Importunar en Oración

Vayamos al Señor en . Padre, Vengo a Ti, en el nombre de tu Hijo, Jesús. Te alabo por Tu presencia, por Tu bondad, por Tu sonrisa, favor, gracia abundante para el mayor de los pecadores, misericordia, una buena porción de Tu Espíritu. Padre, Tú me conoces. Tú conoces mis grandes limitaciones. Tú me has dicho que confíe en Ti, Oh . Señor, Te alabo y Te amo. Te adoro, Oh . Que toda lengua se cierre, pero que Tu presencia sea con nosotros. Tu presencia, real y duradera, dando vida, cambiando cualquier cosa que toca. ayúdanos. Y ayúdanos Señor de tal modo que los hombres sepan que hemos sido ayudados. En el nombre de Jesús, Amen.

Siempre es muy difícil para mí venir a un lugar como este, Yo realmente no encajo. Me siento más cómodo en el monte, en el campo misionero. Y no lo digo como un insulto. Me siento más cómodo en realidad en grandes iglesias llenas con personas que se han reunido en el nombre de Jesús pero que no lo conocen. Hoy estoy aquí, y bueno, El hermano Riddle ha olvidado más, de lo que probablemente yo haya aprendido nunca. Algunos de ustedes están más “ilustrados” que yo Ustedes saben más. ¿Qué les puedo decir?

Pero puedo preguntarles esto… ¡Cuánto tiempo han orado esta mañana? ¡Cuánto te quedas ante el trono de Dios cada día? Hay algo que me asusta sobre este resurgir Reformado, Puritano, Bíblico, de la gracia soberana. Oh, amo la doctrina. Nos regocijamos en la doctrina puritana, ¡Nos regocijamos en la piedad puritana! ¿Conocemos la experiencia de David Brainerd? Hemos clamado toda la noche, en la nieve, en el bosque, exponiéndonos a las inclemencias del tiempo o a cualquier otra cosa que se nos demande ¿Aún seguimos creyendo, que la presencia de Dios puede venir a un lugar y quebrantar a todos? ¿Conocemos el poder del Espíritu Santo? ¿Conocemos la presencia de Dios de tal manera que parece que literalmente nos va a desintegrar? Volvamos atrás otra vez. Oh, queridos hermanos, hay tanto que hacer en este mundo y el poder de la carne no lo llevará a cabo y el poder del intelecto no hará lo que debe ser hecho. es el Poder del Dios viviente, y no entiendo el misterio, no puedo argumentar las razones, pero sé esto, que aparte de la oración, permanente, persistente, la oración de fe, estamos tan muertos como una piedra con toda nuestra doctrina.

¡Cuánto necesitamos a Dios¡¡A veces me siento que no puedo respirar! ¡Hasta que le tengo a Él! Algunos de ustedes lo saben. Y quizás lo hayan olvidado. Recuerdan esos momentos esperando en Su presencia. Y sabían que Dios estaba allí, no sólo por una doctrina que nos dice que Él es Omnipresente, sino porque en esa habitación, Su presencia se había manifestado a usted mismo. Una vez que esto ha tocado su vida, no puede vivir sin ello. No estoy hablando de alguna experiencia carismática. No estoy hablando de algo que fuera extraño a los padres, a los padres teológicos que nosotros debemos amar y honrar. Lean a Edwards. Lean a Brainerd. Lean a mi querido, Charles Spurgeon. lean a Flavel. Tenemos las Escrituras y debemos ser sabios en ellas. Nuestro pueblo pereció por falta de conocimiento, tú lo sabes. Pero en sí mismo el conocimiento de este libro, es sobrenatural, ¿No? No viene necesariamente por el estudio racional, sino que viene también por la revelación de Dios, y eso es un asunto espiritual. Nuestro pueblo perece por falta de conocimiento. Ellos necesitan la de Dios, pero ellos necesitan al espíritu de Dios para que se las revele. Nosotros necesitamos El Espíritu de Dios para que toque nuestras bocas toque nuestros corazones, toque nuestras vidas, como predicadores, como pastores. ¡Nosotros no podemos vivir sin esto! ¡Oh, que algunos de ustedes se vayan lejos y vayan al bosque y no regresen en una semana ¡Que escalen a una de esas montañas y tomen piedras del suelo y las lancen al cielo diciendo, “No me voy a rendir en esta lucha hasta que Tú toques mi vida” ¡Hasta que Tú me cambies! ¡Hasta que haya algo de Dios en mí! Estoy tan cansado de palabras. Sí las palabras son preciosas. Pero sin el Espíritu de Dios, No son nada. ¡Oh, Conózcanlo!

Hermanos, Yo algunas veces he dicho bromeando: cuando un testigo de Jehová toca a mi puerta y dicen “Somos testigos de Jehová”. Yo les abro la puerta y les digo: “Bienvenidos, pasen, yo también lo soy” Y les dejo hablar unos diez minutos y luego les digo “ustedes no son testigos de Jehová. ¡Ustedes están mintiendo acerca de Jehová!” Bien, ¿por qué lo hago de esta manera? Porque unos años atrás escuché a un hombre decir, “No voy a permitir que me roben mi nombre. Mi herencia. Ahora… tampoco voy a permitir que predicadores de la Televisión y evangelistas, muchos de ellos herejes, ni movimientos, me roben el Espíritu Santo. No voy a asustarme de ellos. No voy a cambiar mi herencia o mi manto como hombre de Dios, porque otras personas mientan acerca del Espíritu Santo de Dios y de su poder sobre sus vidas. ¡No lo haré!

