cuenta es de que en la Biblia, la muerte para los humanos no es un cese de la existencia. Es la separación del alma-espíritu del cuerpo.

Cuando Jesús dijo en la cruz: «Consumado es» (Jn. 19:30) y «Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu» (Lc. 23:46), no dejó de existir. Su alma-espíritu fue al paraíso, donde al poco rato se le unió el ladrón que se había arrepentido. El tercer día, su alma-espíritu se unió a su cuerpo glorificado en la resurrección.

Si Jesús es Dios, ¿por qué dijo «el Padre mayor es que yo» (Jn. 14:28).

En su humanidad, habiendo dejado de lado su gloria como Dios voluntariamente, se había hecho temporalmente «menor que los ángeles» (He. 2:9). En este estado de humillación, podía decir que el padre era mayor que Él. Eso no lo hubiera dicho antes de la encarnación, ni tampoco lo diría ahora en su estado de exaltación.

¿Por qué Jesús aparentemente negó que había dicho ser Dios al señalar que los profetas del Antiguo Testamento aplicaban el término «dioses» a jueces humanos?
El incidente a que se refiere este asunto se halla en Juan 10:31-39. Los líderes judíos estaban a punto de apedrearlo por decir: «Yo y el Padre uno somos» (v. 30). En ese momento llamó su atención al hecho de que el Salmo 82:6 dice de los jueces humanos «vosotros sois dioses». Pero Jesús no se estaba colocando en el mismo nivel que estos simples seres humanos. Se apartó de ellos afirmando que Él había sido enviado del cielo de una manera única. Sin embargo, no procedió a explicar claramente su absoluta deidad porque dichas personas no estaban listas para la verdad.

Por lo tanto, de la misma manera en que Jesús había usado parábolas para revelar la verdad a aquellos que estaban preparados para la verdad, y para esconderlas de aquellos que no estaban preparados (Mt. 13:10-17), ahora hablaba en términos que revelarían y encubrirían. Las personas prejuiciadas no comprendían. Como resultado de ello fue posible para Pedro dirigirse unos meses más tarde a las personas que habían consentido en la crucifixión de Cristo y decir: «Mas ahora, hermanos, sé que por ignorancia lo habéis hecho (Hch. 3:17). En suma, Jesús no negó su deidad. Simplemente se refirió a ella de tal manera que los que no estaban preparados para recibirla no se enojaran.

Si Jesús es Dios, ¿por qué nos dice 1 Corintios 15:24-28 que al fin de los tiempos entregará el reino al Dios y Padre y se sujetará a Él?
En este pasaje, Pablo nos dice que vendrá el tiempo en que Jesús habrá terminado su obra como Mesías y Mediador. Mientras estuvo aquí en la tierra cumplió la ley por nosotros, pagó el precio por el pecado y quebrantó el poder de la muerte. Hoy es la cabeza de la Iglesia. En algún momento todavía futuro llevará a su Iglesia al cielo en el arrebatamiento (1 Ts. 4:13-18). Luego regresará a la tierra a gobernar tal como lo describen muchos pasajes del Antiguo Testamento (Is. 2:1-4; 11:1-9; Jer. 23:5, 6). Después de su reinado de 1.000 años terminará con la última de las rebeliones (Ap. 20:7-10), purgará el sistema actual con fuego, y sacará de él los nuevos cielos y la nueva tierra (2 P. 3:10; Ap. 21-22).

Pablo declaró que en aquel tiempo, Jesucristo como Dios-hombre mediador, dejará su lugar en el centro del escenario, se sujetará a Dios el Padre, y ocupará de nuevo su lugar original dentro de la Trinidad como antes de la encarnación. La única diferencia será que retendrá, por toda la eternidad, su humanidad glorificada.

Si Jesús es Dios, ¿por qué dijo que iba a regresar a su Dios?
Los Testigos de Jehová muchas veces hacen esta pregunta. El versículo al que se refieren es Juan 20:17, que dice: «…Subo a mi Padre y a vuestro Padre, a mi Dios y a vuestro Dios.» Dicen que Jesús se colocó en la misma relación con Dios que María Magdalena, la persona con quien estaba hablando. Pero si eso es lo que Jesús quería hacer, ¿por qué no dijo simplemente «subo a nuestro Padre y a nuestro Dios»?

Jesús hizo esa declaración para cerciorarse de que María Magdalena reconocía que su relación con Dios era diferente de la relación de Jesús con Dios. Jesús es el Hijo de Dios por naturaleza. María Magdalena era hija de Dios por adopción. Jesús podía referirse a Dios como a su Dios por medio de una relación eterna. María Magdalena podía pensar en Dios como su Dios en virtud de la gracia que Él reveló en Cristo.

