Nuestro Dios Puede Arreglar Cualquier Cosa

jesus mirando la tierra(Our God Can Fix Anything)
Por David Wilkerson
14 de Febrero del 2000

Quizás recuerdas la historia en Génesis donde Dios se le aparece a Abraham. El patriarca estaba sentado a la puerta de su tienda durante el calor del día, cuando de repente tres hombres aparecieron ante él, debajo de un árbol. Abraham salió a saludarlos, preparó una comida para ellos y pasó un rato con ellos.

Durante su conversación, el Señor le preguntó a Abrahan donde estaba su , Sara. Entonces Dios dijo algo increíble: “…y he aquí, tendrá un hijo Sara tu mujer.” (Gen. 18:10).
En ese momento, Sara estaba dentro de la tienda escuchando la conversación. Y cuando ella escuchó esto, se echo a reir de la idea. Imposible, pensó ella. Ella sobrepasaba la edad de tener hijos, y Abraham estaba muy viejo para engendrar hijos.

Mas cuando Dios escuchó la risa de Sara, El dijo, “…¿Por qué se ha reído Sara diciendo: Será cierto que he de parir siendo ya vieja? ¿Hay para Dios alguna cosa difícil?” (versos 13-14).

Estoy escribiendo este mensaje porque Dios hace la misma pregunta a sus hijos en la actualidad: ¿Existe algo demasiado difícil para el Señor? Cada uno de nosotros tiene que enfrentar sus propias situaciones difíciles en la . Y en medio de ellas Dios pregunta, “¿Crees que tu es demasiado difícil para que yo lo arregle? O, ¿crees que yo puedo obrar por ti, aunque tú crees que es imposible?”

Jesús nos dice, “Lo que es imposible para con los hombres, posible es para Dios.” (Lucas 18:27). ¿Crees esta palabra del Señor? ¿Aceptas que Él puede hacer lo imposible en tu matrimonio, en tu familia, en tu trabajo, en tu futuro?

Nos apresuramos en aconsejar a otros que Él puede. Cuando vemos a nuestros seres queridos pasando tiempos difíciles, les decimos, “Aguántate, y mira hacia arriba. El Señor lo puede hacer. No dejes de confiar en Él. Él es el Dios de lo imposible.”

Sin embargo, me pregunto – ¿crees estas verdades por ti mismo? Sara, quien dudó del Señor, probablemente le ofreció este consejo a sus amistades. Imagínense que ella supo de una consagrada pareja en una situación similar – personas fieles que deseaban un bebé pero eran muy viejos para tenerlo. La pareja creía que Dios le había prometido una criatura, pero estaban envejeciendo. Y poco a poco, estaban perdiendo la confianza por su sueño.

Si le preguntas a Sara que les diría, probablemente contestaría, “Diles que esperen. No pueden perder la esperanza por su sueño. Ellos le sirven a un Dios que hace lo imposible. Él lo arreglará por ellos.”

Más a Sara se le hizo difícil creer por si misma. Muchos cristianos hacen lo mismo. Proclamamos a otros el poder de Dios con mucho denuedo, pero nosotros no creemos Su palabra por nosotros mismos.

Realmente No Creemos En Dios
Si No Creemos Que Él Es El
Dios De Lo Imposible

No es suficiente creer simplemente en Dios como creador, el hacedor de todas las cosas. También debemos creer que Él es un Dios con ansias de hacer lo imposible en nuestras vidas. La lo dice claro: Si no creemos esto de Él, no confiamos en Él.

En mi opinión, ninguna cantidad de consejería sirve si la persona duda de Dios por un milagro. No me mal interprete – No estoy en contra de la consejería cristiana. Pero es inútil aconsejar a alguien que no está convencido que Dios puede arreglar su problema, no importa el problema que sea.

Como pastor que aconseja, yo sé que no puedo ofrecer nada a una pareja casada que no cree que Dios puede salvar su relación. Las cosas parecen sin esperanzas absoluta para ellos; quizás tienen años de resentimiento y amargura. Pero tienen que estar convencidos que Dios puede hacer lo imposible.