Tengo un libro aquí. Y en este libro que es el libro de Los Hechos Y en este libro yo veo poderosas obras de Dios Y no son los “actos” de los hombres, son los “actos” de Dios a través de los hombres Y veo cosas que, aparentemente, Cristo vio que sus hombres necesitarían. ¡Te das cuenta de que ellos lo vieron resucitado y, aun así, todavía algunos dudaron? Ellos todavía estaban asustados, y no fue hasta que el poderoso viento del Espíritu de Dios sopló entre ellos, ¡Hasta que fue derramado sobre ellos! Hay tantas discusiones hoy en día sobre el texto que perdemos el completo significado del mismo. Sí, tenemos que mirarlo correctamente para defendernos a nosotros y a nuestros fundamentos de aquellos que lo interpretan erróneamente, pero al mismo tiempo, no pierdas el punto principal, ellos necesitaban el Poder de lo Alto. Ellos lo vieron morir. Ellos lo vieron resucitado. Pero no fue hasta que el Espíritu de Dios fue derramado, en un nuevo tipo completamente nuevo de testamento, de pacto, que ellos fueron capaces de sostenerse y dar testimonio de esta Palabra y de Cristo.

No hay absolutamente ninguna relación entre el infierno y los amados de Dios, con los amados por Cristo. Las bendiciones espirituales para ti no tienen nada que ver con el infierno. ¡No hay ninguna medida de Su presencia que Él te pueda negar! ¡Pero tú no tienes porque no pides! Oh querido hermano, Que banquete, que cornucopia, que mar de gozo en Su presencia. Y poder para ministrar como si fuéramos sostenidos por otro.

Y sé muy, muy cuidadoso. Aunque creo que estoy diciendo algo que ustedes necesitan, algunos de ustedes están tan preocupados y aún dirán cuando salgan de este edificio, “Bien, él ni siquiera abrió su Biblia hasta pasados los 15 primeros minutos.” ¿No pueden oír lo que Dios está hablando? ¿qué cosas bíblicas están siendo dichas a ti en este momento.? Yo no soy un gran teólogo sistemático. Conozco mis limitaciones. No soy un erudito. No voy a estar parado en seminarios. Y apreció tanto a los hombres que si lo hacen. Si no fuera por ellos, no sé qué dirección habría tomado mi vida. ¡Yo necesito tanto a los hombres brillantes! ¡no soy uno de ellos, pero la única cosa que puedo decirte es que toda mi vida he estado necesitado y he sido débil, y he sido lento, y he estado asustado, pero eso me ha llevado a correr hacia Él! Y al correr a Él, ¡HAY TANTA GLORIA! ¡HAY TANTO PODER! ¡HAY TANTA VIDA!

Ya ves que no simplemente “Ellos necesitan pensar correctamente” aún para que los hombres sean capaces de captar con sus mentes, debe ser igual a la historia de Ezequiel cuando Dios le preguntó,” ¿Vivirán estos huesos?”. Ezequiel 37:3 Ves, nosotros tenemos que ser eruditos, pero tenemos que ser también profetas. Nosotros no estamos para ser ni hombres de negocios ni administradores. ¡Nosotros hemos de tener el poder del Dios viviente sobre nosotros! ¡Y cuando proclamamos la Palabra, estamos proclamando palabras a hombres muertos! ¡Y debe ser el Espíritu Santo del Dios viviente quien venga y los levante de los muertos.! Y luego cuando son levantados de los muertos, aún, no son maduros, necesitan a Cristo formado en ellos. Necesitan alcanzar “la medida de la estatura de la plenitud de Cristo” y esto requiere conocimiento Otra vez: en (Oseas 4:6), nuestro pueblo fue destruido por falta de conocimiento, pero, oh mi querido Dios,” Levanta tus pantalones y muéstrame tus rodillas”.

¿No fue Pablo un intercesor? ¿No lo fue? Oh mi querido hermano, escúchame. ¡No hay nada imposible en oración! ¡No hay nada imposible! Hay tantos creyentes con pecados enraizados en su vida y que piensan literalmente que siempre va a ser de esa manera Así que se contentan con su esclavitud, en vez de ponerse de rodillas y clamar a Dios hasta que los libere de ese pecado. Como pastores, predicamos, y predicamos, y predicamos, pero, ¿Dónde hay una demostración de poder? Sí, los hombres son cambiados a través de la predicación, pero ¿alguna vez han visto hombres cambiados a través de su vida de oración.? ¿Alguna vez sin decirlo han señalado a unos pocos hombres sobre los cuales iban a enfocar su vida de oración? y han golpeado sus rodillas y has peleado y peleado y has luchado y luchado hasta que Cristo sea formado en ellos? y vieron una madurez y un crecimiento y una vida que era absolutamente inexplicable si no fuera por el poder del Dios viviente.