Por lo tanto, las palabras de Jesús registradas en Juan 20:17 describen el hecho de que la relación de Jesús con Dios el Padre es única.

¿Es correcto dirigir nuestras oraciones a Jesús o al Espíritu Santo?
Sabemos que es correcto y adecuado orar a Dios el Padre. Jesús nos enseñó que dijésemos: Padre nuestro que estás en los cielos» (Mt. 6:9). Sabemos también que hemos de acercarnos al Padre en el nombre de Jesús esperando que Jesús responda (Jn. 14:14). Esteban, al momento de su muerte, se dirigió al Señor Jesús (Hch. 7:59, 60). No sabemos de ningún pasaje bíblico que nos dirija a orar al Espíritu Santo ni que nos dé un ejemplo para hacerlo. Sin embargo, sabemos que el Espíritu participa cuando oramos. Pablo nos dijo que el Espíritu «nos ayuda en nuestra debilidad» y que «intercede por nosotros» cuando no sabemos cómo orar (Ro. 8:26).

De ahí se deriva que probablemente debemos por lo general dirigirnos al Padre cuando oramos. Debemos acercarnos a Él en el nombre de Jesús. Debemos depender del Espíritu Santo para que nos dirija en la oración. Debemos también depender del Espíritu para que interceda por nosotros cuando no sabemos qué decir. Probablemente no deberíamos preocuparnos excesivamente en cuanto a la persona a quien nos debemos dirigir. Los tres escuchan cuando oramos. Todos participan en la respuesta. Además, en la Trinidad no existe la envidia ni los celos.

¿Podemos usar alguna ilustración para explicar la doctrina de la Trinidad?
Probablemente no. He visto algunas personas que sostienen un huevo y dicen: «La yema, la clara y el cascarón componen el huevo. Esto es tres en uno.» Pero la yema es grasa, la clara es albúmina, y el cascarón es calcio; no hay una verdadera unidad allí. Otros han dicho que el agua puede existir como hielo, como líquido y como vapor. Pero en cualquiera de esas formas, es simplemente agua, no tres en uno. Un ministro pensó que tenía una ilustración extraordinaria cuando dijo: «Yo soy padre para mi familia, pastor para mi iglesia, y ciudadano en mi comunidad: tres en uno.» Pero en realidad estaba repitiendo la herejía de que Padre, Hijo y Espíritu Santo son tres características o formas o relaciones de la Deidad, tres maneras en las que Dios actúa.

Las analogías más acertadas probablemente se pueden hallar en estos grupos de tres: 1) en el universo: espacio, tiempo y materia; 2) en la materia: energía, movimiento y fenómenos; 3) en el tiempo: pasado, presente y futuro.

No obstante, estas analogías arrojan muy poca luz al tema de la Trinidad. A lo sumo sólo pueden reflejar la triunidad del Creador.

Hemos de aprender a vivir con un Dios que no podemos comprender del todo. C. S. Lewis ha escrito lo siguiente: «Si el cristianismo fuese algo que nosotros estuviésemos inventado, por supuesto que lo podríamos hacer más fácil. Pero no lo es. No podemos competir, en simplicidad, con personas que están inventando religiones. ¿Cómo podríamos? ¡Estamos tratando con hechos! Claro que cualquiera puede ser simple si no tiene hechos por los que preocuparse» (Beyond Personality: The Christian Idea of God (Londres: Geoffrey Bles, 1944), p. 19.

 ¿Por qué hay que hacer tanto hincapié en la doctrina de la Trinidad? ¿Y si una persona tiene fe en un Dios personal, considera a Jesús el más sublime de todos los seres creados, cree que murió por los pecadores y que resucitó de entre los muertos, y está confiando en Cristo para salvación? ¿No es esa fe adecuada para salvación? Sí lo es, pero esa persona creerá en la Trinidad cuando se la presenten. Es una de las enseñanzas de la Biblia más básicas y que más se relacionan con la vida.

Para subrayar su importancia veremos el impacto que causa en el versículo mejor conocido de toda la Biblia:
Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna (Jn. 3:16).

Si uno no creyese en la Trinidad tendría que decir que este versículo enseña que Dios envió al primer ser creado a morir para que nosotros fuésemos salvos. Pero ¿por qué enviar a un ser creado (aunque sea el primero) para salvar a otros seres creados es una cosa tan grande? ¿Qué hace que eso sea una demostración suprema del amor de Dios? No es nada más que Dios enviando a una de sus criaturas a salvar a otras.

Pero si uno cree en la Trinidad, acepta este versículo como una declaración de una verdad pasmosa. Nos dice que Dios nos ama tanto que Él mismo, en la persona de Jesucristo, vino a compartir nuestro dolor y a dar salvación a un gran costo. El apóstol Pablo declaró que «Dios estaba en Cristo reconciliando consigo al mundo» (2 Co. 5:19). Esta afirmación es lo que hace al Calvario la manifestación suprema de la santidad y el amor de Dios.