Les digo a tales parejas, “Sí, los aconsejaré. Pero primero tengo que preguntar – ¿realmente creen que Dios puede arreglar su matrimonio? ¿Tienen fe que no importa cuán imposible se vean las cosas, Él tiene el poder de restaurar su relación?”

Algunos contestan, “Pero usted no sabe lo que he pasado con mi cónyuge. He sido herido profúndamente. Mi herida sobrepasa la imaginación.” Este tipo de respuesta me indica que han comprado las mentiras del diablo. Les ha convencido que no hay esperanza para su situación. Mas Jesús ha dicho claramente a cada uno de sus hijos: “…Lo que es imposible para con los hombres, posible es para Dios.” (Lucas 18:27).

Por toda esta nación, los cristianos se están dando por vencidos en sus matrimonios. Hasta algunos de mis amigos ministros se están divorciando. Cuando hablo con ellos acerca de su situación, me doy cuenta que no piensan que su matrimonio puede ser sanado. Simplemente no confían en Dios para hacer lo imposible por ellos.

Sin embargo cualquier pareja cristiana que levanta sus manos y abandona la batalla realmente no quiere restaurar su matrimonio. En efecto, muchos cónyuges vienen a verme para consejería han hecho la decisión de abandonar la relación. La única razón por la cual estan allí es buscando mi aprobación en la dirección que han predeterminado.

Amados, ningún consejero en el te puede ayudar a no ser que creas absolútamente la Palabra de Dios acerca del asunto: Nada en tu vida sobrepasa Su capacidad de arreglar. De lo contrario tu cristiandad es en vano – porque tu crees en Dios sólo hasta cierto punto. Realmente no lo crees Dios de lo imposible.

La esposa de un pastor me escribió recientemente acerca del hábito de su esposo de decir mentiras. Las mentiras de este eran tan alarmantes, que fue descubierto un sin número de veces. Y aunque la gente en su iglesia lo han confrontado acerca de su problema, él lo sigue negando.

Su esposa escribió, “Estoy avergonzada de mi esposo. Y nuestros hijos no confían en él. El predica un mensaje poderoso, pero no puede decir la verdad, porque la verdad no está en él.” Terminó su carta con las palabras: “Estoy pensando dejarlo.”

Me compadezco de esta querida mujer. Mas yo sé que no está convencida que Dios puede hacer lo imposible por ella. Ha creído a Dios hasta cierto punto – y luego decidió huir. Pero el divorcio nunca es una opción para el Cristiano, a no ser que tu esposo abuse de ti físicamente. En ese caso, definitivamente debes irte. En todos los otros casos, sin embargo, el Señor dice claramente: “Soy tu Dios – y puedo arreglarlo.”
Esto es lo que yo deseaba que esta mujer hubiera escrito: “Estoy conciente que mis hijos son herederos del problema de mi esposo. Y sé que quizás pierda el púlpito por su pecado contínuo. Pero yo le sirvo a un Dios que es capaz de arreglar cualquier problema. Y yo creo que Él puede salvar mi matrimonio, restaurar mi familia y edificar nuestra iglesia. Así, que voy a apoyar a mi esposo, no importa cuanto me cueste. Voy a creer que lo que Dios dice es cierto – que nada es imposible para Él.”

El Evangelio de Marcos Describe
Una Situación Horrible – Una Que Parecía
Imposible Arreglar.

En Marcos 9, un padre deseperado llevó a su hijo endemoniado a los discípulos de Jesús buscando liberación. Este muchacho no era simplemente problemático o rebelde. El estaba lleno de malignos, y estos controlaban sus acciones. Su situación era bien conocida en toda la región, tanto que cuando los padres le veían aproximarse, probablemente apuraban a sus hijos dentro de las casas.

Este pobre muchacho era considerado un caso desesperado. Era sordo y mudo, así que solo balbuceaba sonidos guturales. Botaba espuma por la boca como un perro enloquecido, y físicamente era carne y huesos, enflaquecido por su horrible lucha. Su padre tenía que aguantarlo contínuamente, porque los demonios, constantemente, trataban de tirarlo al río más cercano, a un lago o en el fuego, con la intención de matarlo.