La mayoría de los ministerios de hoy han vendido su ministerio a la” Quinta Avenida” y al mercadeo. Y a modelos de negocios influenciados por nuestra cultura. Iglesia, ¡Es absolutamente patético! Pero tampoco vendan sus ministerios a la mera erudición. ¡Ustedes son hombres de Dios! Esto supone que usted mora con Él en oración secreta… oración secreta… oración secreta. ¿Es la presencia de Dios una realidad en su vida? Aún esa declaración pone a algunos de ustedes a temblar y los asusta. ¿Él está lejos de nosotros? ¿Él no está realmente de nuestro lado? Es él un poco demasiado, bueno, teniendo en cuenta la experiencia. Otra vez, regresa y lee todos esos libros antiguos tuyos. Y descubre a esos hombres. Oh hermanos, somos más que administradores. Somos más que eruditos. Somos hombres que moran en la presencia del Altísimo.

Cada conflicto en tu vida, todo quebranto en tu cuerpo, tiene un propósito. Es enviarte sobre tus rodillas. Cada conflicto, cada batalla- Hoy, no hay una batalla librada en este púlpito Fue librada esta mañana a las 5:00 am. No se pelea aquí. Se libró en oración. Se ganó en oración. Todo ha sido hecho con la oración. Todo ha sido hecho en oración.

Quiero que busquen por un momento. Vayan conmigo a Lucas 18:1 “Bien Él les estaba contando una parábola para mostrarles que en todo tiempo ellos debían orar y no desmayar.” Saben, Hoy escucho a menudo, incluso entre ministros, ellos dicen “Bueno, realmente yo no tengo un tiempo específico de oración, simplemente oro todo el tiempo.” Yo no les creo Porque yo he aprendido que practicar la presencia de Dios y practicar la oración, es una disciplina aprendida. Viene de pasar tiempo con tu Dios. ¿Qué deseas hacer más que esto? ¿Qué otro privilegio mayor te ha sido dado que permanecer junto a Dios, que adorarle, que clamar a Él, que tener comunión con Él?

Dicen: tenemos que orar todo el tiempo, pero ¿cómo aprendemos a practicar la presencia de Dios? ¿Cómo aprendemos a orar todo el tiempo? Yo considero que es por la disciplina de una vida de oración consagrada. De levantarse por la mañana, temprano, antes del amanecer. Y he llegado a creer, que, al librar esta batalla de la piedad, para mí una de las mejores cosas para hacer es esta: descubrir lo que mi carne odia más y hacerlo sin más, antes que me debilite o esté distraído. Levantarme en la mañana y, les voy a decir esto, mi carne odia más orar que estudiar la biblia, porque el estudio bíblico, de hecho, puede ser usado para mi gloria. Yo puedo saber más que los demás. Puedo hablar mejor que lo hacen otros. Sí yo estudio así, seré capaz de hablar en conferencias, pero nadie va a saber de mi vida de oración. No voy a ganar nada de los hombres, pero voy a ganar mucho de Dios. Mi carne odia orar.

Otra cosa sólo para ustedes ministros jóvenes, Nunca debemos estar ansiosos. Es gracioso para mí que hombres que creen tanto en la Soberanía de Dios, estén realmente ansiosos. Pero yo me levanto algunas veces ansioso por la mañana. El diablo usa esas cosas como distracciones. Quizás lo que me causa ansiedad sea algo imaginario. Quizás puede ser un pequeño problema, pero comienza a perturbar mi mente. Así que la primera cosa que hago por la mañana, ¿Qué es? Filipenses 4, “Por nada estéis afanados.” Así que, ¿Qué debo hacer? Tomar ese pensamiento de ansiedad, cualquiera que sea e ir con él a Dios inmediatamente y limpiar mi mente de toda ansiedad. Ahora estoy ante un Dios Soberano. Y estoy completamente convencido de ello. Y entonces orar. Orar. ¿Orar por qué? Orar por todo. Por todo. Todo.

Hermanos, Hay la sensación de estar “cargado” en la predicación. En donde tú pareces … como si no supieras en qué dirección estás siendo llevado. Nuevamente, no estoy diciendo que no debamos ser expositores. Necesitamos ser mejores expositores. Yo necesito ser un mejor expositor, pero usted puede tener cada “t” cruzada, cada “i” con su punto y no hay poder. Saben de lo que les estoy hablando. Han visto hombres con aspecto elocuente, y aun así su alma no fue movida. Nada fue conmovido, en lo referente a su conciencia.

Él contó una parábola específicamente para hacer saber a los hombres que debían orar siempre. Una parábola es construida sobre esto con un propósito, que ustedes siempre oren y el Señor no está aquí predicando algo que Él no practicó. El Dios Encarnado fue un Hombre de oración. No es asombroso que nunca nadie caminó hacía Jesús y le dijo: “Jesús, enséñanos a predicar.” Ellos no dijeron “Jesús, enséñanos a caminar sobre las aguas.” Pero le dijeron “Señor, enséñanos a orar.” Tanta gente dice “Oh, si yo pudiera hacer algo, yo vería a Paul Washer predicando en Mars Hill.” Pero si yo pudiera hacer algo yo vería a mi Señor intercediendo. Yo vería a mi Señor intercediendo.

Juan Calvino dijo que el corazón del hombre era una fábrica de ídolos. Podemos hacer de la erudición un ídolo. Podemos hacer de la predicación expositiva un ídolo. Aunque estas cosas deben ser estimadas, comparadas con Él, son basura. La Presencia de Cristo, el Poder de Cristo. Luego Jesús dijo en el verso 2, “En una ciudad había un juez que ni temía a Dios ni respetaba a los hombres.” ¡Qué estamos viendo aquí? Jesús está poniendo delante de nosotros a una persona que es el anti tipo de Dios. Es decir, comparado con Dios, él está en el lado completamente opuesto del espectro, ¿no es así? No teme a Dios, no respecta a los hombres. No hay virtud en él. Tú apenas te puedes imaginar a este hombre…. Un hombre codicioso, avaro con un espíritu estrecho y un corazón pequeño quien es consumido por su ego y auto-promoción.

