Fe No es Deseo

Fe No es Deseo

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Pasaje clave: Hebreos 11.

Todos deseamos cosas. Nadie puede decir que no desea nada, porque es natural querer tener o lograr cosas. Como seres humanos, buscamos permanentemente satisfacer nuestros deseos. Aunque muchas veces, no nos detenemos a pensar si son deseos que realmente buscamos alcanzar, verdaderos o genuinos.

Podemos desear cosas, pero nunca confundir deseos con fe.

Si hablamos de deseo no hablamos de fe y viceversa

Si alguien dice: “Vamos a brindar, pidamos tres deseos”. Esto no es fe.

Si alguien dice: “Tengo ganas de que mi hijo venga a la iglesia”. Esto no es fe.

Si alguien dice: “Te deseo lo mejor del mundo”. Esto no es fe.

El deseo, generalmente, muere en deseo. No hay quien lo sustente. Al deseo nadie lo acciona.

La palabra deseo no es una palabra del mundo de la fe, no es una palabra de acción. Porque la fe es lo certero y el deseo está librado al azar. Es como cuando, de repente, tenemos ganas de algo y… ¿qué hacemosí nada. Porque con las ganas no alcanza.

Tener “ganas” tampoco es fe.

Si deseaste algo en el mundo de la fe, ¡nada va a pasar! Porque lo que esperás no lo activa tu deseo, sino tu fe. Tener fe es te­ner certeza, seguridad, determinación, afirmación sobre lo que estás esperando; es la convicción de lo que no se ve. Fe es certeza y convicción. Por eso, necesitás moverte en lo que sabés que es así, que es lo que Dios dijo y nada más.

Cuando un hijo de Dios, un día cree y al otro día no, significa que no tiene certeza. Porque certeza es decir: “Yo sé que sé que sé, que Dios me va a bendecir abundantemente”.

Si una persona te pregunta: ¿cómo hacés vos para estar motiva­do siempre?, seguramente esa persona con la cual te encontras­te ha estado viviendo su vida en pos de deseos frustrados.

Y si le decís que siempre estás motivado, te puede llamar loco, pero a vos esas palabras no deben importarte. Sabés bien que motivos hay para estar en carrera.

El motivo es empujado por la misma fe, es el motor que te man­tiene en acción, y que te hace mantener seguro que el motivo que esperás te va alcanzar sí o sí:

“Mi familia estará toda en Cristo”. Esto es fe.

“Dios me dará prosperidad”. Esto es fe.

“Tendré mi casa propia”. Esto es fe.

“Tendré los mejores contactos para mi negocio”. Esto es fe.

 

El motivo es empujado por la misma fe.

Un motivo gigante es una automotivación gigante. Lo más po­deroso que puede tener un ser humano es un motivo, es decir, algo grande por lo cual esperar. “Yo estoy esperando cosas gran­des y sé que vienen en el Nombre del Señor, tengo la certeza y la con­vicción que será así en el nombre de Jesús”.

¿Cuál es tu motivo? ¿Qué estás esperando?

Como dijimos, el deseo no puede ser comparado con la fe. Nun­ca podrán caminar juntas. La fe resiste donde el deseo muere.

Hoy podés desear algo y al cabo de unos días, cambiar de de­seo, con esto te darás cuenta que no era algo realmente verda­dero aquello que deseabas.

Pero cuando descubrís algo por lo cual vivís o morís, encon­traste no un deseo sino una pasión, un motivo; entonces, llénalo de fe. No lo pierdas.

Cuando tenés motivos grandes, habrás puesto en tu futuro un imán poderoso que te absorberá. Es como levantarte cada ma­ñana sabiendo que hay un futuro que te está esperando, al cual le pusiste nombre.

Hay una fe que se mantiene en desarrollo por ese motivo que está delante tuyo. Es grande y poderoso y te mantiene vivo. Seguilo, no te detengas…

La fe resiste donde el deseo muere.