Me pregunto cuantas veces este padre tendría que saltar dentro de un pozo y sacar a su hijo para reanimarlo. Evitar que su hijo se matara, debía ser un trabajo de tiempo completo. Imagínate el número de cicatrizes y quemaduras en el cuerpo destrozado de ese muchacho. Debía destrozar el corazón del padre diariamente ver a su hijo en esa condición, sin que nadie fuera capaz de ayudarle.

Ahora, mientras el padre estaba ante los discípulos, Satanás comenzó a manifestarse en el muchacho. Comenzó a botar espuma por la boca y a rodar en la tierra, contorcionándose violentamente. Las escrituras nos dicen que los discípulos oraron por él – quizás por largo tiempo – pero nada sucedió.

Quizás parecía una situación imposible. Pronto los escribas dudando preguntaron, “¿Por qué no es sanado el muchacho? ¿Es este caso muy difícil para tu Señor? ¿Es el diablo más poderoso en esta clase de situación?”

Pero entonces Jesús entró a la escena. Cuando Él preguntó lo que pasaba, el padre contestó, “Traje a mi hijo a tus discípulos, pero no pudieron sanarle. Su caso no tiene esperanza.” Jesús respondió simplemente, “…Si puedes creer, al que cree todo es posible.” (Marcos 9:23). Cristo le estaba diciendo a todos los presente, “¿Crees que puedo con toda situación excepto aquellas bajo el control del diablo? Te digo, no existe problema, ni circunstancia imposible, que Yo no pueda arreglar.”

Entonces, con una sola palabra, Jesús hizo lo imposible realidad: “…reprendió al espíritu inmundo, diciéndole: Espíritu mudo y sordo, yo te mando, sal de él, y no entres más en él.” (verso 25). En ese momento, el muchacho cayó a tierra como muerto. Pero, las Escrituras dicen, “…Mas Jesús tomándole de la mano, enderezóle; y se levantó.” (verso 27).
¿Te puedes imaginar el gozo en esta escena? Aquel muchacho limpio y libre debió correr a su padre y lo abrazaría. Y el corazón del padre saltaría de gozo. Dios lo había arreglado todo.

¿Por qué el movió a Marcos a incluir esta historia en su evangelio? Yo creo que fue para que cada padre desde ese momento en adelante supiera que se podía confiar en Dios para hacer lo imposible por sus hijos. El Señor estaba diciendo, “Puedo restaurar cualquier cosa y a cualquiera. Si tan sólo crees, todo será posible para ti a través de Mí.”

Por todo el mundo actual, multitudes de padres cristianos sufren porque sus hijos están bajo el poder del diablo. En nuestra propia congregación, veo el dolor de las madres que van en autobuses a visitar a sus hijos en la prisión. Ellas conocen el dolor de sentarse a un lado de una ventana de cristal grueso, mirando a un muchacho que una vez tuvo un espíritu dócil. De alguna forma comenzó a usar drogas y después trató de robar para mantener su vicio. Y ahora está en la prisión, endureciéndose más. Ella ha orado por años por él, pero ahora está perdiendo la esperanza. No cree que cambiará.

También veo padres con el corazón destrozado que nunca pensaron que sus hijas usarían drogas. Veían a su pequeña en malas compañías en la escuela y se enviciaron. Pronto estaba tan rebelde que su padre tuvo que pedirle que se fuera del por su influencia sobre sus hermanos más jóvenes. Así que ahora está en las calles, vendiendo su cuerpo para mantener su vicio. Y su padre está llorando ríos de lágrimas sobre su cama. El está convencido que la ha perdido para siempre.

Conozco a un padre que fue al barrio más bajo a buscar a su hijo drogadicto. Tuvo que preguntar hasta que finalmente un vendedor de drogas le dijo que su hijo estaba en una casa de “crack.” Cuando el hombre entró al lugar, encontró un cáscaron de lo que había sido su hijo. El cuerpo del muchacho era un esqueleto por el uso de las drogas. Cuando el padre le rogó que volviera a casa, el jóven ni lo miró. Solo le dijo, “Vete. Esta es mi vida, ahora.”