Muchas veces hablamos de lo que Jesús sufrió en la cruz. Pero, ¿y el Padre? ¿Y el Espíritu Santo? Si una y un padre sufren cuando ven a un hijo pasar por una situación dolorosa, ¿por qué no el Padre y el Espíritu Santo? La relación de las personas dentro de la Deidad es más estrecha que la de los miembros de una familia.

Tenemos un Dios triuno que ha compartido, y aún comparte, el dolor de sus criaturas. Aquel que escogió crear y dar a sus criaturas morales libertad para pecar, introduciendo así el dolor y la muerte en este mundo, también escogió compartir nuestro sufrimiento y nuestra tristeza.

Servimos a un Dios que en Cristo sufrió por nosotros, un Dios que en Cristo conquistó la muerte por nosotros, un Dios que en Cristo comprende nuestro dolor, un Dios que por lo que hizo en Cristo, un día llevará a todos sus hijos a un mundo donde no habrá más sufrimiento, muerte ni lágrimas.

El Alá de la fe musulmana no es esta clase de Dios. El Jehová que describen los Testigos de Jehová no es esta clase de Dios. Únicamente el Dios triuno de la Biblia puede ser esa clase de Dios.

 Un profesor que se dio cuenta de que debido a que había tenido conflictos con ciertos líderes nunca avanzaría académicamente le dijo al teólogo J. I. Packer: «No importa, porque yo he conocido a Dios y ellos no.» A los musulmanes y a muchos otros esto les suena blasfemo. Piensan que Dios es tan grande y tan diferente de nosotros que todo lo que podemos esperar es conocer su voluntad y someternos a Él lo mejor que podamos.

Sí, Dios es tan distinto de nosotros y tan impresionantemente grandioso que no podemos comprenderlo del todo. Dios es incomprensible. ¡Pero es posible conocerle!

¿Por qué? Porque Él se ha acercado a nosotros. Se dio a conocer a la gente en épocas pasadas a través de apariciones sobrenaturales y de conversaciones audibles. Luego, unos 2.000 años atrás, se dio a conocer en la persona de Jesucristo. Hebreos 1:2 nos dice que «en estos postreros días nos ha hablado por el Hijo».

Puedes conocer a Dios mirando a Jesús y creyendo en Él. Mira su retrato en los evangelios. Presta atención a sus palabras. Disponte a obedecerle. Jesús prometió: «El que quiera hacer la voluntad de Dios, conocerá si la doctrina es de Dios, o si yo hablo por mi propia cuenta» (Jn. 7:17).

Cuando veas que Él realmente es «el , y la verdad, y la vida» (Jn. 14:6) y le recibas como tu Salvador, te convertirás en hijo de Dios (Jn. 1:12). Al poco tiempo, tú también podrás decir: «He conocido a Dios.»

Entre los que reconocen la autoridad de la Biblia, pocos, si acaso, dudan de la plena deidad del Padre. En muchas maneras diferentes, el Padre se revela como el Dios personal de la creación. Las Escrituras revelan a Dios como el Padre de la nación de Israel (Dt. 32:6; Is. 1:2; Os. 11:1; Mal. 2:10). Jesús llamó Padre a Dios (Jn. 5:17, 18) y nos enseñó a orar: «Padre nuestro que estás en los cielos» (Mt. 6:9). Nos dijo que hemos de venir al Padre en su nombre (Jn. 16:23). Afirmó que tanto Él como su Padre pronto enviarían un Consolador a sus discípulos (Jn. 15:26).

De estos versículos se desprende claramente que el Padre es Dios. Dios es Padre. El apóstol Pablo se refirió a Él como el «Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, Padre de misericordias y Dios de toda consolación» (2 Co. 1:3).

Sin embargo, lo importante acerca de la revelación del Padre de Sí mismo es que Él hizo nuestra relación con Él dependiente de nuestra relación con su único Hijo.

  Managing Editor: David Sper
Fotografía de la portada: Roger Markham Smith/TSW
Traducción: Mercedes De la Rosa
Copyright ©1996 Radio Bible Class, Grand Rapids, Michigan Printed in USA

15 comentarios

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  1. Estimado hermano, valoro mucho el trabajo que haces para el Señor, pero en relación al “Dios Triuno” estoy NO de acuerdo con el tema. Tengo mucho material al respecto y sé que eres un cristiano sincero que ante las pruebas de la verdad podrás reaccionar con mansedumbre y con amor a tu Señor.
    Si quieres tener más información al respecto dinos como contactarte a través de nuestro formulario de contacto:
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    Será de gran bendición para tu vida espiritual y para tu crecimiento en el Señor.
    Saludos desde una web hermana
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    • Denis en 13 enero, 2014 a las 10:20 am
    • Responder

    Muy buen artículo.

