Lo Que Todo Cristiano Debe Saber Acerca Del Crecimiento Espiritual

cre.esp(What Every Christian Should Know About Spiritual Growth!)
Por David Wilkerson
23 de Agosto de 1999

“Debemos siempre dar gracias a Dios de vosotros, hermanos, como es digno, por cuanto vuestra fe va creciendo, y la caridad de cada uno de todos vosotros abunda entre vosotros;” (2 Tes. 1:3).

¡Que elogio tan grande le ofreció Pablo a los cristianos Tesalonicenses! Esta es la esencia de lo que él dijo: “Es increíble observar cuánto han crecido, tanto en su fe en Cristo y en su amor los unos por los otros. Dondequiera que voy me jacto de su crecimiento espiritual. ¡Doy gracias a Dios por ustedes!”

En este corto pasaje, Pablo nos ofrece una imagen asombrosa del cuerpo de creyentes que estaban creciendo en unidad y amor. La frase griega que Pablo usa en “creciendo en abundancia” (en inglés) significa “crecimiento por encima y más allá de los demás.” La fe y el amor de los Tesalonicenses sobrepasaba el de otras iglesias, tanto individual como corporalmente.

Obviamente, estos cristianos Tesalonicenses no estaban tratando de mantener su fe tan solo hasta que regresara. Estaban aprendiendo, moviéndose, creciendo-y sus vidas daban evidencia de ese hecho. Según Pablo, ellos eran el tema de todas las iglesias en Asia.
Aparentemente, la predicación que estas personas escucharon les provocaba a un caminar más profundo con Cristo. Derretía sus ambiciones carnales y los convencia de hábitos mundanos. Y el en ellos rompia toda barrera étnica y de color. Estaban descubriendo como abrazar a cualquier persona, fuera ésta rica o pobre, educada o no. Y ofrecian gran cariño y cuidado a cada uno en amor.

Además, los creyentes Tesalonicenses no caían en error fácilmente. No permitían maestros falsos en sus medios que los engañaran con novedades religiosas. Ellos honraban y reverenciaban la palabra de Dios.

En ese tiempo, estos cristianos estuvieron bajo intensa persecución. Pero eso no fue obstáculo para que otros cristianos visitaran su extraordinaria iglesia. Una muchedumbre de personas llegaba en forma inesperada. Más sin embargo, estos visitantes no iban para ser deslumbrados por señales y maravillas, o para ser maravillados por una predicación poderosa. No, ellos iban para ser testigos del gran milagro de una iglesia que se movía al unísono en el amor de Cristo. Ellos querían ver por sí mismos como una reunión de creyentes fuertes y firmes crecían en la gracia y el conocimiento de Dios.

Ahora bien, si Pablo puede elogiar a la iglesia en Tesalónica, creo que me es permitido elogiar a nuestra congregación de la iglesia Times Square. Veo y escucho cosas entre el cuerpo de creyentes que me hace creer que estamos creciendo “abundantemente” en el Señor.

Nuestra iglesia tiene doce años de fundada, con más de 103 nacionalidades alabando entre nosotros. Sin embargo, aquí no existen líneas étnicas. Todos sabemos que somos una sangre con Cristo. Y es maravilloso experimentar el amor en nuestra iglesia. Algunos visitantes me dicen, “Desde que entré por las puertas, sentí el amor de Cristo saturando el lugar.”

En varias ocasiones he visto las siguientes expresiones del amor de Cristo en nuestro medio:

• Un ujier moreno abraza a otro ujier blanco diciendole, “Veo a Jesús en tí, hermano.” El ujier blanco responde, “Me alegro de conocerte amigo.”
• Antes de los servicios, nuestros ujieres se reunen para cantar, aplaudir y adorar juntos. Su amor es evidente a todos.
• Nuestro pastor de Rodesia, Neil, abraza a César, nuestro pastor filipino-los cuales son ministros y compañeros que se aman y respetan profundamente.
• Los miembros de nuestro coro-cantantes de inmenso talento-abrazan al solista elegido con admiración y amor. Ellos le dicen, “Hubo en tu cántico.. Doy gracias a Dios por tu don-y por ti.”

