Orando con el espíritu y con el entendimiento

horandoEl hace una clara distinción entre orar con el Espíritu y orar con el Espíritu y con entendimiento: “Oraré con el Espíritu, mas oraré también con entendimiento” (I 14:15). Esta distinción fue hecha debido a que los no tenían en cuenta que todo cuanto hicieran debía ser para edificación propia, y también de los demás, no sólo para gloria propia, como estaba ocurriendo. Entregados a sus dones extraordinarios – como el hablar en lenguas diversas, etc. -descuidaban la edificación de los hermanos; lo cual fue causa de que Pablo les escribiera este capítulo, para hacerles entender que, aunque los dones extraordinarios eran excelentes, la edificación de la iglesia era más excelente aun. “Porque si yo orare en lengua desconocida, mi espíritu ora; mas mi entendimiento es sin fruto (como también el entendimiento de otros). ¿Qué pues? Oraré con el Espíritu, mas oraré también con entendimiento” (I Corintios 14: 14, 15).
Es pues conveniente que tanto el entendimiento como el corazón y los labios participen en la . Lo que se hace con entendimiento se hace más eficaz, consciente y sinceramente. Esto fue lo que hizo que el apóstol rogara por los colosenses, para que Dios les llenara “del conocimiento de su voluntad, en toda sabiduría y espiritual inteligencia” (1:9); y por los efesios, para que Dios les diera “espíritu de sabiduría y de revelación para su conocimiento; alumbrando los ojos de vuestro entendimiento” (Efesios 1:17, 18); e igualmente por los Filipenses, para que su amor abundara “aun más y más en ciencia y en todo conocimiento” (Filipenses 1:9).
Es conveniente que el hombre tenga entendimiento suficiente de todo aquello que emprende, ya sea secular o espiritual; y por tanto, y con mayor razón, han de desearlo todos los que aspiran a ser almas de oración. Espero mostraros qué es orar con entendimiento.
Entendimiento quiere decir hablar en nuestra propia lengua y además por experiencia: Pasaré de largo lo uno y me ocuparé solamente de lo otro. Para ofrecer las oraciones debidamente, es preciso que haya- un entendimiento sano y espiritual en todos los que oran a Dios.
1. Orar con entendimiento es orar bajo la instrucción del Espíritu, comprendiendo la necesidad de aquello que el alma ha de pedir. Aunque un hombre -necesite en gran manera el perdón de los pecados, y ser librado de la ira que ha de venir, si no entiende, no lo deseará en absoluto, o sentirá tal indiferencia y tibieza en sus deseos, que Dios aborrecerá aun la actitud espiritual -de pedir dichas cosas. Esto fue lo que ocurrió con la iglesia en Laodicea: les faltaba conocer lo que es el entendimiento espiritual; no sabían que eran tristes, miserables, pobres, ciegos y desnudos. A causa de lo cual ellos y todos sus cultos eran considerados por como abominación, hasta el punto de que El les amenazara con vomitarlos de su boca (Apocalipsis 3:16, 17). Los hombres pueden recitar las mismas palabras que otros han escrito o dicho; pero si no lo hacen con entendimiento, -aunque lo hubiera en los otros, la diferencia es grande, a pesar de pronunciarse las mismas palabras.
2. El entendimiento espiritual percibe en el, corazón de Dios la predisposición y buena voluntad para dar al alma aquellas cosas que necesita. Por este medio David podía acertar aun los pensamientos de Dios para con él (Salmo, 40: 5). Y lo mismo le ocurría a la mujer cananea (Mateo 15:22-28): por fe, y por un justo entendimiento, discernía,tras la adusta actitud de Cristo, la ternura y el deseo de ayudarla que había en Su corazón; lo cual la hizo ser vehemente y fervorosa, más aun, constante hasta que llegó a gozar de la misericordia que necesitaba.