    • Denis en 13 enero, 2014 a las 11:29 am
    • Responder

    La Iglesia expresa su fe trinitaria confesando un solo Dios en tres Personas: Padre, Hijo y Espíritu Santo. Las tres divinas Personas son un solo Dios porque cada una de ellas es idéntica a la plenitud de la única e indivisible naturaleza divina. Las tres son realmente distintas entre sí, por sus relaciones recíprocas: el Padre engendra al Hijo, el Hijo es engendrado por el Padre, el Espíritu Santo procede del Padre y del Hijo .

    “Naturaleza”. Indica o designa al ser divino en su unidad. Las tres Personas divinas tienen la ‘misma naturaleza’: igual esencia, sustancia, ser.

    “Relaciones”. Hace referencia a la distinción, no división, de las Personas divinas entre sí. Los nombres Padre, Hijo y Espíritu no son ‘modos’ del ser divino o “presentaciones” (caretas) del mismo, sino relaciones reales, personales, constitutivas e íntimas.

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    • Carlos (estudiante de los Testigos de Jehová) en 5 diciembre, 2014 a las 10:19 am
    • Responder

    Esa enseñanza ha causado gran confusión entre la gente de las religiones de la cristiandad, y es una de las razones por las cuales la New Catholic Encyclopedia llama a la Trinidad un “misterio”. Sí, causa confusión hasta entre los clérigos, pues esa enciclopedia también dice: “En los seminarios católicos romanos, pocos son los maestros de la teología trinitaria a quienes no se ha importunado alguna vez con la pregunta: ‘Pero ¿cómo enseña uno la Trinidad?’. Y si esa pregunta evidencia confusión entre los estudiantes, puede que no evidencie menos confusión entre sus profesores”.
    Esa doctrina que confunde es la creencia central del catolicismo y el protestantismo. The Catholic Encyclopedia declara: “La Trinidad es el término con que se señala la doctrina central de la religión cristiana […] Así, en las palabras del credo de Atanasio: ‘el Padre es Dios, el Hijo es Dios y el Espíritu Santo es Dios, y sin embargo no hay tres Dioses, sino un solo Dios’”

    Jesús nunca afirmó que era el Dios Todopoderoso mismo. Cualquier lectura imparcial de la Biblia sin ideas preconcebidas sobre la Trinidad confirmará eso. Por ejemplo, en Juan 3:16 Jesús dijo: “Porque tanto amó Dios al mundo que dio a su Hijo unigénito”. Solo dos versículos después, de nuevo Jesús dijo que era el “Hijo unigénito de Dios”. (Juan 3:18.) Cuando los judíos acusaron a Jesús de blasfemar, él contestó: “¿Me dicen ustedes a mí, a quien el Padre santificó y despachó al mundo: ‘Blasfemas’, porque dije: Soy Hijo de Dios?”. (Juan 10:36.) Jesús no dijo que fuera ‘Dios el Hijo’, sino que era “Hijo de Dios”.

    Cuando Jesús murió, hasta los soldados romanos que estaban cerca sabían que Jesús no era Dios: “El oficial del ejército y los que con él vigilaban a Jesús, al ver el terremoto y las cosas que sucedían, tuvieron muchísimo miedo, y dijeron: ‘Ciertamente este era Hijo de Dios’”. (Mateo 27:54.) No dijeron: ‘Este era Dios’, ni: ‘Este era Dios el Hijo’, porque Jesús y sus discípulos enseñaron que Jesús era el Hijo de Dios, no el Dios Todopoderoso en forma humana.

    Dios mismo testificó que Jesús era su Hijo amado, como lo indicó el escritor bíblico Mateo en su descripción del bautismo de Jesús. (Mateo 3:17.) Otros escritores de la Biblia indicaron lo mismo. Marcos escribió: “De los cielos salió una voz: ‘Tú eres mi Hijo, el amado; yo te he aprobado’”. (Marcos 1:11.) Lucas dijo: “Salió una voz del cielo: ‘Tú eres mi Hijo, el amado; yo te he aprobado’”. (Lucas 3:22.) Y Juan el Bautizante, quien bautizó a Jesús, testificó: “He dado testimonio de que este [Jesús] es el Hijo de Dios”. (Juan 1:34.) Como vemos, Dios mismo, los cuatro evangelistas y Juan el Bautizante dicen claramente que Jesús era el Hijo de Dios. Y algún tiempo después, en la transfiguración de Jesús, sucedió algo similar: “De la nube salió una voz [la de Dios], y dijo: ‘Este es mi Hijo, el que ha sido escogido. Escúchenle’”. (Lucas 9:35.)