El padre salió quebrantado a las calles bañado en lágrimas. Había perdido toda esperanza, sufriendo, “Ese es mi hijo. Se está muriendo, y no me deja ayudarlo.”

El diablo le ha dicho a estos padres que no hay esperanzas para sus hijos, que sus problemas nunca serán arreglados. Les ha convencido de una mentira poderosa – que Dios no puede ayudarles.

Quizás tu piensas que no hay esperanzas para tu esposo inconverso, que el nunca vendrá a Jesús. O, quizás has perdido la esperanza por tu esposa, que te deja de noche y se va de fiestas. Pero ninguna persona está demasiado perdida que Dios no la pueda arreglar. Conozco a muchos cónyuges cristianos que testifican hoy, “Oré por mi cónyuge por años. Y un día, después que habia perdido las esperanzas, Dios obró. Él salvó y libertó a mi ser querido.”

Nunca debemos darnos por vencido con nadie – porque nada es imposible con nuestro Dios.

Dios Puede Volver A La Vida
Cualquier Cosa Que Hayas Dejado
Por Muerto.

Marcos 5 cuenta la historia de Jairo, el deseperado gobernante de la sinagoga que le pidió a Jesús que sanara a su hija. La niña de doce años estaba peligrosamente cerca de la , y Jairo le rogó a Cristo que fuera a su casa e impusiera sus manos sobre ella.

Jesús estuvo de acuerdo. Pero primero se detuvo en el camino a ministrarle a una mujer con una enfermedad en la sangre. (Esta fue la mujer que fue sanada cuando tocó el borde de su vestidura.) Mas mientras Jesús se tardaba, un mensajero llegó con trágicas noticias: la hija de Jairo había muerto. El le dijo al gobernante de la sinagoga, “…Tu hija es muerta; ¿para qué fatigas más al Maestro?” (Marcos 5:35).

El corazón de Jairo fue conmovido de pesar. El pensó, “Si tan solo hubiesemos llegado a tiempo. Ahora es demasiado tarde. Mi hija se ha ido.” Pero Jesús le aseguró, “…No temas, cree solamente.” (verso 36).

Mientras se acercaban al hogar de Jairo, escucharon sonidos de lamento y llanto. Era la familia y los vecinos de Jairo, llorando por la niña. Imaginate el contraste de esta escena: Aquí estaba Dios hecho carne, el creador del universo, capaz de hacer cualquier obra imaginable – mas ellos lloraban en Su . En resumen, ellos testificaban, “Dios puede ayudar mientras hay esperanza. Pero una vez que la vida se ha ido, no hay necesidad de llamarlo. Ni siquiera Él puede restaurar ese tipo de situación.”

¿Cuántos cristianos hoy en día no claman al Señor porque piensan que no hay esperanzas para su problema? Una multitud confia en el Señor hasta el punto que algo muere en sus vidas. No me estoy refiriendo a la muerte de una persona; estoy hablando de la muerte de un matrimonio, de una relación, de un sueño, de la esperanza por la salvación de un ser querido – cualquier cosa en tu vida que tu creas es imposible arreglar, cambiar o restaurar.

Jesús reprendió tal incredulidad. Él le dijo a la muchedumbre que lloraba en el hogar de Jairo, “…¿Por qué alborotáis y lloráis? La muchacha no es muerta, mas duerme.” (verso 39). Él estaba diciendo, “Esta situación no es lo que tu ves o piensas. Tú piensas que se perdió toda esperanza. Pero Yo digo que habrá restauración.” Entonces Él fue a la habitación de la niña – y, diciendo una sola palabra, Él le dió la vida a la niña. “…luego la muchacha se levantó, y andaba;…” (verso 42).

¿Por qué el Espíritu Santo incluyó esta historia en el evangelio de Marcos? El lo hizo para demostrar que nada está demasiado “muerto,” o demasiado lejos, para Él restaurarle la vida. Él está diciendo, “Pon tu confianza en Mí para arreglar tu problema. Nunca es demasiado tarde para que Yo obre.”