Y había una viuda en esa ciudad. Por favor, entiendan que las viudas en ese tiempo, eran como aún lo son en algunos lugares del tercer mundo, el ser más desamparado, la persona más vulnerable que existe sobre la faz de la tierra. No hay nadie tan necesitado como ella excepto quizás sus hijos. ¡Ninguna ayuda! ningún poder adquisitivo, ningún poder social, ningún poder político, sin poder alguno. Si ellas mueren en las calles, lo único que se escucharía sería: “¡Qué hacemos para quitarnos su cuerpo de encima? “¡Cómo la movemos a dónde no tengamos que ver su cadáver en descomposición? Ella no tiene nada. Y luego dice, “Había una viuda en esa ciudad que venía a él, diciendo, ‘Hazme justicia frente a mi adversario.” Y él no quiso por algún tiempo, pero tiempo después se dijo a sí mismo, ‘Aunque ni temo a Dios, ni respeto al hombre, sin embargo, porque esta viuda me es molesta, Le haré justicia, no sea que viniendo continuamente me agote la paciencia.’” Literalmente, “antes de que ella me golpee debajo del ojo”. Estas palabras se usan cuando dos boxeadores se pelean y uno golpea al otro dejándolo medio muerto y el sólo acaba magullado. Esta mujer es tenaz. Absolutamente tenaz y la única razón por la que ese hombre miserable y horrible cede ante ella es porque ella sigue viniendo, sigue viniendo, sigue viniendo. Él no aguanta más. Ella lucha con él.

Bien, versículo 6, y el señor dice, “Oíd lo que dijo el juez injusto.” ahora, Él nos va a decir exactamente de qué trata esta parábola. Muchas veces la gente se confunde con las parábolas porque buscan un sentido para absolutamente todo lo que aparece en ella. Encuentran pequeñas cosas, diferentes matices, pero una parábola, creo, aunque pueden enseñar muchas cosas, siempre intenta apuntar a una verdad primordial. Y en este momento Él nos la va a revelar. Él dice, “y el señor dijo, ‘Oíd lo que el juez injusto dijo ‘”. ¿Bien, qué fue lo que dijo? Jesús dijo esto es lo que quiero que aprendan de la vida cristiana sobre la oración escuchen lo que el juez injusto dijo. Escúchenlo. “Porque esta viuda me es molesta, le daré protección legal. De lo contrario, con sus continuas venidas venga a importunarme.” Y luego continúa en el versículo 7, “Y, ¿Acaso Dios no hará justicia a sus escogidos que claman a Él día y noche? ¿Tardará mucho en responderles?”

La principal cosa que yo apreció de Charles Spurgeon entre las muchas que hay es que fue sólido, sólido como lo dirían hoy, un abanderado de “la gracia soberana”, “un reformado, “1689”, él estaba justo ahí en el medio; pero cuando Spurgeon iba a un texto, el simplemente predicaba el texto. Y no trataba de conciliarlo con alguna otra doctrina a fin de proteger supuestamente esa doctrina. Es como tratar de proteger nuestra doctrina de las Escrituras. Escuchen, yo creo que Dios es absolutamente Soberano sobre absolutamente todo y lo ha decretado así desde antes de la misma fundación del mundo y eso me ha llevado más problemas, que creer cualquier otra cosa, pero lo sé porque es bíblico, y sin embargo, al mismo tiempo, sé que no tengo porque no pido. Y no puedo explicarlo. Y no he sido llamado a explicarlo. Al igual que tantas otras grandes doctrinas de Las Escrituras.

En vez de pasar mis pocos años en este planeta intentando conciliar supuestamente todo en mi mente, yo quisiera simplemente obedecer prontamente a las verdades simples para aferrarme a un Dios Soberano lejos del cual no hay esperanza para el hombre, el universo, o toda la creación. ¡Yo me voy a aferrar a Él! Y Él es mi seguridad y mi fuerza. y la única manera que tengo de saber que la oración puede ser contestada. Y aún en este gran misterio que va más allá de mi mente, se me ha dicho que no tengo porque no pido Se me ha dicho que haga delante de mi Dios lo que esta viuda hizo ante ese hombre terriblemente injusto.

Jacob, él luchó con Dios. “No te dejaré ir hasta que me bendigas.” Hay una forma en la que Dios se deleita en ese tipo de fe. Hay una forma en la que Dios se goza en la lucha con su pueblo, ¡En verdad, hombres, mujeres, niños realmente creen estas cosas! Creen suficiente para pedir, y pedir, y pedir, y pedir, y pedir. Jesús dice en el verso 8,” Os digo que pronto les hará justicia. Sin embargo, cuando venga el Hijo del Hombre, ¿Hallará fe en la tierra? Bien, os digo que pronto les hará justicia, pero cuando vamos al libro de Salmos, donde puedes aprender cómo orar, comienza con el Señor Jesucristo, y luego ve a los Salmos y después al Apóstol Pablo. Y aprenderás cómo orar.