    En estos relatos, ¿dijo Dios que él era su propio hijo, que se había enviado a sí mismo y que se aprobaba a sí mismo? No, Dios el Padre, el Creador, dijo que había enviado a su Hijo Jesús, un ser distinto, a efectuar la obra de Dios. Por eso, por todas las Escrituras Griegas la frase “Hijo de Dios” se usa para referirse a Jesús. Pero en ningún lugar vemos la frase ‘Dios el Hijo’, porque Jesús no era el Dios Todopoderoso. Era el Hijo de Dios. Ellos son dos seres diferentes, y ningún “misterio” teológico puede cambiar esa verdad.

    Tomado de la Watchtower Library 2013 – español. Biblioteca de los Testigos de Jehová.

      • edo en 8 diciembre, 2014 a las 12:29 pm

      Versión del Nuevo Mundo de las escrituras (no te preocupes este versículo no está tán adulterado en tu biblia)
      Heb 1:6 Pero cuando introduce de nuevo a su Primogénito en la tierra habitada, dice: “Y que todos los ángeles de Dios le rindan homenaje”.
      La palabra homenaje es la siguiente:
      G4352
      προσκυνέω proskunéo; de G4314 y un probable der. de G2965 (sign. besar, como el perro lame la mano del amo); abanicar o agazaparse a, i.e. (lit. o fig.) postrarse en homenaje (hacer reverencia a, adorar):-postrarse, reverencia, suplicar.

      Esto contradice el 2do mandamiento.
      Fíjate que yo también creo que Jesús era 100% hombre, pero también creo que al mismo tiempo era 100% Dios.
      Versión del Nuevo Mundo de las escrituras.
      Exo 20:4 ”No debes hacerte una imagen tallada ni una forma parecida a cosa alguna que esté en los cielos arriba o que esté en la tierra debajo o que esté en las aguas debajo de la tierra.
      Exo 20:5 No debes inclinarte ante ellas ni ser inducido a servirlas, porque yo Jehová tu Dios soy un Dios que exige devoción exclusiva, que trae castigo por el error de padres sobre hijos, sobre la tercera generación y sobre la cuarta generación, en el caso de los que me odian;
      Exo 20:6 pero que ejerce bondad amorosa para con la milésima generación en el caso de los que me aman y guardan mis mandamientos.

      No he encontrado aun el Testigo de Jehová que me responda a esta controversia sin comenzar a creer que Jesús es Dios.
      De todas formas ten cuidado solo por leer esto puede cambiar tu vida.

      Versión del Nuevo Mundo de las escrituras
      Jun 17:3 Esto significa vida eterna, el que estén adquiriendo conocimiento de ti, el único Dios verdadero, y de aquel a quien tú enviaste, Jesucristo.

      Para el resto de los cristianos pido mil disculpas, pues no creo que esta sea una versión fiable, no al menos en cuanto al textus receptus se refiere; pero si era necesaria para enfatizar este punto. Espero me comprendan.
      Saludos

      • edo en 30 diciembre, 2014 a las 8:28 am

      Ah de todos modos un detalle, la palabra trinidad es un poco problemática. Cuando tienes ciertas informaciones, te das cuenta que en si el término es un problema, pues se equipara con el termino de la trinidad católica romana del círculo interior jesuita (Isis-Horus-Seb). Por eso prefiero el termino Deidad que si aparece en la biblia. Solo en eso creo que estoy de acuerdo con lo que dicen los Testigos de Jehová. Pero de que Jesús es Dios según el Textus Receptus es fácil de demostrar, no así según la traducción del nuevo mundo de las escrituras que es basado en el texto de Westcott y Hort del nuevo testamento griego, el cual es una adulteración de las escrituras. Pero cuando comparas con el AT entonces Jesús aparece fácilmente como Dios.
      Resulta interesante el debate que se puede hacer con el asunto de la Deidad de Cristo y de si Cristo es el Arcángel Miguel o no. En la siguiente dirección demostré bíblicamente la deidad de el Arcángel Miguel el cual es Cristo:
      http://maranata.cubava.cu/recursos/apologetica/adventistas/es-miguel-cristo-jesus/
      Saludos y bendiciones.

