Nuevo estudio revela tendencias de consumo más precoces hacia la pornografía

Dos estudios recientes han arrojado luz sobre el espinoso tema del acceso a la . Si bien hace algunos años la comunidad cristiana se asombraba de las estadísticas que demostraban que el consumo entre autodenominados cristianos era igual que el de hombres que no se declaraban creyentes, ahora los resultados son otros.

Por un lado, un artìculo especializado al respecto, titulado Nueva pornografía y cambios en las relaciones interpersonales, elaborado por Red e Inclusión Social y la Universitat de Illes Baleares, ha afirmado que al menos uno de cada cuatro varones se ha iniciado en el consumo de contenidos pornográficos en Internet antes de los 13 años y el primer acceso se adelanta a los 8 años.

O sea, se trata de las edades más tempranas comprobadas en un estudio de este tipo sobre consumo pornográfico entre hombres.

Los expertos implicados en la investigación apuntaban que el fenómeno tiene que ver principalmente con la familiaridad con las pantallas y el fácil acceso a la tecnología móvil. Los resultados no son apenas una estimación, Se elaboraron en base a casi 2 500 encuestas a jóvenes de entre 16 y 29 años.

Según el estudio, la edad media de inicio en el consumo de pornografía son los 14 años entre los adolescentes hombres, y de 16 años en el caso de las mujeres. El patrón de búsqueda activa de ese tipo de contenidos es más frecuente en los hombres, detalla el sitio 20 minutos, ya que el 33,1% busca pornografía y el 62,4% se deja «ayudar» por los amigos.

En el caso de las mujeres, el 34,7% confiesa que la encuentra sin buscarla y el 17,4% la localiza de forma activa.

Modelos sexuales irreales y violentos

El estudio también explica que el impacto de la pornografía es mayor entre la población masculina, y genera consecuencias negativas sobre las relaciones interpersonales y de pareja.

Al señalar uno de los mayores problemas que acarrea el consumo de pornografía entre los adolescentes, el autor principal del estudio, profesor de la Universitat de Illes Baleares, Lluís Ballester, afirma que es «la cultura de la pornografía como parte de la socialización de los adolescentes y jóvenes» . La pornografía se vuelve la norma para sus prácticas sexuales, y esto, explica, « crea una imagen irreal».

El sitio 20 minutos, ha precisado que según el estudio «El nuevo modelo de pornografía, según el estudio, está detrás del aumento de prácticas sexuales de riesgo, es decir, aquellas que pueden tener un impacto negativo sobre la salud: sexo sin preservativo, con diversas parejas, en grupo, con presencia de violencia, etc. Un 50% de jóvenes reconoce haber incrementado estas prácticas después de consumir pornografía. Esta nueva imagen distorsiona la percepción que mujeres y hombres jóvenes tienen de su mismo género y del opuesto es otra de las conclusiones de la investigación, capitaneada por Lluís Ballester».

Otro de los grandes problemas de este modelo de sexualidad que se asume desde la pornografía es que está generando una escalada de los consumidores hacia las conductas de prostitución, revela el estudio.

Un 46,7% de hombres ha recibido anuncios de ofertas sexuales y un 4,5% dicen haber tenido encuentros o estar dispuestos a pagar por ello. Por otro lado, al menos 300 000 hombres entre 16 y 29 años ya han tenido contactos sexuales por medio de anuncios en webs de pornografía.

Responsabilidad de los que educan

Otro gran problema que el estudio confirma es que la pornografóa resulta una segunda opción para jóvenes que no reciben una adecuada educación sexual desde otras fuentes de información más idóneas. Al acceder a sitios pornográficos, en cambio, reciben como referencia patrones que no solo son irreales, sino además violentos, y sexistas.

El estudio afirma que casi el 80% de las y los jóvenes dicen no haber recibido una educación afectivo-sexual satisfactoria o no la han tenido en absoluto, por lo que se entiende que la información recibida no ha resuelto sus dudas o expectativas y han tenido que resolverlas de otra manera. Por eso 7 de cada 10 acuden a internet o a otras amistades para resolver esas dudas y un 25% se las plantean a sus progenitores o a otros adultos.