Recientemente nuestra iglesia se reunió en amor alrededor de una empleada nuestra. Esta querida y fiel perdió a su hijo en un accidente automovilístico. Sin embargo, ella no lloró sola. Un sin número de creyentes de nuestra iglesia estuvieron a su alrededor en el funeral. Una fila de personas rodeó la cuadra tan solo para entrar a la capilla de la funeraria. Y asistieron por una sencilla razón: aman a su hermana produndamente.

Como Pablo, miro a nuestra congregación y veo personas que estan fuertes en el Señor. Sin embargo, no hace mucho, estas mismas personas iban a consejería semanalmente. Estaban en un subir y bajar constante en su caminar con Cristo. Una semana estaban llenos de gozo y alabanzas a Dios. Pero la semana siguiente su espíritu estaba tan deprimido que no podían levantar el rostro.

Hoy, veo una firmeza en ellos. Absorben la palabra de Dios, permitiendo que tome raíz en ellos. Como Pablo, ¡creo que su crecimiento abundante es evidente a todos a su alrededor!
En mi opinión, existen tres cosas importantes que todo cristiano debe saber acerca del crecimiento espiritual. Espero que estas tres cosas te reten y edifiquen:

1. Todo Cristiano Debe Estar Creciendo Espiritualmente,
Si Está Lleno de la Verdad Del Espíritu Santo.

Si eres regado por el agua y el alimento de la palabra de Dios, debes experimentar un crecimiento contínuo en tu vida. Esto debe suceder en forma automática.

Ahora bien, no sé si todos en nuestra congregación estan creciendo “abundantemente”, como Pablo sabía acerca de la iglesia en Tesalónica. Más sin embargo, creo que es cierto en muchos. ¿Por qué? La unción en la predicación de la pura palabra de Dios siempre produce crecimiento. Y el Pedro dice que todo el que desee la leche pura de la palabra crecerá.

Pablo describe nuestro crecimiento espiritual como obra del Espíritu Santo. El dice que el Espíritu siempre está obrando, cambiándonos de gloria en gloria. Él está renovando nuestra mente constantemente, poniendo nuestra carne a muerte y llevando pureza a nuestro ser interno. El obra en nuestro para echar fuera la ira, amargura, resentimiento y todo tipo de maldad. Y El produce bondad, ternura y perdón en nosotros hacia los demás. ¡El nos está criando en Cristo-enseñándonos que todo lo que decimos y hacemos debe ser digno del Señor!

Pablo nos insta, “Por tanto, pruébese cada uno a sí mismo…” (1 Cor. 11:28). “Examinaos a vosotros mismos…” (2 Cor. 13:5). La palabra griega “examinar” significa “escrutinio, probarse a sí mismo.” El apóstol está diciendo, “Pruébate a tí mismo-observa si estás caminando según la palabra de Dios.” Debemos preguntarnos constantemente, “¿Estoy cambiando? ¿Soy más amante y tierno de corazón? ¿Estoy tratando a mi familia y amistades con respecto santo? ¿Es mi conversación más justa? O, ¿estoy participando en chistes sucios? ¿Aún me estoy quejando, o estoy hablando palabras de fe que edifican?”

Yo tomo muy en serio este asunto de autoexámen. Si eres cristiano, y sin embargo, aún estas apático acerca de tu crecimiento espiritual, entonces no has permitido que el Espíritu de Dios obre en ti. Házte la siguiente pregunta-¿estás más entusiasmado con Jesús y Su iglesia cada día? O, ¿aún guardas rencor, resentimientos, tienes raices de amargura, a pesar de las advertencias de Dios? ¿Estas creciendo espiritualmente-o tu crecimiento se ha atrofiado?

Es posible que experimentemos “crecimiento abundante o excesivo” en muchas áreas de nuestra vida, y permanecer como en otras. Pablo dice, “Cuando yo era niño, hablaba como niño, pensaba como niño, juzgaba como niño, mas cuando ya fuí hombre hecho, dejé lo que era de niño.” (1 Cor. 13:11). Permíteme ilustrar la declaración de Pablo con una historia personal.