Pero cuando vamos al libro de Salmos, descubrimos algo que parece contradecir esto. este pasaje dice que El Señor responderá pronto, el Señor los librará rápidamente. Y aun cuando vamos al libro de los Salmos, se nos dice que David está esperando día y noche. “¿Hasta cuándo, oh Señor?” es el clamor de David, es el clamor de los profetas, y existe una espera, hay una persistencia, hay una lucha, perseverando en oración. ¿Cómo funciona esto? Bueno, yo sé y todos ustedes saben, cuan comúnmente esto ocurre en Las Escrituras y cuan comúnmente esto ha ocurrido en tu propia vida. Que tú clamas a Dios, Tú clamas a Él y hay demora. Tú perseveras y hay demora. Y sigues clamando a Dios, demora, tras demora, tras demora, pero cuando Él se mueve, el problema se resuelve en unos pocos segundos. Como en la batalla de Madiam que fue asociada a la venida del Mesías, como en esta batalla, tú no tienes más que levantar un dedo, encender una antorcha, romper un cántaro, y la batalla está ganada. ¿Y por qué pues, se mueve tan rápidamente? Te voy a decir por qué se mueve tan rápido, Para que ningún hombre pueda gloriarse que es en su propia fuerza o particularmente por alguna casualidad

Bien esto es muy importante para los hombres jóvenes. Aprendan esta lección. Cuando veas una liberación sobrenatural, y milagrosa, obrada por la mano de Dios a través de la oración, Cuando esto ocurra, tú estarás creyendo, tú lo verás, tú sabrás que fue Dios, y te vas a regocijar en eso. Pero entonces, no al día siguiente, ni siquiera una semana después, probablemente ni siquiera un mes más tarde, pero dentro de un año o dos, esto es lo que va a suceder: el engañador vendrá y te va a insinuar,” Sabes, en esos momentos eras muy joven, cuando pensaste que Dios hizo algo milagroso, pero el asunto podría ser explicado por completo por medios naturales.” ¿Has visto eso pasar alguna vez? Han visto a Dios obrar grandes milagros entre ustedes, y entonces Satanás siempre espera porque es muy astuto, Y años después, él comienza a convencerte de que eso sólo fue celo juvenil, fanatismo, todo explicado naturalmente. es por eso que cuando Dios hizo grandes actos de liberación a Israel, ¡Él les decía, “¡Apilen un montón de piedras “,” escriban la historia”, “nunca, nunca, nunca olviden!”. El ladrón no viene sino para hurtar, incluso el testimonio de Dios en nosotros.

Saben, algunos de ustedes han estado en el ministerio quizás por más tiempo del que yo he vivido Conocen las grandes obras de Dios. Y algunos de ustedes las han olvidado, y necesitan mirar atrás y necesitan ¡recordar y recordar y recordar ¡de modo que la próxima vez que se pida una liberación, sepas que ¡tú sirves a un Dios que libra a los hombres! Un Dios que libra a su pueblo.

Bien, “Pero cuando venga El Hijo del Hombre, ¿Hallará fe?” ¿La Fe? ¿Tal vez la fe cristiana? Tal vez la clase de fe que persevera, ¿Él encontrará esto sobre la tierra? Yo no quiero ser demasiado dramático sobre esto al leer algo en el texto, pero es casi como si, al instante, la actitud o disposición de nuestro Señor cambie. Es casi como si estuviera diciendo, “escúchenme hombres, escúchenme. Les he traído a la comunión con un Dios que responde la oración. Pidan cualquier cosa en mi Nombre, y Él lo hará. ¡Regocíjense en lo que Dios va a hacer a través de la oración!” ¿Y después se detiene un momento, un poco a reflexionar, y dice, “¿Pero luego, otra vez, cuando yo venga, habrá alguien que esté creyendo lo que yo he dicho?” ¿estarás tú creyendo? Yo te puedo decir que tanto tú crees… ¿Qué tanto tú pides? ¿Qué tanto tú perseveras? Hombres, ¿en sus propias vidas no es cierto que han bregado en la carne y que han luchado y han trabajado y han sido sinceros y han peleado y peleado y peleado en sus propias fuerzas. Y no pudieron hacer nada. Y luego, finalmente, siendo conducido a la oración y en muy poco tiempo la oración hizo que el asunto se resolviera. “Bueno el único recurso que tengo ahora es orar.” Qué declaración más blasfema y sucia es esa.

Oh, ¿tú vas al lugar privado de oración expectante? ¿Vas así? ¿Pides esperando recibir? Bien, aquí hay un problema con el que quisiera tratar, y lo siento mucho. En realidad, iba a predicar de 1ª de Corintios 15, pero quiero que vayamos por un minuto y veamos el capítulo 11 de Hebreos, quiero resaltar algo, al menos con mi fe infantil, en mi sencilla forma de pensar. Esto ha sido resuelto en mi mente. En el verso 1, “La Fe es la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve.” Este texto es … es digno de libros. Varios libros podrían escribirse sobre esto y así ha sido. Pero esta frase es tan sabia, porque ella misma nos llevaría a preguntarnos:” ¿Cómo puedo tener la certeza de lo que espero? ¿Y cómo puedo tener la convicción sobre algo que no he visto?” Porque ustedes están en lo correcto de escandalizarse de la gran mayoría de los que hoy claman a Cristo para presumir delante de Él. Ellos están pidiendo, presumiendo, garantizando cosas que no tienen derecho a garantizar. lo sabemos. Pero algunas veces digo esto, “Pienso que los carismáticos creen cosas que Dios nunca ha prometido. pero que los reformados ni siquiera creen lo que Él ha prometido.