No hay nada que induzca tanto al alma a buscar a Dios y a clamar pidiendo el perdón, como el entendimiento de que en el corazón de Dios hay el deseo de salvar a los pecadores. Si un hombre viera una perla de alto precio tirada en el barro, pasaría de largo sin preocuparse, por no entender su valor; pero una vez conocido éste, correría grandes riesgos por obtenerla. Así ocurre con las almas en cuanto a las cosas de Dios. Una vez se ha llegado a entender su valor, su corazón y todo el poder de su alma corren tras ellas, y no cesa de clamar hasta que las tiene. Los dos hombres ciegos del evangelio, sabiendo ciertamente que Jesús, que pasaba entonces, podía y quería curar las enfermedades que les afligían, clamaron, y al verse rechazados, clamaron aun con más fuerza (Mateo 20:29-31).
3. Una vez el entendimiento ha sido espiritualmente iluminado, se descubre cómo el alma debe allegarse a Dios: lo cual sirve de gran aliento. Mas por el contrario, si no se tiene esta iluminación, no se sabrá cómo empezar ni cómo proseguir, señoreando entonces el desaliento hasta hacer que se abandone la empresa.
4. El entendimiento iluminado ve en las promesas de Dios suficiente amplitud para sentirse alentado a orar; lo cual le añade fortaleza sobre fortaleza. Así como cuando los hombres prometen ciertas cosas a los que vengan por ellas, esto constituye motivo de aliento a los que conocen tales promesas, así también ocurre con los que conocen las promesas de Dios.
5. Una vez iluminado el entendimiento, queda abierto el para que el alma se allegue a Dios con argumentos adecuados, a veces en forma de contienda, como en el caso de Jacob (Génesis 32: g); a veces -en forma de súplica, y no verbalmente tan sólo, sino que aun en el corazón el Espíritu introduce a través del entendimiento argumentos eficaces y capaces de conmover el corazón de Dios. Cuando Efraín llega a entender debidamente cuál ha sido su vil actitud hacia el , empieza a lamentarse (Jeremías 31:18, 19, 20). Y al lamentarse contra sí mismo, emplea tales argumentos que conmueve el corazón del , obtiene su perdón, y se hace agradable a sus ojos por medio de Jesucristo nuestro : “Escuchando, he oído a Efraín que se lamentaba”, dice Dios. “Azotásteme, y fui castigado como novillo indómito: conviérteme y seré convertido; porque tú eres Jehová mi Dios. Porque después que me convertí, tuve arrepentimiento, y después que me conocí’? (o recibí instrucción en cuanto a mí mismo), “herí el muslo: avergoncéme, y confundíme, porque llevé la afrenta de mis mocedades.” Estas son las quejas y lamentaciones de Efraín contra sí mismo; ante las cuales el irrumpe en las siguientes expresiones, capaces de derretir un corazón: “¿No es Efraín hijo precioso para mí? ¿no es niño delicioso? pues desde que hablé de él, heme acordado de él constantemente. Por eso mis entrañas se conmovieron por él: apiadado, tendré de él misericordia, dice Jehová.” Podéis, pues, ver, que es necesario orar con el Espíritu, pero también con entendimiento.
Y para ilustrar con un símil lo que se ha dicho, pongamos por caso que dos hombres vienen mendigando a vuestra puerta. Uno de ellos es pobre, lisiado; está herido y casi muerto de hambre; el otro es una criatura sana, rebosante de salud y lozanía. Los dos usan las mismas palabras al pedir limosna. Sí, los dos dicen que están medio muertos de hambre; pero, indudablemente, el pobre y lisiado es el que habla con más sentido, experiencia y entendimiento de las miserias que menciona al pedir. Se descubre en él una expresión más viva cuando se lamenta de lo que le ocurre. Su dolor y su pobreza le hacen hablar en un espíritu de mayor lamentación que el otro, por lo cual será socorrido antes por cualquiera que tenga un ápice de afecto o compasión natural. Así ocurre exactamente con Dios. Algunos oran por costumbrey etiqueta; otros en la amargura de sus . El uno ora por mera noción, puro conocimiento intelectual; al otro las palabras le salen dictadas por la angustia del alma. Sin duda que Dios mirará a éstos, a los de espíritu humilde y contrito, a los que tiemblan a su Palabra (Isaías 66:2).