      • Mariang en 11 marzo, 2015 a las 1:54 pm

      este mensaje te dera a conocer cosas de tu religion, busca la verdad en la Biblia
      ¿Qué hay de malo en la doctrina de los Testigos de Jehová?
      •La Biblia de la Sociedad Watchtower no es una traducción correcta. Contiene traducciones equivocadas que se han tergiversado de ajustarse a su doctrina. Le quitaron o le añadieron palabras a las Escrituras para transformar su doctrina.
      Ellos argumentan que a través de los siglos, la iglesia ha corrompido la Biblia, y ellos han re-traducido la Biblia en lo que ellos llaman La Traducción del Nuevo Mundo de las Santas Escrituras. “La Sociedad Bíblica del Atalaya” alteró el texto original de la Biblia para lograr que encajen sus falsas doctrinas, en vez de basar sus creencias en lo que la Biblia enseña. La Traducción del Nuevo Mundo ha pasado por numerosas ediciones, en la medida que los Testigos de Jehová descubren más y más Escrituras que contradicen sus doctrinas.

      • Los Testigos de Jehová enseñan que todas las denominaciones cristianas están en grave error y que sólo ellos tienen la verdad.
      •Los Testigos de Jehová enseñan que Jesús es un ángel creado y no co-eterno con el Padre Creador.
      •Los Testigos de Jehová enseñan que Jesús es el arcángel Miguel. (Ver Fuente Aquí)
      Esto contradice muchas Escrituras que declaran claramente que Jesús es Dios (Juan 1: 1,14, 08:58, 10:30)

      La Biblia dice:

      FILIPENSES 2:5-11: “…quien, siendo por naturaleza Dios, no consideró el ser igual a Dios como algo a qué aferrarse. Por el contrario, se rebajó voluntariamente, tomando la naturaleza de siervo y haciéndose semejante a los seres humanos…”

      1 TIMOTEO 2:5: “Porque hay un solo Dios, y un solo mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre…”

      HECHOS 17:31: “por cuanto ha establecido un día en el cual juzgará al mundo con justicia, por aquel varón a quien designó, dando fe a todos conhaberle levantado de los muertos.”

      •Los Testigos de Jehová enseñan que la doctrina de la trinidad (que es la piedra angular del cristianismo) fue originado por Satanás. la Biblia
      dice lo contrario:
      – EL PADRE ES DIOS: Filipenses 2:11·
      – EL HIJO ES DIOS: Juan 20:28; Tito 2:13; 2 Pedro 1:1; Hebreos 1:8; Mateo 1:23; Isaías 9:6; Colosenses 2:9, Juan 1:1, 18·
      – EL ESPÍRITU SANTO ES DIOS: Hechos 5:3-4· Aún así, no hay tres “Dioses” sino un
      – ÚNICO DIOS: Isaías 43:10-11; 44:6,8; 45:21-22; 46:9
      – MATEO 28:19: “…bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo;”

      •Los Testigos de Jehová enseñan que Jesús no es el Jehová de la Biblia, pero es un Dios menor creado.
      La biblia dice: EL HIJO ES DIOS: Juan 20:28; Tito 2:13; 2 Pedro 1:1; Hebreos 1:8; Mateo 1:23; Isaías 9:6; Colosenses 2:9, Juan 1:1, 18.

      •Los Testigos de Jehová enseñan que el Espíritu Santo es una fuerza y no una persona.
      La Biblia Dice:

      ESPIRITU SANTO: Tercera persona de la Trinidad, el cual es Dios. Él tiene todos los atributos de una persona. ·

      •Él testifica acerca de Cristo (Juan 15:26).
      •Él intercede por los creyentes (Romanos 8:26).
      •Él enseña a los creyentes (Juan 14:26; Apocalipsis 2:7; 1 Timoteo 4:1).
      •Él tiene “voluntad” y da órdenes en ciertos asuntos (1 Corintios 12:11; Hechos 8:29; 13:2-4; 16:6).
      •Él guía a los creyentes (Juan 16:13; Romanos 8:14).
      •Él tiene una “conciencia” y “examina todas las cosas de Dios” (Romanos 8:27; 1 Corintios 2:10-11).
      •Él tiene emociones y puede ser “afligido” (Efesios 4:30; Isaías 63:10).
      •Él les tratado como una persona a la cual le pueden tratar de mentir (Hechos 5:3), blasfemar (Mateo 12:31), y tentar (Hechos 5:9).
      •Los Testigos de Jehová enseñan que JESUCRISTO, como criatura, no debería recibir el mismo honor y adoración que recibe el Padre.
      La biblia dice:

      JESUCRISTO, como Dios, recibe el mismo honor y la misma adoración que recibe el Padre.

      APOCALIPSIS 5:13-14: “…Al que está sentado en el trono, y al Cordero, sea la alabanza, la honra, la gloria y el poder, por los siglos de los siglos. Los cuatro seres vivientes decían: Amén; y los veinticuatro ancianos se postraron sobre sus rostros y adoraron…”

      HEBREOS 1:6: “Y otra vez, cuando introduce al Primogénito en el mundo, dice: Adórenle todos los ángeles de Dios.”

      JUAN 5:23: “para que todos honren al Hijo como honran al Padre. El que no honra al Hijo, no honra al Padre que le envió.”