Nuevamente, hermanos, yo podría venir aquí y no sería bueno para mí hacer un estudio teológico, Ustedes saben mucho más que yo. Así que soporten esto por unos momentos. Quizás sea esto lo que ustedes necesitan escuchar. Hace unos años atrás descubrí…, Algunas veces escucho hombres como John Piper y leo sus libros. Ian Murray es mi favorito entre los escritores modernos y me encanta John Flavel, su primer volumen. Spurgeon es, de todos los tiempos, mi favorito. Pero después de un tiempo, tú empiezas a descubrir algo, Realmente no estoy descubriendo nada nuevo, Aunque todos esos hombres lo digan de una forma tan grandiosa. Pero saben, unos cuantos años atrás, estaba en una conferencia, y antes de que hablara, pidieron que seis nuevos convertidos vinieran y compartieran sus testimonios. Ellos habían sido salvos hacía seis meses o máximo hacía un año, Y cuando ellos se levantaron, no aprendí nada nuevo, pero recordé tantas cosas que había olvidado, Su celo, su fe infantil, su pasión. Sí, a veces ellos están viendo a Dios como aquellos que ven animales en las nubes, Animales que no existen. Sí, de vez en cuando ellos están haciendo toda clase de tonterías, ¿Pero, esos tiempos, no eran esos tiempos maravillosos? Estabas creyendo a Dios. Todo era nuevo. Todo era fresco. No era sólo el contenido de una tesis. Era una relación vital. Quizás es por esto que Dios me envió hoy aquí… para que alguien, como lo haría un nuevo convertido, les dijera a ustedes que saben muchísimo más… Regresen, regresen.

Yo no tengo miedo de cometer errores en mi vida de oración porque sirvo a un Dios de gracia. Pero hay algo sorprendente acerca de este pasaje. Dice, “Pues la fe es la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve.” ¿Bien, cómo podemos hacer esto? ¿Cómo podemos tener la certeza, la convicción de cosas que no se ven? Sólo hay una manera… Por la Palabra de Dios. La Palabra del Dios viviente, la Biblia. Mi cuerpo me duele la mayor parte del tiempo. Mi mano derecha ahora está entumecida Tengo problemas en mi espalda y en mi cuello y por años El Señor no me ha sanado. Ni tampoco supongo que quiera. Ni siquiera yo quiero que lo haga. Tanto se ha cosechado de mis dolores, tantas bendiciones. Pero Él nunca prometió en las Escrituras específicamente sanar a Paul Washer. Él puede, y Él sana a la gente. Pero en su gran misterio y sabiduría, Él no sana a todo el mundo. Y estoy contento con esto porque mi Señor sabe, Él sabe lo que necesitamos aún antes de que se lo pidamos. Pero tengo una gran seguridad de que “Dios amó tanto al mundo que ha dado a su Hijo unigénito para que todo aquel que en el crea no se pierda, mas tenga vida eterna.” Yo permaneceré en esto. Moriré en eso. Espero sumergirme por toda la eternidad es esa tela de araña Fundada sobre este texto (Juan 3:16). Sin titubear. Ven, por tanto, que tenemos gran convicción y tenemos una gran esperanza. ¿Por qué? Porque “Así dijo el Señor”.

Pero ahora, aquí viene el problema, al menos en mi mente, “Entonces, Señor, ¿Cómo puedo orar por alguien que está enfermo? ¿Cómo hago eso por fe? ¿Cómo oro por ciertas coas que mi corazón renovado y mi mente renovada desean? “¿Cómo sé si orar por esas cosas?” Debido a que hay muchas cosas que específicamente no se han prometido en este Libro. Ahora, sé lo que tanta gente ha oído, es un cliché que no me gusta, “Dios siempre escucha la oración, sólo que algunas veces la respuesta es no”. No me gusta esto. No estoy de acuerdo con esto y pienso que conduce a posibles malentendidos. Bien, esto es lo que quiero que vean. Por todas esas cosas que son grandes promesas en las Escrituras, Hermanos, hermanas, oren por ellas. Oren esas promesas. Oren por ellas. Las promesas con respecto a las cosas espirituales Es decir Efesios 1 en sí mismo, ora eso para tu esposa. Ora eso para tu congregación. Oh, las características mencionadas en 1ª Timoteo 3 para un anciano o cualquier hombre maduro en la iglesia, ora eso para tu pastor. esas cosas que sabemos que son la voluntad de Dios. ¿Pero, cómo oro cuando no estoy seguro, cuando no tengo una promesa en específico?, ¿cómo puedo orar con fe? Esta es la manera en la que puedes orar con fe. Y está fundamentada en Hebreos 11:6, “Pero sin fe, es imposible agradar a Dios, porque quien se acerca a Dios debe creer que le hay y que Él es galardonador de los que le buscan.