Hace años, manejaba con mi esposa, Gwen, y su por un estacionamiento de tiendas en Dallas. De repente, una jóven manejó su auto directamente frente a nosotros. Tuve que pisar los frenos con rapidez para evitar un choque. Empezé a incomodarme. Cuando la conductora miró y vió mi expresión de enojo, sintió pánico y se alejó a toda velocidad.

En ese momento perdí el control. Pisé el gas y a toda velocidad corrí tras ella. En fracción de segundos, habia sobrepasado el límite de velocidad. No tenía idea de lo que haría si la alcanzaba. ¡Lo unico que sabía era que estaba enojado!
Gwen estaba blanca de miedo. Ella gritó, “David, ¿qué haces? ¡Detén el auto!” Yo estaba que humeaba, “¿No viste lo que hizo esa mujer? ¡Pudimos haber chocado! Gwen contestó, “¡Si continuas manejando así vas a tener un choque peor!” De repente el temor de Dios cayó sobre mi, y el Espíritu Santo me habló claramente: “Detente ahora David-¡mientras aún puedas!”

Después de ese incidente, permití que el Espíritu de Dios tratara con mi mal genio. Y con toda honestidad puedo decir que no participo en ese tipo de comportamiento. A través del poder del Espíritu Santo trato de controlar toda actitud e impulso que no es de Cristo.

Creo que muchos cristianos son como yo. Su falta de crecimiento espiritual no es por algún pecado grande. Muy a menudo, es una falla en su carácter-una debilidad predominante que nunca han confrontado. Quizás piensan que no es algo serio. Pero en realidad, es un gran obstáculo a su crecimiento espiritual.

Te reto a que termines la siguiente oración: “Mi más grande es…” (¡Me pregunto cómo tu cónyugue o colegas de trabajo llenarian el blanco!) ¿Tu debilidad será impulsividad? ¿Será enojándote cuando las cosas no salen como quieres? ¿Eres un cónyugue susceptible, y que se queja mucho? ¿Se te hace difícil perdonar a alguien que te ha herido? O, ¿tu será lujuria o algún mal hábito?

Muéstrame a un cristiano que siempre se incomoda…que siempre se queja y murmura…que nunca es agradecido…que no quiere aprender, que nunca se equivoca…que es vil y cortante…y te mostraré a alguien con una vida espiritual estancada. Esa persona se está marchitando, se está secando y es infértil espiritualmente. ¡La preciosa vida de Cristo está muriendo en él!

2. Algunos Cristianos Estan Creciendo, Pero No lo Saben.

Algunos creyentes te pueden contar acerca de su crecimiento espiritual. Y claramente, puedes apreciar el cambio en sus vidas. Testifican como el Espíritu Santo ha vencido al enemigo en sus vidas, y te regocijas con ellos en su victoria.

Sin embargo, este tipo de cristiano es la excepción. La mayoría de los creyentes no se enteran del progreso espiritual en sus vidas. Son diligentes, caminan en santidad y temor de Dios. Oran, leen la Biblia y buscan al Señor con todo su corazón. Y se han alejado de toda lujuria y malos hábitos. No existe obstrucción en su crecimiento espiritual. En resúmen, la vida de Cristo va en aumento en estos santos.

Pero no pueden discernir ningún crecimiento en sí mismos. No sienten que algo espiritual está sucediendo en ellos. Yo soy un ejemplo de este tipo de creyente. Yo sé que camino en la de Cristo, mas sin embargo, nunca me siento santo. Nunca siento que estoy progresando. En efecto, ocasionalmente me reprendo a mí mismo cuando hago o digo algo ofensivo a Cristo. Me pongo a pensar, “He sido Cristiano por años. ¿Cuándo voy a aprender?”

Siempre juzgamos a los demás más puros y más santos que nosotros. ¡Sin embargo, nunca nos enteramos del maravilloso y grandioso crecimiento espiritual que Dios está obrando en nosotros!

Pienso que los cristianos Tesalonicenses estaban asombrados cuando escucharon la resplandeciente evaluación que Pablo hizo acerca de ellos. A lo mejor pensaron, “¿Yo, creciendo en extremo? Pablo debe estar bromeando. ¿Es que él no sabe que aún estoy lejos de donde debo estar? La mayoría de las veces estoy luchando. Quizás el puede ver crecimiento en mí, pero yo no.”