      JUAN 14:14: “Si me pedís algo en mi nombre, yo lo haré.”

      HECHOS 7:59: “Mientras lo apedreaban, Esteban oraba. —Señor Jesús —decía—, recibe mi espíritu.”

      2 CORINTIOS 12:8-9: “Tres veces le rogué al Señor que me la quitara; pero él me dijo: “Te basta con mi gracia, pues mi poder se perfecciona en la debilidad.” Por lo tanto, gustosamente haré más bien alarde de mis debilidades, para que permanezca sobre mí el poder de Cristo.”

      1 CORINTIOS 1:2, 9: “a los santificados en Cristo Jesús, llamados a ser santos con todos los que en cualquier lugar invocan el nombre de nuestro Señor Jesucristo, Señor de ellos y nuestro… por el cual fuisteis llamados a la comunión con su Hijo Jesucristo nuestro Señor.”

      •Los Testigos de Jehová creen que la salvación se obtiene mediante una combinación de fe, buenas obras, y obediencia.
      Esto contradice las Escrituras, las cuales declaran que la salvación se recibe por medio de la fe (Juan 3:16;Efesios 2:8-9;Tito 3:5)

      •Los Testigos de Jehová enseñan que la razón humana es la máxima autoridad para determinar si la escritura es válida.
      •Los Testigos de Jehová enseñan que el alma del hombre es mortal, que no hay infierno o el castigo eterno y que la muerte es la cesación de la conciencia.
      Los Testigos de Jehová definen la salvación como “salvarse de la destrucción del inicuo sistema de cosas actual y, finalmente, de la muerte misma.” (La Atalaya, Agosto 15, 1997, p.5) Ellos enseñan que existen dos clases de creyentes.

      De acuerdo a la Biblia:

      LA SALVACIÓN: abarca mucho más que el solo hecho de ser salvado de la destrucción física y la muerte. En Juan 17:3 dice, “Y esta es la vida eterna: que te CONOZCAN a ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien has enviado.” ¡La verdadera vida eterna se encuentra únicamente en una relación con Jesucristo mismo! Cuando una persona pone toda su confianza únicamente en Cristo para alcanzar justicia (1 Juan 1:7-9), Jesús verdaderamente viene a vivir dentro de ella, y es Cristo quien cambia a esta persona desde adentro.

      2 CORINTIOS 13:5: “Examinaos a vosotros mismos si estáis en la fe; probaos a vosotros mismos. ¿O no os conocéis a vosotros mismos, que Jesucristo está en vosotros, a menos que estéis reprobados?”

      2 CORINTIOS 5:17: “De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas.”

      EZEQUIEL 36:26-27: “Os daré corazón nuevo, y pondré espíritu nuevo dentro de vosotros; y quitaré de vuestra carne el corazón de piedra, y os daré un corazón de carne. Y pondré dentro de vosotros mi Espíritu, y haré que andéis en mis estatutos, y guardéis mis preceptos, y los pongáis por obra.”

      •La sociedad Watchtower niega la resurrección física de Jesucristo, y que Él regresará de forma física. Dicen que Jesús es una criatura espiritual invisible.
      •Los Testigos de Jehová creen que cuando una persona muere, el alma muere y deja de existir.
      Según la Biblia:

      EL ALMA (EL ESPÍRITU) es la parte del hombre que continúa existiendo después de la muerte, residiendo con Dios en los cielos o con Satanás en el infierno – el Lago de Fuego (Apocalipsis 20:13-15).

      APOCALIPSIS 6:9-10: “…Cuando abrió el quinto sello, vi bajo el altar las almas de los que habían sido muertos por causa de la palabra de Dios… Y clamaban a gran voz, diciendo: ¿Hasta cuándo, Señor, santo y verdadero, no juzgas y vengas nuestra sangre en los que moran en la tierra?”

      2 CORINTIOS 5:6, 8: “Así que vivimos confiados siempre, y sabiendo que entre tanto que estamos en el cuerpo, estamos ausentes del Señor…pero confiamos, y más quisiéramos estar ausentes del cuerpo, y presentes al Señor.”

      FILIPENSES 1:21-23: Porque para mí el vivir es Cristo, y el morir es ganancia… Porque de ambas cosas estoy puesto en estrecho, teniendo deseo departir y estar con Cristo, lo cual es muchísimo mejor.”

      •La Sociedad Watchtower enseña que Jesús regresó como un espíritu en 1914 y ahora está dirigiendo su sociedad, para así cumplir con el reino justo en la tierra.
      •La sociedad Watchtower enseña una expiación limitada de Jesús en la cruz. Dicen que el resto viene a través de la libre voluntad del hombre.
      •Los Testigos de Jehová enseñan que sólo 144.000 de su organización gobernarán con Jesús en la Patria Celestial.