Mi fe no es que Dios va hacer la cosa específica que le pido. Yo sé que ustedes piensan que la alternativa es: ‘Sí, Él puede decir no.’ No, yo no creo esto. Dios puede no hacer la cosa específica que le pido, pero Él va a recompensar la fe. Él hará algo. Habrá beneficios por buscar a Dios en dicho asunto. Si veo a un santo que está enfermo- tengo a uno de los hombres a quien yo más admiro en este planeta, en este momento muriéndose de un cáncer pancreático. Yo pido a Dios que sane a este hombre. Le estoy rogando a Dios que sane a este hombre. ¿Por qué? Porque es lo que deseo. Es el deseo de mi corazón. Sí estoy descansando en Su Soberanía, no, no tengo una promesa al respecto, pero estoy pidiendo a Dios que lo sane. Y esto es lo que sé: si Dios no lo sana, Dios va a honrar mi oración. Él la va a recompensar. Él le va a dar a ese hombre, a causa de mi oración algo más importante que él necesita. Dios siempre recompensa el orar por fe. Saben que puedo ir a Dios sin realmente entender, “¿es esta tu voluntad específica? ¿Es perfecta, mi petición? ¿Cómo lo estoy haciendo, Señor? ¿He seguido todos los principios teológicos?” No, No tengo que hacerlo. Voy a los deseos de mi corazón. y le pido a mi Dios porque es lo que veo en las Escrituras, por lo que está en mi propio corazón, y sé que aún si soy caprichoso, incluso si lo que deseo no es lo que debe darse, Sé que Dios recompensará, y habrá decisiones que serán tomadas en los lugares celestiales, habrá cosas que serán hechas. Y habrá beneficios por haber buscado su rostro. Así que ahora veo esto: Dios responde a la oración, Siempre es sí. Él puede no hacer, en Su sabiduría, lo que le estoy pidiendo; pero si yo confió en Él, Si confío en Él, Sé que es el galardonador de aquellos que le buscan.

Dios, vengo a Ti. le dije cuando estábamos comenzando una iglesia en Radford. Dios, vengo a Ti. Te pido que levantes ancianos. Te pido por esto. No sé realmente qué debe venir primero. No sé cómo manejar esta situación. Señor, sólo sé que me postro a tus pies. Alzo mis ojos a Ti y me quedo aquí. aún no sepa que pedirte específicamente, Permanezco aquí como una señal de que soy absolutamente dependiente de Ti y creo que, aunque no sepa qué pedir, Tú eres galardonador de aquellos que te buscan. Oh, hermanos hay tanto consuelo y poder. Ves cómo es el bregar y lidiar con Dios, Y al mismo tiempo tener total confianza en su soberanía.

Hermanos, Está John Pipers y está John MacArthurs y todas esas personas. Yo soy un tipo a quien se le conoce por un sermón. Pero en oración, saben, es tan intimidador estar aquí. Pero no lo es salir corriendo y morar a la sombra del Omnipotente Y estar cubierto bajo sus alas. No lo es. Tu problema no es que eres demasiado débil, tu problema es que eres demasiado fuerte, Yo animo a todos los jóvenes. Les digo, “Mira, estudia griego, estudia hebreo, estudia sistemática, estudia la historia de la iglesia, lee los libros antiguos, los libros antiguos, los libros antiguos.” Pero debo decirles que todo esto no les valdrá. Esto es fundamental, pero necesitan vida. Necesitan vida.

¿Les parecería extraño que un hombre sienta debilidad en sí mismo, ¿Y que separe tres o cuatro días, o dos semanas para estar en oración y ayuno? ¿Les parecería extraño que al levantarse un problema en la iglesia, en vez de abordarlo todo de una vez en nuestra propia sabiduría, pudieras apartar un tiempo para orar, y tratar con Dios dicho asunto? O aún si les preguntan algo para que respondan, puedas decir, “¿Me dejan un tiempo para orar?” Oh, hermanos… hermanos, vuestra herencia … no son tierras, y no son coches y no son casas buenas. Es morar en la corte de Dios. Por encima de todo, son hombres que moran en la corte de Dios. “Dulce hora de oración. Dulce hora de oración que me llama desde un mundo de preocupaciones.”

Yo siempre les digo a los jóvenes que no son muy dados a la oración- ellos dicen, “¿Cómo debo orar?” Les digo “Ora, pelea hasta que honestamente puedas decir con el escritor del himno “Dulce hora de oración, dulce hora de oración. Yo le daré al Señor mi primera hora, dulce hora de oración.” Y luego, ven, que la oración es algo asombroso porque mientras menos oras, más difícil resulta orar, en cambio, si oras más, más te mueves en la oración. Hermanos, Pueden orar hasta que piensen ‘¿Qué ha pasado con el tiempo? Me puse de rodillas a las 5.00. Son casi las 8:30. La cosa es que … ¿Qué ha pasado?” Oh, hermanos, ¡Por favor! Entréguense a la oración. No hay absolutamente ningún obstáculo que no pueda ser superado en oración. No somos hombres que sencillamente ceden a la oscuridad y escriben un cartel que diga “Es por la Soberanía de Dios”. ¡Somos hombres que luchan contra las fuerzas de la oscuridad! ¿Tú vas a venir y culpar a Dios de todo este embrollo? ¡No uses la soberanía de Dios como una excusa! ¡Somos hombres que creen a Dios!