Ciertamente, cuando decimos que Dios no puede arreglar algo, le llamamos mentiroso. Juan escribe, “…el que no cree a Dios, le ha hecho mentiroso;…” (1 Juan 5:10). ¿Eres como la familia y amistades de Jairo, los cuales se sentaron esprimiéndose las manos y diciendo lo difícil que estaban las cosas? Si lloras y te preocupas sin testificar, “Mi Dios puede hacer lo imposible,” le estás diciendo al mundo que Dios es un mentiroso.

Tan Sólo Una Palabra de Jesús,
Y Lo Que Estaba Muerto Vuelve a Vida.

Dios puede restaurar con una palabra lo que parezca muerto en nuestras vidas. ¿Tienes problemas financieros, y no puedes pagar tus deudas? Esto también le sucedió al Señor con los discípulos – y Él arregló la situación en forma sobrenatural.
Cuando llegó el tiempo de los impuestos, Cristo y sus discípulos no tenían dinero para pagar la cantidad necesaria. Así que, ¿cómo arregló el Señor la situación? El mandó a Pedro a pescar. Jesús le dijo que encontraría una moneda en la boca del primer pez que pescara, y que esa moneda cubriría la cantidad del impuesto.

Sólo me puedo imaginar lo que pensaría Pedro: “¿Dinero de impuestos en la boca de un pez? Tengo que ver esto. He sido un pescador toda mi vida, y he visto muchas cosas en la boca de un pez – gusanos, anzuelos, y algas marinas. Pero nunca he visto una moneda dentro de ninguno.” Sin embargo, Pedro pescó su primer pez, le abrió la boca para encontrar una brillante moneda. Como Jesús había dicho, la cantidad era suficiente para pagar los impuestos.

¿Por qué inspiró el Espíritu Santo a los escritores del evangelio para que registraran esta historia? Y, ¿por qué Jesús escogió arreglar esta situación con un milagro? ¿Por qué no colectó una ofrenda, o envió a sus discípulos a trabajar por un día para pagar el impuesto?
Yo creo que Jesús se movió en forma sobrenatural porque Él quería demostrarle a sus hijos que Él haría lo imposible por ellos. Él puede arreglar cualquier problema financiero, cualquier crisis familiar, o cualquier necesidad abrumante.

El quería que supieramos que Él es el mismo Dios que alimentó a Elías con pan enviado por cuervos …quien sostuvo a la viuda con un barril de alimento que no se gastaba durante una sequía…el que salvó a una viuda de sus cobradores llenando sus ollas de aceite de cocinar con un tarro de una pinta de aceite…quien alimentó a una multitud de 5,000 – y después una de 4,000 – con unos peces y algunos pedazos de pan. El sabe que sólo un milagro puede satisfacer ciertos tiempos en nuestras vidas. Y El quiere asegurarnos que Él puede hacer lo imposible por nosotros, en cualquier situación.

Por supuesto, que podemos presumir en las promesas de Dios que Él hará milagros para nosotros. Yo hice eso hace años, cuando era un jóven pastor en mis veintes. Pensé que tenía una buena idea para un ministerio – pero no consulté con el Señor antes de seguir adelante. Como resultado, incurrí una deuda de $5,000 sin ninguna forma de pagarla. (En la economía actual, esa cantidad sería como $25,000.)

Desesperado, comenzé a reclamar todos los pasajes Bíblicos que decían, “Dios suplirá todas mis necesidades.” Entonces un día, mientras oraba, escuché una bella voz que me decía, “David, ve a la Calle Chester mañana a las doce y camina en el lado izquierdo de la calle. Un hombre caminará hacia ti con un sobre con $5,000. Este hombre es mi ángel, y el pondrá ese sobre en tu mano.”

Yo pensé, “Gracias, Señor – realmente eres fiel.” Y el día siguiente al mediodía, caminé por la Calle Chester y esperé que apareciera el hombre. Ahora bien, este era un pueblo de 1,200 personas, y nadie caminaba por las calles durante el día, porque todos estaban trabajando. Así que por un largo tiempo, no vi una sola alma. Caminé de arriba a bajo por casi una hora, pensando, “Señor, ¿dónde está el hombre?” Finalmente, pasó un hombre – pero yo sabía que no era un ángel, porque estaba fumándose un cigarrillo.