Sin embargo, Pablo sabía que el crecimiento espiritual es algo escondido y secreto. Las escrituras lo comparan con el crecimiento de las flores y los arboles: “Yo seré a Israel como rocío; él florecerá como lirio, y extenderá sus raíces como el Líbano. Extenderse han sus ramos, y será su gloria como la de la oliva, y olerá como el Líbano.” (Oseas 14:5-6).

Dios nos está diciendo, “¡Mira los lirios! Trata de verlos crecer. Acomódate, y prepárate para estar allí todo el día. Te digo, que al finalizar el día no podrás percibir crecimiento alguno. Pero puedes estar seguro de esto: Con el rocío que envio todas las mañanas, yo riego los lirios-y van a crecer.

O, trata de medir el crecimiento del cedro. Siéntate debajo de él por un mes, y dime cuán alto lo ves crecer. Es probable que no percibas crecimiento alguno, hasta después de seis meses. Mas sin embargo, ¡ese árbol está echando raíces profundas! Verás, yo riego ese árbol con mi lluvia. Y cualquier árbol que es regado apropiadamente va a crecer. Sin embargo, ese crecimiento no se puede percibir con el ojo humano. ¡Pues crece en secreto!”
Lo mismo sucede con la mayoría de los creyentes en cuanto al crecimiento espiritual. ¡No se puede percibir con el ojo humano!

Algunos cristianos objetarán, “Soy creyente por diez años, y aún no siento que he crecido espiritual-mente.” A esas personas les señalo el libro de Isaías. Dios promete, “Porque yo derramaré aguas sobre el secadal, y ríos sobre la tierra árida…” (Is. 44:3) Tambien se refiere a su pueblo como “árboles de justicia,…” (61:3). El Señor mismo dice que somos árboles y flores, su sembrado muy cuidado. ¡Y él envia su rocío y su lluvia sobre nosotros!
Déjame darte una pequeña prueba que revelará si el crecimiento espiritual está tomando lugar en tí. Sencillamente pregúntate lo siguiente, “¿Tengo sed de Dios? ¿Quiero más de Jesús y Su santidad? ” Si la respuesta es sí, puedes estar seguro que estás creciendo. ¿Por qué? El promete derramar su agua viviente sobre todo aquel que tiene sed de Él: “Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia: porque ellos serán saciados.” (Mt. 5:6).

Sencillamente, Dios juzga tu crecimiento espiritual por tu hambre y sed de Él. Asi que, si eres sincero acerca de tu caminar con Cristo, y estas disponible a su dirección y corrección, no debes desanimarte por cualquier falta de crecimiento que percibas. ¡El verdadero crecimiento espiritual está tomando lugar dentro de tí; lo percibas o no!

Recibí una carta muy triste de la esposa de un ministro. Ella sospechaba que algo andaba mal en la vida de su esposo, porque de repente el se distanció de ella. En efecto, por espacio de varios meses, parecía otro hombre.

La predicación de este hombre perdió vitalidad, y sus sermones se convertían cada vez más tolerantes al pecado. Su mente vagaba en el púlpito, hasta que finalmente lo que decía no tenía sentido. La congregación podía apreciar que algo había cambiado en él. Su pastor no estaba creciendo espiritualmente. En efecto, ¡estaba muriendo ante los ojos de su congregación!

Su esposa oró a Dios para que le indicara lo que estaba pasando. Muy pronto, ella notó que él pasaba muchas horas encerrado en su oficina. Le había prohibido molestarle mientras él supuestamente estudiaba. Pero finalmente, bajo la dirección del Espíritu, ella empujó la puerta de la oficina para ver lo que sucedía.

Lo que ella observó la asombró. ¡Su esposo estaba embobado mirando pornografía por el “internet!” Cuando él dio la vuelta y la vio, le dijo sin emoción, “Estoy enviciado-adicto a esta cosa.” No había señal de tristeza en él, ni remordimiento, ni ruego por ayuda. ¡El estaba completa-mente entregado a su lujuria!