Su escatología puede no ser postmilenial, en donde todo irá de bien a mejor, puede que no. Tu doctrina escatológica puede ser que las cosa van a ir de mal en peor hasta que el Señor venga. Déjame decirte algo, Jesús podría volver esta noche. Jesús puede volver dentro de 1,000 años. Yo no tengo conocimiento acerca de eso ni tú tampoco. Sabes esto, No hay lugar en la escritura donde se diga que en el transcurso de mi vida, no pueda ver países venir a Cristo. ¿Por qué no? ¿Por qué no? ¿Por qué, no puedo ver la India caer y ver ondear por Cristo una bandera en cada collado? Dios nunca me dijo que no se podía. ¿Por qué, sencillamente debo aceptar que América se esté oscureciendo más y más? Dios nunca me dijo que debería ser así.

Pueden no estar de acuerdo con los posmilenialistas, pero les diré esto, ellos han logrado mucho más, ¡O no es así! Ellos creyeron que Dios iba a hacer algo, sin importar su escatología, a menos que tú hayas tenido una revelación de Dios de la cual ninguno de nosotros tiene conocimiento. Mira, nosotros afirmamos nuestros pies y peleamos en oración, y peleamos en el púlpito. Esto es lo que nosotros hacemos. Esperamos que Dios haga algo. “Hermano Paul, ¿por qué esta triste?”, me preguntó mi traductor en Holanda, “¿Por qué estás triste esta noche?” ¡Le dije,” Porque esta noche nadie se convirtió!” Debemos creer… señores, las promesas, no sólo los preceptos, sino las promesas, las promesas. Están aquí, luz brillando en la oscuridad y la oscuridad no pudo prevalecer contra ella. El poder del evangelio. Creo que una de las demostraciones más grandes, sino la mayor demostración de todos los tiempos, no es la creación del mundo, sino la creación de un hombre nuevo. La obra de la regeneración, la cual ha sido olvidada en nuestro tiempo es la más poderosa demostración del poder de Dios. Él hizo este mundo de la nada y eso es increíble. Pero el crea un nuevo hombre de la imponente humanidad depravada. ¡Eso es poder! ¿Por qué no creería que Dios quiere demostrar tal poder en la conversión de hombres? Peleemos por la conversión de hombres. Luchemos por el establecimiento de Iglesias bíblicas. Luchemos sobre nuestras rodillas y creamos a Dios. Creámosle. Hay tanto que creer.

Una última cosa. Sé que he tomado mucho tiempo, pero Ten cuidado de orar sólo con tus botas puestas. Hace unos años aprendí esto, una declaración hecha por Alexander MacLaren, en realidad. Él decía que en sus estudios él llevaba sus botas. Y eso me llevo a preguntarme. ¿De qué estaba hablando? De que la preparación de la predicación es un trabajo duro. Entonces me puse a pensar, ¿Debo siempre venir a la Biblia con mis botas puestas? ¿Debo siempre venir a Dios con mis botas puestas? El punto que estoy tratando de establecer es que si la Biblia llega a ser sólo un trabajo exegético para usted, y la única forma en la que te aproximas a ella es con tus botas puestas, corres el riesgo de perder una relación. Así que voy a la Palabra con mis botas puestas. Pero cuando he examinado a fondo el texto, me quito las botas y camino por el texto, para deleitarme en él, simplemente para disfrutar de ella, para disfrutar la Biblia.

No es un libro que se lee para entenderlo todo, sino para disfrutarlo. Para deleitarse con la Palabra de Dios. De igual forma pasa con la oración. Sí, déjame decirte algo, la oración intercesora es un trabajo duro. No dejes que nadie te engañe. Mucha gente no ora porque piensan que para algunas personas el orar es fácil. No. la intercesión es difícil y esto es orar con las botas puestas. Y tú debes hacerlo. Pero si todo lo que haces es orar con tus botas puestas, corres el peligro de perder una relación. De caminar con Él. Sencillamente caminar con Él. Deleitarte en Él. De tener pensamientos acerca de Él. De hablar con Él. Oh, mi querido amigo, simplemente alabarle por la hierba, y los árboles. Me refiero a que este planeta debería parecerse al escenario de “Waiting for the Godot”, debería ser feo y gris. No debería haber nada alegre. El hecho de que no sea así es sorprendente. Podemos deleitarnos con nuestros hijos y correr tras ellos regocijándonos en Dios. No haga sólo una oración intercesora, tenga comunión. Oh, es tan bueno despertarse en la mañana, y sencillamente decir, “Señor, hoy, ¿podría dejar a un lado el trabajo de la intercesión? Sólo quiero caminar contigo hasta el arroyo, sólo quiero hablar contigo. Te amo tanto. Has sido tan bueno conmigo Dios.” Mirar el atardecer y decir “Dios, ¿Cómo hiciste esto? ¿Qué pincel usaste? “Esta es la cosa más bonita que he visto nunca.” Hermanos, tomen en serio lo que se les ha dicho. Ora sobre esto. Mira si quizás el Señor te ha hablado algo hoy.

Oremos. Padre, Te doy gracias, Te alabo, Te adoro. Yo he obrado Señor, pero oh Dios, esto ha sido hecho por tu obrar, con Tu ayuda. Fortalece a estos hombres, bendícelos, Señor tómalos de las manos y guíalos hacia una cada vez mayor profundidad en la oración. Guíame, oh Dios, Soy como un principiante. Guíame, guíame, para que no rebajemos nuestra responsabilidad a una mecánica, a una metodología, o incluso a un púlpito. Para que seamos, antes que nada, hombres que te pertenecen, hombres que habitan en Tu presencia. En el nombre de Jesús, Amen.

Por: P. D. Washer

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