Finalmente, regresé a casa desesperado. Oré, “Señor, ¿cómo pude ser tan engañado? ¿ Ahora, qué haré? Por favor, Padre – perdóname por no confiar en ti. Pongo todo este asunto en tus manos.”

Unos días después, un hombre de nuestra iglesia llamó. El dijo, “Supe acerca de tu necesidad, y conozco a alguien que te puede ayudar. El es un banquero cristiano que vive en otro pueblo. ¿Por qué no lo llamas?”
Me puse en contacto con el banquero, y el hizo algo nunca visto por mi en esos días: El me dio un préstamo sin fijar por $5,000. Me dijo, “Puedes pagarlo $50 al mes.”

Dios arregló la situación. Y Él me enseñó esta lección: “David, pude enviar un ángel para que te diera el dinero. Pero quise que aprendieras algo, porque te amo. Si no te enseñaba esto, aún estuvieras haciendo decisiones necias – y estuvieras con una deuda de $100,000.

Aprendí que aunque debo confiar en el Señor por lo imposible, no puedo esperar que un ángel aparezca de repente y me liberte de mis opciones irresponsables.

Esta Es La Obra Más Grande De Dios:
El No Solamente Puede Arreglar Tu Situación Difícil
Sino Que También Tu Problema de Pecado.

Reciéntemente, nuestro ministerio recibió una carta desgarradora de un prisionero. El escribió:

“Pastor David, soy un pervertido sexual, y estoy encarcelado por mi adicción. Yo sé que no nací de esta manera, pero en eso me he convertido. Me casé tres veces y tengo cuatro hijos.

“La verdad es que me gusta cualquier cosa siempre que sea pervertida. Si lo puedes pensar, probablemente lo he tratado. Quiero dejar esto, pero no lo hago. Dejé de fumar sin problema. Hasta he logrado alejarme de la pornografía por poco tiempo. Realmente creo en el poder de Dios para sanar. Le he rogado, y llorado para que me ayude. Pero no puedo encontrar la puerta de escape de mi problema de perversión.

“El deseo de hacer la voluntad del Señor siempre está ante mí, mas constantemente echo ese deseo a un lado y caigo en mi lujuria. Le he mentido a Dios, prometiendo que nunca lo volveré hacer, pero siempre vuelvo a lo mismo.

“Siento dolor porque se que mi actitud enferma o asquea al Señor. Cuando voy a la capilla, siento que tengo dos caras. Aquí hay hombres que me respetan porque les he dado buenos consejos, pero no los aplico a mi vida. Toco el piano y canto en la capilla, pero no me siento bien porque no estoy bien.

“Prefiero morir e ir al infierno antes de volver a molestar a otra persona inocente. Pero no quiero ir al infierno. Quiero servirle a Dios, y quiero Su amor. Estoy atrapado porque odio lo que hago, sin embargo de alguna manera me encanta. No sé que hacer.”

Le digo a este hombre: No pierdas la esperanza. Dios puede arreglar tu mente pervertida. Él quiere sanarte.

Una vez me di por vencido en cuanto a los homosexuales, porque veía tan poco de la sanidad de Dios en ellos. Nuestro ministerio tuvo una casa para homosexuales, pero terminó en un desastre. Todos nuestros programas de drogas y alcohol dieron resultado, pero vi pocas victorias con los homosexuales.

Entonces el Señor comenzó a enviarme testimonios de homosexuales que fueron libertados de su atadura. También recibí reportes de otras personas que fueron libertadas de las peores perversiones sexuales en la tierra. Hoy, le digo a cada persona en amor profundo – si quieres liberación, Dios es capaz de proveerla, no importa tu lucha. El puede romper tu hábito y libertarte.

Mas, tienes que creer que nada en tu vida es imposible con Dios. No existe atadura del diablo que Él no pueda romper.

Así que, amado santo, echa mano de la fe – cree que Dios cambiará y transformará tu vida. Si Él hizo provisión para la viuda, para el muchacho poseído por demonios, y para la hija de Jairo, Él puede proveer para ti. Nuestro Dios puede arreglar cualquier cosa.

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