      ¿Cómo justifican los Testigos de Jehová esas doctrinas anti-bíblicas?

      Los Testigos de Jehová ya han demostrado ser un culto que está muy vagamente basado en la Escritura. El Atalaya basa sus creencias y doctrinas en las originales y expandidas enseñanzas de Charles Taze Russel, el juez Joseph Franklin Rutherford, y sus sucesores. El Cuerpo Gobernante de La Sociedad Bíblica del Atalaya (“Watchtower Bible and Tract Society”) es el único grupo en su organización que clama tener la autoridad para interpretar la Escritura. En otras palabras, lo que el Cuerpo Gobernante dice concerniente a cualquier pasaje de la Escritura, es visto como la última palabra, así que el pensamiento independiente es fuertemente desanimado. Esto es en directa oposición a la exhortación de Pablo a Timoteo (y a nosotros también) que estudie y se muestre aprobado ante Dios, como un obrero que no sea avergonzado, que utiliza correctamente la Palabra de Dios. Esta exhortación encontrada en 2 Timoteo 2:15, es una clara instrucción de Dios para cada uno de Sus hijos en el Cuerpo de Cristo, que sean como los Cristianos de Berea e investiguen las Escrituras diariamente para ver si las cosas que les son enseñadas coinciden con lo que la Palabra de Dios dice al respecto.

      Probablemente no hay ningún grupo religioso que sea más fiel que los Testigos de Jehová en llevar su mensaje. Por desgracia, el mensaje está lleno de distorsiones, engaños y falsas doctrinas. Que Dios abra los ojos de los Testigos de Jehová a la verdad del evangelio y la verdadera enseñanza de la Palabra de Dios.

      No quisieras unirse a los Testigos de Jehová, Y sí estas dentro de ese movimiento, te sugiero que salgas bien lejos de ahí.
      ¿Por qué aceptar una falsificación deshonesta, cuando se puede aceptar el verdadero Jesús? ¿Por qué unirte a un culto que te pondrá bajo la esclavitud en la tierra y enviar tu alma al infierno?

    • Sergio A. en 2 marzo, 2015 a las 2:46 pm
    • Responder

    Nada de lo que dice este señor Herb Vander Lugt, tiene ni lógica y mucho menos fundamentos bíblicos, solo son textos mal interpretados acomodados a sus creencias trinitarias(un pedacito de este texto lo uno con aquel predacito de aquel otro texto y asi voy creando a un dios trino, y ya me creen y asi me hago pastor… pura blasfemia del nombre de Dios y puros apóstatas), y fundamentalmente leídos de una verción (RV) ampliamente criticada por sus tendencias en cuanto a la trinididad, infierno etc etc…

      • Samuel V. en 1 diciembre, 2015 a las 5:10 pm

      ¿Cuál versión usas?

    • yusnie castillo alvarez en 6 septiembre, 2015 a las 5:38 pm
    • Responder

    Estimados hermanos evangélicos conservadores en los cuales me incluyo, no discutan mas con los testigos del diablo ellos son ciegos y guías de ciegos no son verdaderos cristianos, ellos rechazan al espeotu santo el cual convence (acusa)de juicio, justicia y pecado y ellos son tan impíos como los mismos impíos, por lo tanto al diablo hay que reprenderlo con el poder del Espiritu.

    • erileysi en 24 septiembre, 2015 a las 6:34 pm
    • Responder

    Muy buenas sujerensis todas las q han dado ya davemos que responder ante una situasion como esta.Al diablo hay que darle donde le duela al duro y sin guantes asi que ya savemos lo que hay que hacer y tenemos base para responderles a los testigos del diablo, no se dejen engatuzar.

    • Samuel V. en 1 diciembre, 2015 a las 4:58 pm
    • Responder

    Miren, desde Génesis 1:1 vemos la Trinidad aunque a muchos no les convenga verlo, como por ejemplo a los Testigos de Jehová pues Russel NO SABIA NADA NI DE HEBREO NO GRIEGO, y como no entendía la Trinidad la rechazaba. Pues en Génesisi 1:1 dice “En el principio creó Dios los cielos y la tierra”, pues en hebreo la palabra que traducimos como Dios es Elohim.
    Hay que tener en cuenta que en este idioma hay tres formas verbales: Singular, Dual y Plural, no como el español. y el términno ELOHIM es PLURAL. Así se demuestra en muchas partes de la Biblia como Juan 1:1 que aunque muchos pretendan manipular este versículo en el original griego es definitorio este tema, y en 1º de Juan 5:7, versículo que los liberales y modernistas han querido mutilar. Decir que Jehová NO PUEDE ser uno y tres a la vez lo hace un dios limitado en su poder.

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