6. El entendimiento bien iluminado es también de admirable utilidad, tanto en lo que respecta al tema como a la manera de orar. El que posee un entendimiento ejercitado para discernir entre el bien y el mal, y un sentido de la miseria del hombre y la misericordia de Dios, no necesita que los escritos de otros hombres le enseñen a clamar por medio de fórmulas de oración. De la misma manera que, al que siente dolor, no es necesario que le enseñen a decir ¡Ay!” aquel cuyo entendimiento ha sido abierto por el Espíritu no tiene necesidad de imitar las oraciones de otros hombres. La experiencia real, el sentimiento y la presión que pesan sobre su espíritu, hacen que exprese con gemidos su petición al Señor. Cuando los dolores de la muerte hicieron presa en David, y las angustias del sepulcro le rodearon, no necesitó que un obispo con sobrepelliz le enseñase a decir: “Libra ahora, oh Jehová, mi alma” (Salmo 116: 3, 4); ni consultar un libro que le enseñase una fórmula para derramar su corazón ante Dios. Por naturaleza, cuando los hombres están enfermos, cuando les aflige el dolor y la enfermedad, su corazón se desahoga en doloridos lamentos y quejas a los que les rodean. Este fue el caso de David en el -Salmo 38: 1-12. Y ése, también, bendito sea el nombre del Señor, es el caso de los que están dotados de la gracia de Dios.
7. Es necesario que haya un entendimiento iluminado con el fin de que el alma sea llevada a continuar en el servicio y deber de la oración.
El pueblo de Dios no ignora las muchas tretas, trucos y tentaciones que el diablo usa para hacer que una pobre alma, verdaderamente deseosa de tener al Señor Jesucristo, llegue a cansarse de buscar el rostro de Dios, y a pensar que El no quiere tener misericordia de ella. “Sí”, dice Satanás, “puedes orar cuanto quieras, pero no prevalecerás. Mira tu corazón: duro, frío, torpe y embotado. No oras con el Espíritu, no oras con verdadero fervor; tus pensamientos se van tras otras cosas cuando aparentas estar orando a Dios. Fuera, hipócrita; basta ya; es en vano que sigas luchando.” He aquí, pues, que si el alma no está bien avisada, clamará al momento: “¡El Señor me ha abandonado, mi Dios me ha olvidado!” Mientras que la que está debidamente informada e iluminada dice: “Bien, buscaré al Señor y esperaré; no cejaré, aunque no me diga ni una palabra de consuelo. El amaba apasionadamente a Jacob, pero le hizo luchar a brazo partido antes de obtener la bendición.” Los aparentes retrasos en Dios no son pruebas de su desagrado; a veces es posible que oculte su rostro de los santos que más ama. Le agrada en extremo mantener a los suyos en oración, y hallarles continuamente llamando a la puerta del cielo. Acaso sea, dice el alma, que el Señor me prueba, o que le agrada oír cómo le presento, gimiendo, mi condición.
La mujer cananea no quiso tomar por negativas verdaderas las que eran sólo aparentes; sabía que el Señor era misericordioso. El Señor vindicará a los suyos aunque emplee a veces largo tiempo. El Señor me ha esperado mucho más tiempo que yo a El; y lo mismo le ocurrió a David. “Resignadamente esperé,” dice (Salmo 40:l); o sea, pasó mucho tiempo antes de que el Señor me respondiera, aunque por fin “inclinóse a mí y oyó mi clamor.” El mejor remedio para esto es un entendimiento bien informado e iluminado. ¡Lástima que haya en el mundo tantas pobres almas que temen verdaderamente al Señor, y que, por no estar bien instruidas, a menudo están dispuestas a darlo todo por perdido, cada vez que Satanás emplea una de sus tretas y tentaciones! Que el Señor se compadezca de ellas y les ayude a orar con el Espíritu, y también con entendimiento. Aquí podría mencionar gran parte de mi propia experiencia. En mis accesos de agonía espiritual, he tenido fuertes tentaciones de rendirme y no buscar más al Señor; pero habiéndome hecho entender cuán grandes pecadores eran aquellos de quienes El ha tenido misericordia, y cuán grandes eran sus promesas a los pecadores; y que no era al que estaba sano, sino al enfermo; no al justo, sino al pecador; no al que está lleno, sino al que está vacío, a quienes comunicaba Su gracia y Su misericordia, esto, por medio de la ayuda de su Santo Espíritu, hizo que me adhiriese a El, que me apoyara en El, y que al mismo tiempo clamara, aunque de momento no envió respuesta. ¡Que el Señor ayude a todo este pueblo pobre, tentado y afligido, a hacer lo mismo, y a perseverar, aunque tenga que esperar mucho tiempo!