Lluís Ballester afirma que los padres son responsables del acceso que tienen los niños a los móviles, tabletas u otros dispositivos. «Si prohibimos, perdemos la confianza, y eso es inaceptable”, dice Ballester, que no ve factible que se pongan prohibiciones de acceso a los niños y adolescentes, puesto que “pueden buscar otras formas, como a través de amigos o compañeros de clase».

Acerca del tema, el autor principal del estudio ofreció a los medios una entrevista que referimos seguidamente por su utilidad:

-¿Cuál es la causa del adelanto de edad en el consumo de pornografía?

Sobre todo la disponibilidad de teléfonos móviles a edades muy tempranas. Los menores de 14 años no buscan contenidos pornográficos, simplemente se los encuentran sin más en internet, como anuncios, por ejemplo. -¿Y los mayores de 14 años? En este caso sí se busca específicamente este tipo de contenidos, principalmente por tres motivos principales: para empezar, esta práctica produce dopamina y esto les impulsa a querer buscar más. Segundo, la pornografía es un gran estimulador para la masturbación, sobre todo para los varones, aunque las mujeres están comenzando a aparecer en las encuestas; y por último, es un “orientador de conducta”, puesto que la mayoría de los jóvenes reconoce que no han tenido una educación afectivo-sexual satisfactoria.

-¿Qué debería mejorar en la educación, tanto desde los colegios como en casa, para que la pornografía no fuera un referente para los jóvenes?

En los colegios e institutos se deberían mejorar los programas deeducación afectivo-sexual, implicando a los padres en el proceso. Además, habría que rediseñar la metodología implementando la irrupción de las nuevas tecnologías. En cuanto al entorno familiar, se debe mejorar la comunicación. Se debería hablar con naturalidad, de sexo y de cualquier tema, para introducir criterios y valores. Esto creará un ambiente favorable para el intercambio de opiniones, que disminuirá el consumo problemático de pornografía.

-¿Y en la pornografía, deberían introducirse cambios?

Clarísimamente. La pornografía tiene cinco problemas muy importantes: la desaparición de los preservativos (que se podría solucionar con una legislación que prohíba grabar sin preservativo, puesto que implica que los jóvenes lo vean como algo «normal»), el enfoque maschista, la violencia (en todos sus ámbitos, el «lo quiero, lo cojo», los golpes…etc), la necesidad constante de presentar «cosas cada vez más bestias», y por último la descontextualizacion de las relaciones personales. Sobre esto último cabe destacar que se desvirtúa toda la realidad, lo importante en la pornografía es la eyaculación masculina, no existe un contexto.

-¿Cómo afecta a los jóvenes tener como referente al porno como manual de sexualidad?

La pornografía no educa en absoluto, crea alteraciones en la percepción de las relaciones, desaparece el sexo consensuado. Esto origina una distorsión muy peligrosa, que alienta actitudes machistas y dominantes.

Porno entre cristianos

Desde un punto de vista más espiritual, a estas respuestas del especialista, que aclaran mucho sobre el comportamiento de sexual de jóvenes creyentes y no creyentes, se podría añadir otro problema claro, la adicción que causa el consumo pornográfico. Al activar la segregación de dopamina, la hormona de la gratificación, la pornografía se cuelve otro objeto idolátrico muy fácilmente. De modo que las implicaciones espirituales que puede revestir van desde el deseo por personas reales , o sea, fornicación, hasta la adicción que lleva de vuelta a la carne y pone en serio peligro la relación con .

LA revista Christianity Today ha publicado recientemente el resultado de otro estudio actual que demuestra que hombres que se declaran cristianos en efecto acceden menos que los que no. A diferencia del estudio de hace algunos años, que equiparaba ambas cifras, pareciera que la tendencia actual entre cristianos es mucho menos.

Sin embargo, específicamente en Cuba, aun cuando no citamos un estudio con metodología científica, es muy fácil afirmar que numerosos jóvenes, dentro y fuera de las iglesias, consumen pornografía con un sentido de «normalidad» muy riesgoso.

Próximamente, Maranata Cuba intentará acercarse al tema desde un punto de vista de campo más profundo.

 

 

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