Extracto del libro “60 Principios de Fe”

Por Bernardo Stamateas

4 comentarios

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    • Jesus Aleman en 26 febrero, 2017 a las 1:49 am
    • Responder

    Bendiciones: Un saludo y un abraso de hermano.
    Me parece bien que enfatices en que hay una diferencia entre tener fe y tener deseo, lo cual obviamente no es lo mismo. Pero espero no se enfaden conmigo y me permitan comentar al respecto.
    Hebreos 11:1 Es, pues, la fe la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve.
    Nos dice que es estar completamente convencidos y seguros de que lo que esperamos es lo que va a suceder.
    ¿Cómo pues, podemos tener la seguridad de que ciertamente lo que yo espero es lo que sucederá?
    Es importante que nos podamos hacer esta pregunta.
    Aunque es cierto lo que dice tu título que “Fe no es Deseo”. A la hora de argumentar no se expone claramente la diferencia entre la fe y el deseo. ¿por qué digo esto?
    Cuando afirmas:
    “Mi familia estará toda en Cristo”. Esto es fe.
    “Dios me dará prosperidad”. Esto es fe.
    “Tendré mi casa propia”. Esto es fe.
    “Tendré los mejores contactos para mi negocio”. Esto es fe.

    Déjame decir que esto tampoco es fe, esto es de igual manera “Deseo”.

    ¿Cuál sería la diferencia correcta entre fe y deseo?

    “Mi familia estará en Cristo”, porque mi Dios prometió que sería salvo yo y también mi casa. Y no porque yo así lo quiera o lo declare.

    Dios no tiene la obligación de respaldar nuestros caprichos. De lo único que podemos tener certeza y convicción, es de lo que Él ha dicho, y no de lo que inventamos con nuestra imaginación. Lo que Él ha declarado en su palabra es verdad y no miente, y Él no puede negarse a sí mismo.

    La fe que me hablas en esta publicación, es siempre poniéndome yo, y yo, y yo como centro y objetivo, es una fe egoísta y remplaza la verdadera fe, porque esta fe que hablas no salva, porque la única fe que salva es la fe en el hijo de Dios, es una fe en Él y para Él, no en nosotros ni para nosotros, lo cual es nuestra naturaleza de pecado la que siempre quiere ponernos en el primer lugar, y la fe que busca mi gloria no busca la gloria del Padre. Y puede hacernos mucho daño, porque lo que no nos acerca nos aleja.
    A veces queremos que Dios respalde mi fe en lo que yo quiero o declaro, y no necesariamente para glorificar a Dios (aunque decimos que es para su gloria), sino que es muchas veces para demostrar que tan ungido estoy, que tanto Dios me usa, y lograr que me miren a mí por lo que Dios hace. Hasta cuándo nos engañaremos, “Dios no puede ser burlado”. Cuando mi fe expresa lo que yo quiero y no la voluntad de Dios para mí, es claro que no estamos listos para declarar que “ya no vivo yo, más ahora vive Cristo en mí”, porque no hemos aprendido a negarnos a nuestra satisfacción y a nuestros deseos, sabiendo que Dios tiene cuidado de mí. Que Él me guiará, me sustentará, no me dejará ser tentado más de lo que pueda resistir, siempre estará conmigo, y aún si fuere preciso entregar mi vida tengo la certeza que tendré una recompensa en el cielo incorructible y vida eterna. “ESTO ES FE”.
    Jesús Alemán Cabrera.

    1. DTB mucho Jesus Aleman. No nos pondremos bravos por que comentes, mientras sea en las normas del blog. Permíteme ahora discrepar de lo que planteas: en mi opinión decir “Mi familia estará en Cristo” SÍ es fe. Ahora si yo lo digo pensando en que por mis propios esfuerzos voy a llevar a mi familia a Cristo entonces, sigue siendo fe, lo que es fe en mí, no en el poder de Jesucristo. Si yo digo “Mi familia estará en Cristo” creyendo que Dios es más que sufuciente para quebrantar corazones y hacer la obra redentora, entonces eso sí es fe en Jesucristo. Tú dices: “Dios no tiene la obligación de respaldar nuestros caprichos” y tienes razón, pero la biblia dice: “Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias” Fil 4:6. Ahora, que el Señor no responda mi petición, aunque sea con fe es otra cosa, no confundir términos.
      PD: Recuerda que los comentarios deben ser concisos. Gracias por comentar!!

      • Manuel Segura en 18 abril, 2019 a las 6:12 pm

      saludos Dese Cardenas Cuba, yo soy El Pastor Manuel Segura, un servidor y hermano, mis saludos

    2. Saludos para usted, hermano Manuel y tambienén para todos los que con amor visitan maranata, muchas gracias por visitarnos, gloria a Dios por todo. Dios les bendiga mucho

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