Conozco a un jóven ministro que había trabajado con este hombre en otro pastorado. Llamé al jóven para averiguar como había sido el pastor en los primeros años de su ministerio. El jóven me dijo, “Con toda honestidad, ese querido hermano nunca tuvo hambre del Señor. El tenía muchos intereses, pero le importaba poco acerca de las cosas de Dios. El era legalista. Para él, todo se trataba de obras. Sin embargo, lo que más recuerdo es que él era increíblemente malo con su esposa. Según él, ella no podía agradarle en nada.”

En veinte años, no había crecimiento espiritual en este hombre. ¡Aún era un niño egoísta! El agua que él tomaba no era del cielo-¡sino de la fosa envenenada del diablo!

Más Dios promete que todo aquél que tenga hambre y sed de Él será saciado por Su propia mano. El nos rociará del cielo. Y nos dará todos los nutrientes necesarios para producir una vida abundante en nosotros-¡aunque lo veamos suceder o no!

3. Muchos Cristianos que están
creciendo piensan que están cayendo.

Cuando algunas personas son salvas no vuelven a luchar con el pecado que le asediaba. Ellos testifican, “En el momento que vine a Jesús, el Señor se llevó la tentación. Estoy desde ese entonces.” Conozco a muchos que eran drogadictos que tuvieron esa experiencia. Fueron salvos bajo nuestro ministerio más de 35 años atrás, y no tienen problemas de adicción desde entonces. En efecto, muchos de ellos en la actualidad son ministros y trabajadores sociales.

Pero para una multitud de cristianos, la historia es diferente. Años después de su conversión, siguen luchando contra una poderosa tentación. Una vieja corrupción se ha desatado en ellos-algo que odian y no quieren volver a ver. Y esa atadura es lo que los libran de la plenitud de Dios. Llevan culpabilidad y reproche a su vida. Y si fuera descubierto, los arruinaría.

No importa cuánto luchen, esa lujuría no los deja. Al pasar el tiempo, se desaniman. Su alma gime, “¿Cuánto tiempo, Señor? ¿Cuándo se romperá esta cadena?” Y finalmente el diablo viene a ellos, diciendo, “Nunca vencerás. ¡Tu pecado permanecerá en ti! Has luchado con esto por años. Tu sabes que no hay forma en que puedas crecer espiritualmente en esta condición.”

Anímate, amigo-tengo buenas nuevas para ti. ¡Estás creciendo en medio de tu lucha! En efecto, puede que estes creciendo con más rapidez a causa de tu lucha.

Pregúntale a cualquier marinero que ha navegado en medio de huracanes y tormentas. Las olas pueden tirar el barco como un corcho. El viento puede sacudir el mástil. Y parecerá como que la tormenta empuja al barco. Pero el marinero con más destreza no puede discernir si el barco está avanzando. ¡Los mismos vientos que amenazan con hundir el barco, en realidad pueden estar empujándolo hacia adelante!

Ténlo por seguro-si tienes el temor de Dios en tu corazón, saldrás más fuerte de la tormenta. Verás, cuando estás luchando contra el enemigo, estás ejercitando y llamando toda la gracia y poder de Dios. Y aunque te sientas débil, esa gracia y ese poder te estan fortaleciendo. Una cosa, tus oraciones tienen más urgencia. Y segundo, todo orgullo es quitado. Así que, ¡esta tormenta te está poniendo en “guardia espiritual” en toda área de tu vida!

Cuando estás cooperando con el Espíritu Santo en la lucha por vencer tu pecado, ¡estás creciendo en tu conocimiento de la obra del Espíritu!

Cada vez que se levanta la oposición, la gracia de Dios aumenta en nosotros. Piensa en un árbol cuando es azotado por una gran tormenta. Los vientos amenazan con sacar el árbol de raíz. Rompe sus ramas y se lleva sus hojas. Desata sus raíces y se lleva sus capullos. Y cuando termina la tormenta, parece que no hay esperanza.

Fijate: la misma tormenta que abrio grietas en la tierra alrededor del árbol ayudo a que sus raíces crecieran más profundas. Ahora el árbol tiene acceso a recursos nuevos de nutrición y agua. Y es purgado de todas sus ramas muertas. Los capullos se habrán ido, pero otros crecerán. Te digo, ese árbol está más fuerte, creciendo en forma inesperada. ¡Y espera la cosecha-porque va a dar mucho fruto!

