No retrocedas, quema tus naves

quemar las navesPor: Antonio Saroza

(Pastor de la Iglesia “Aguas de Siloé”)

Tomado de La Antorcha Pentecostal

Alejandro, rey de Macedonia, fue uno de los más grandes conquistadores conocidos en la historia. En el 335 a.C., dos años antes de atravesar el Helesponto, y vencer las tropas de Darío en el Gránico, llegó con sus embarcaciones llenas de hombres de guerra; sin embargo para su sorpresa, los enemigos que le esperaban eran tres veces mayores en número, y mejor armados, lo que provocó temor en su ejército. ¿Cuál considera que fue la reacción de este gran conquistador? Su orden fue una estrategia muy audaz: quemar las naves. Los valientes de Alejandro, presas del miedo podrían haber intentado retroceder quemando sus naves; solo quedaba una estrategia para vivir: vencer. ¿Cuál fue el resultado?: la victoria total sobre sus enemigos.

Según el contexto del pasaje de Éx. 14:1-15, el pueblo de se encontraba en una gran desventaja frente a sus enemigos, tal como en el caso de Alejandro Magno y sus hombres. Ahora el pueblo se encontraba en medio del desierto; por delante el Mar Rojo; y por detrás, un numeroso y equipado ejército comandado por Faraón con el propósito de destruirlos. ¿Cuál fue la reacción del pueblo? Similar al caso anterior, se invadieron de temor; además culparon a Moisés, su líder, y se quejaron contra . La Biblia recoge las palabras de aliento de Moisés para el pueblo en esta hora de angustia: “Jehová peleará por vosotros, y vosotros estaréis tranquilos”; entonces, y le da una orden:”…di a los hijos de que marchen”.

Cuántas veces no nos hemos hallado en las mismas circunstancias, en el desierto espiritual, perseguidos por situaciones sin resolver, sin saber qué pasará con nosotros, con la incertidumbre de que las circunstancias nos puedan destruir; y al igual que el pueblo de Israel, sin salida. En ese preciso momento cuando el nos dice: “No retrocedas, si tienes que quemar tus naves hazlo”.

Debemos recordar las promesas con que para esta hora contamos:”…y yo también te digo, que tu eres Pedro, y sobre esta roca edificaré mi iglesia; y las puertas del Hades no prevalecerán contra ella” (Mt. 16:18) También nos dice el Señor en Mt. 28:20 “… he aquí yo estoy con vosotros todos los días hasta el fin del ”.

Timoteo es un ejemplo ilustrado de alguien que tuvo que “quemar sus naves” cuando pastoreó en Éfeso. El Pablo le había dado una palabra precisa: “Tu, pues, hijo mío, esfuérzate en la gracia que es ”. Obviamente, Timoteo estaba enfrentando grandes batallas en esa ciudad; para obtener la victoria, tuvo que quemar sus naves: las posibilidades de sentirse desanimado o abandonar el ministerio; pero, como el pueblo de Israel, tuvo que marchar adelante.

Es de que estemos dispuestos a deshacernos de todo lo que nos impida seguir adelante; que la actitud de Alejandro sea para nuestras vidas un ejemplo de perseverancia en medio de las dificultades, que nos inspire a ser apasionados por la victoria. Nosotros contamos con uno mayor: Cristo, perseverante a pesar del sufrimiento y abandono, que marchó firme hasta el final, y aunque en su momento dijo: “… si puedes pasa de mi esta copa”, terminó quemando sus naves: “… que no se haga su voluntad sino la tuya”. ¿Estás dispuesto a quemar tus naves?.

2 comentarios

    • Leonardo en 4 marzo, 2014 a las 6:00 pm
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    El coraje de seguir adelante en los momentos difísiles es la actitud que cada cristiano debe de tomar, no mirar atrás y proseguir, siempre y cunado ballamos en el camino de la voluntad de Dios para cada uno de nosotros.

    • Yesy en 25 marzo, 2014 a las 1:04 pm
    • Responder

    A veces como humanos que somos pensamos que no podemos seguir o terminar algo que comensamos, pero solo hay que seguir adelante contra viento y marea en las manos de Dios y octendremos la victoria.

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