La semana más importante de la Historia explicada en ocho pasos

Para quienes no conocen mucho de las Escrituras.. o nada, Semana Santa puede ser dos cosas. Días feriados por venir, o ver las iglesias católicas adornadas de manera llamativa.

Tal vez algo más allá puedan identificar el llamado Viernes Santo con la supuesta fecha en que Cristo murió en la cruz. Pero realmente, queda la duda latente. ¿Qué es la llamada Semana Santa? Y ¿por qué tanto alboroto con el Viernes, el sábado y el domingo?

Te proponemos un recorrido breve que puede ayudarte a comprender lo básico. Sobre todo si no eres creyente y te pica la curiosidad, pero no quieres enredarte en una conversación densa con nadie 😉

1 De dónde surge la necesidad de una «Semana Santa»

Para entender el «alboroto» con esta semana, hay que remontarse un poquito más atrás. Bueno… mucho más atrás, cuando el hombre peridó la conexión con Dios en el huerto del Edén.

Aunque fue creado para estar en conexión con Dios, como una bombilla conectada a la corriente eléctrica, el creador le dio al hombre Voluntad de decidir lo que quisiera, no le impuso la obediencia.

Tras decidir desobedecer a Dios, comiendo del fruto prohibido (que simboliza a la vez la elección de experimentar sin obedecer a su creador) el hombre perdió el Espíritu de Vida.

La palabra pecado en La Biblia se traduce como estar fuera del centro o estar descentrado.

O sea, como ocurre con una pila cuando no está cargando, y es desencufada, comenzó a morir. Comenzó a perder la carga.

A eso es a lo que La Biblia llama pecar, descentrarse, desenchufarse de Dios.

Todas las malas acciones, delitos, los dolores, sufrimientos, enfermedades, la muerte, son consecuencia directa de «desenchufarse» del creador y su Espíritu de Vida.

No estábamos creados para experimentar esas terribles consecuencias. Estábamos creados para permanecer unidos a la «corriente eléctrica» del Espíritu divino.

2 Las consecuencias de la desconexión de Dios

La muerte, las agresiones, los crímenes, las enfermedades… no estaban en el diseño original de Dios. Foto: Tomada de BBC

Tras esa elección del ser humano de desconectarse del espíritu divino, muchas cosas pasaron.

No solo llegaron la muerte y los problemas para el hombre. todo el planeta murió también, y cayó en el mismo conteo regresivo de la muerte sin Dios.

Ahora estábamos en una creación corrompida, que se podría poco a poco.

Dios no se rindió.

Como amaba al hombre que había creado, años después Dios decidió levantar a un pueblo que sería el mensajero de su presencia. Todo el que creyera en Dios por el mensaje de ese pueblo, sería reconectado al espíritu.

Aunque moriría su cuerpo, su alma no.

A través del amor, la conducta y la fe de ese pueblo, toda la Tierra podría volver a conocer a Dios y huir de la muerte que había entrado por esa desconexión.

Aunque el hombre lo había dejado fuera de su vida, Él no se rendía. Dios sabía que las personas lo necesitarían nuevamente, así que Israel fue el pueblo que tuvo la responsabilidad de ser el nuevo mensajero de Dios. El «reconector».

La idea era que los hombres que lo decidieran pudieran escapar de las terribles consecuencias de su desconexión, volviendo a conocerlo y a conectarse espiritualmente.

3 El plan de rescate falla

Israel debía mostrarle al mundo perdido que Dios aún los amaba, en lugar de eso, muchas veces se alejó de Dios.

Pero, Israel, excepto los hombres más fieles a Dios, también falló.

O sea, que el plan de rescate A para que la gente conociera a su creador y se reconectara fallaba, porque Israel, al igual que Adán y Eva, tenían elección propia: libre albedrío. Y no se mantenía fiel al plan de Dios de que reflejaran su amor y buena conducta.

De ese modo, las personas de la tierra seguirían alejados de Dios, sin saber que había esperanza de salvación de la muerte.

Cada vez adentrándose más en tendencias de política, en estrategias de vida como acumular riquezas o lograr éxito en la tierra, sin saber que el plan original no era ese.

Y sin conectarse con el Espíritu de Vida.

En lugar de eso, los seres humanos seguín descentrados, o sea, en pecado.

4 El gran conflicto

Ritos como el del chivo expiatorio intentaban calmar la ira de Dios contra el pecado, pues su naturaleza es Santa.

Pero el gran conflicto en todo esto es que la naturaleza de ese Dios creador es Santa y Justa.

Aunque ahora no podamos entenderlo muy bien, es como el Sol que quema. La naturaleza de Dios repele el pecado, no puede estar cerca de él, ni coexistir con el pecado.

El pecado no es más que la ausencia de su Espíritu en nosotros. Y por eso Dios necesitaba estar todo el tiempo cobrando por los pecados del hombre, para popder acercarse a nosotros como deseaba.

Es como si el Sol quisiera entablar una relación con un helado, pero le sea imposible dejar de quemar.