Quizás ahora mismo estás en una tormenta. El viento está soplando fuerte, sacudiéndote violentamente, y piensas que vas a caer. Amado, ¡no te asustes! Tienes que saber que en medio de la tempestad, estás echando raíces espirituales profundas. Dios está desarrollando en tí una humildad profunda, un dolor y una tristeza más profunda por el pecado, un hambre más elevada por Su justicia.

Otros cristianos que no conocen la guerra espiritual pueden mirar con desdén a sus hermanos y hermanas que luchan en formas diferentes a las suyas. Pero tú no tienes esa actitud. Ahora, por tus propias luchas, eres más tierno hacia las debilidades y fallas de los demás. Aunque no te hayas dado cuenta, el Señor ha usado la tormenta para profundizar las raíces de la compasión de Cristo en tí.

En resumén, Dios está haciendo de tí un esperimentado soldado de la cruz-marcado por la batalla, pero inteligente en la batalla y valiente. A veces te puedes decepcionar de tí mismo-pero el Señor no. El pudo actuar en forma soberana en cualquier momento y sacarte de la lucha. Pero no lo hizo-¡porque vio que estaba produciendo en ti una sed mayor por El!

Piénsalo: Tu nueva humildad, tu nueva tristeza por el pecado, tu nueva sed por Cristo-ningunas de estas cosas estaban presentes en tí antes que entraras a la guerra espiritual. Y ahora estás creciendo más fuerte, a pesar de la contínua batalla. Has resistido solo por fe. Y aunque has tropezado, siempre te levantas y vuelves a la cruz. Estas reteniendo alguna promesa del pacto de poder. Y en el proceso, eres más santo, más humilde-¡más como Jesús!

Sin embargo, el diablo quiere convencerte que tu lucha con el pecado demuestra que eres malo y vas camino al infierno. ¡No-él es un mentiroso! ¡Y él ha atrapado a un sin número de cristianos con sus mentiras infernales!

Unas semanas atrás, nuestro ministerio recibió una llamada de la esposa de un pastor la cual estaba ebria cuando llamó. Cuando una voz temblorosa dijo, “Solo quiero que sepa que existen miles de esposas de pastores que beben para esconder su dolor. Eso es lo que yo hago. Yo bebo en secreto para adormecer el dolor. Tambien quiero darle las gracias por sus lindos mensajes. Buen día.”

Siento mucha pena por esta mujer y el sin número de esposas de ministros como ella. Algunas soportan matrimonios fríos que poco a poco estan destruyendo sus almas. Y en secreto se vuelven a las drogas y el alcohol para aminorar su dolor interior. Mas sin embargo, solo están descendiendo en la profundidad y los tormentos del infierno.

Las escrituras dicen que Dios no quebrará la caña cascada. Y ahora esta pobre esposa del ministro-es una caña herida y cascada. Yo creo que el Espíritu de Dios la va alcanzar y le va ministrar.

La Biblia tambien dice que Dios no apagará el pábilo que humeare. Esta palabra se aplica particularmente al pastor que está atrapado en el ‘internet’ pornográfico. Dios está diciendo, “Dondequiera que yo vea aunque sea una pequeña chispa, yo no la apagaré. En efecto, ¡continuaré ventilándola hasta que coja fuego y se convierta nuevamente en una llama!”

¿Quieres crecer espiritualmente? Si es así, pídele al Espíritu Santo que brille Su luz en tu área débil o de pecado. Y clama a El, “Señor, quiero dar la medida con Tu palabra. Y sé que solo tú tienes el poder para lograrlo en mi. ¡Por favor-ayúdame a entender por fe que estás obrando en mi, haciéndome crecer espiritualmente!”

Dios quiere que sepas ahora mismo, que en medio de tu tormenta, El está a tu lado. El está regando tu espíritu, alimentando tu alma, echando raíces fuertes en ti. Asi, que deja que los vientos de la lucha soplen fuerte. ¡Tu Padre te está preparando para una gran cosecha!

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