Así la Santidad natural de Dios no podía estar cerca de nuestra naturaleza corrompida.

Por eso era necesario que el pueblo de Israel y todos los que se acercaran a Dios de nuevo pagaran por cada pecado para poder mantener la relación con Dios.

Era muuuuuy difícil. Había que hacer muchos rituales de purificación. Y no porque Dios no nos amara, sino porque al desenchufarnos de Él, perdimos su santidad, y éramos como carne podrida y pestilente.

En esa naturaleza caída habitaba en cambio el enemigo de Dios, Satanás. Este ser reina en la Tierra corrompida, y sus esfuerzos están siempre dirigidos a que los hombres no conozcan a Dios, ni sepan para qué fueron creados.

Pero Dios nos amaba.

Y llegó la promesa de rescate definitivo.

5 El Cristo: el plan de rescate exitoso

Pero Dios ideó un plan invencible. Vendría Él mismo a pagar por todos los pecados del hombre. Todas las acciones del hombre caído, las pasadas y las futuras, serían borradas de una sola vez.

Él moriría cargando todas sus acciones pecaminosas, y la lista de pendientes se borraría para siempre.

Así, solo quedaría creer para poder volver a conectarse con el Espíritu de Vida y ser salvo.

La presencia de Dios en la Tierra para cargar con los pecados del hombre alejado sería una: la persona de Cristo, Dios en carne humana.

6 La semana más importante de la Hisotria: Cristo paga las cuentas

Cristo pagó definitivamente para saldar la ira divina contra el pecado. Así podemos acercarnos a Dios en plena confianza.

(Míralo aquí en video)

Cristo vino a la Tierra con esa única misión.

Cuando llegó el momento del pago por los hombres caídos, tuvo que sufrir amargamente. Satanás se las ideaba para mandar en su terreno, el terreno de la Tierra corrompida.

Así que le envió a Cristo muchos obstáculos para que su misión fallara. Satanás, el espíritu del hombre sin Dios, sabía que si Cristo lograba pagar por todos los pecados el hombre estaba libre para reconectarse con su creador para siempre.

Y eso exactamente fue lo que ocurrió.

Cuando Cristo murió en la cruz, venció para siempre el pecado, abrió de nuevo la puerta para que entráramos ante Dios limpios, y Él pudiera acercarse a nosotros sin necesidad de rituales, en amor.

Eso fue lo que significó la Semana de la crucifixión y la resurrección. Jesucristo luchando para cumplir la misión más importante de la Historia, y venciendo por amor a nosotros.

7 «Consumado es»

El veo del templo se rasgó, y el cielo se volvió tinieblas, cuando Cristo murió en la cruz.

El llamado Viernes Santo, fue el día en que Cristo cumplió llevando los pecados a la muerte.

Tras ser azotado, se le condenó a morir en una cruz. El propio creador del universo, hecho hombre y condenado por sus criaturas a morir. Es una idea bastante absurda. Pero así sucedió.

Se cree que un paro respiratorio, por la difícil posición del cuerpo colgado, haya sido la razón de la falla vital.

En su última exhalación como ser humano, Cristo vencía la separación del hombre y su Dios para siempre. Reconciliaba el mundo caído con su creador y traía vida eterna a los que creyeran de nuevo en Dios.

«Consumado es», dijo, venciendo.

El velo del templo se rasgó, hubo un terremoto, el cielo se oscureció, y todo señaló al cumplimiento del rescate de Dios.

Comenzaba una nueva era. Ahora solo era necesaria la fe para conocer cara a cara a Dios.

El mismo Dios había bajado de su majestad para pagar nuestra deuda. Como si el propio juez hubiera pagado la fianza de su hijo criminal, para poder seguir siendo su padre.

Ese es el significado tras el llamado Viernes Santo, aunque no se tiene certeza del día exacto en que ocurrió, se suele considerar que entre marzo y abril tuvo lugar el rescate de los hombres en la cruz, porque coincide con las fechas de rituales judíos que se mencionan en la historia de la Cruz.

8 La resurreción: el domingo más glorioso de la Historia

Pero Dios no podía quedar en la muerte. Así que el domingo se completaría el glorioso ciclo de la pasión de Cristo.

Cuando Jesucristo volvía a la vida, para ascender nuevamente a su trono de Dios en el cielo. Nos dejó antes de subir las últimas palabras en carne, pero fue claro.

«He aquí que yo estaré con ustedes todos los días hasta el fin del mundo».

El mundo había cambiado para siempre. El Espíritu de Dios podía morar de nuevo en los hombres.

Ahora solo quedaba un único paso:Creer.

Pero eso, como siempre, es una elección de cada uno de nosotros.

El precio ya fue pagado por el mismo Dios, cada hombre deberá decidir si pararse frente a esa cruz para escupir al Dios sufriente, para entornar los ojos indiferentes, o para aceptar su sacrificio de amor.

Tomado de MaranataCuba

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