Pregunta 1. ¿Pero qué hemos de hacer los pobres que no sabemos orar? El Señor sabe que yo no sé cómo se debo orar, ni qué se debe pedir.
-Respuesta. ¡Pobre corazón! Te lamentas de que no sabes orar. ¿Puedes ver tu miseria? ¿Te ha mostrado Dios que por naturaleza estás bajo la maldición de su ley? Si es así, no yerres; sé que gimes, y muy amargamente por cierto. Estoy persuadido de que apenas puedes hacer nada en tu trabajo diario sin que la oración brote de tu pecho. ¿No han subido tus lamentos al cielo desde todos los rincones de tu casa? Sé que es así; y también tu propio corazón apesadumbrado testifica de tus lágrimas, del olvido de tu vocación, etc. ¿No es cierto que tu corazón está tan lleno de deseos de las cosas de otra vida, que a veces olvidas aun las de este mundo? Lee Job 23: 12.
Pregunta 2. Sí, pero cuando voy a mi cámara secreta y trato de derramar mi alma ante Dios, apenas puedo decir nada en absoluto.
Respuesta. (a)¡Ah, querida alma! No es a tus palabras a lo que Dios presta más atención, de modo que no te escuche si no te presentas ante El con algún elocuente discurso. No; su vista está puesta en el quebrantamiento de tu corazón; y esto es lo que hace que los afectos mismos del Señor se desborden: “Al corazón contrito y humillado no despreciarás tú, oh Dios” (Salmo 51:17).
(b) La escasez de tus palabras puede ser debida a la mucha congoja de tu corazón. David estaba a veces tan apenado que no podía hablar (Salmo 77:3, 4). Empero hay algo que puede servir de consuelo a todos los corazones apesadumbrados como tú, a saber: que aunque debido a la angustia del espíritu no puedes hablar mucho, el pone en tu corazón gemidos y suspiros tanto más vehementes; aun cuando tu boca está cerrada, ¡tu espíritu no! Moisés, según ya hemos dicho, hizo resonar el cielo con sus oraciones, bien que no leemos que saliera una sola palabra de su boca. Pero….
(c) Si deseas expresarte más plenamente ante el Señor, considera, primeramente, tu corrompida condición; en segundo , las promesas de Dios; y en tercer , el corazón de Cristo, que tú puedes conocer o discernir por su condescendencia y él derramamiento de su sangre, y por la misericordia que ha otorgado antes a grandes pecadores. Presenta, pues, tu propia vileza, a modo de lamentación; la sangre de Cristo, a modo de argumento; y en tus oraciones, que la misericordia que El ha concedido a otros grandes pecadores, junto con sus abundantes promesas de gracia, abunde en tu corazón. Al mismo tiempo, permite que te aconseje lo siguiente: No te contentes con palabras, y no creas tampoco que son lo único que Dios mira; pero tanto si tus palabras son pocas como si son muchas, que tu corazón las acompañe. Entonces le buscarás y le hallarás, porque le buscarás de todo tu corazón (Jeremías 29:13).
Pregunta 3. Pero si al parecer has hablado contra toda manera de orar que no sea por el Espíritu, ¿por qué das tú instrucciones ahora?
Respuesta. Debemos exhortarnos unos a otros a la oración, aunque no debemos damos fórmulas de oración.
Exhortar a la oración con instrucciones cristianas es una cosa; y redactar fórmulas para limitar al , es otra.
El apóstol no da la menor fórmula para orar, pero insta a que se ore (Efesios 6:18; Romanos 15:30-32).
Por tanto, nadie debe sacar la conclusión de que por dar nosotros instrucciones referentes a la oración, es lícito instituir fórmulas de oración.
Pregunta 4. Pero, si no usamos fórmulas -de oración ¿cómo enseñaremos a nuestros hijos a orar?
Respuesta. Mi opinión es que los hombres siguen un mal camino para enseñar a sus hijos a orar, enseñándoles tempranamente a recitar frases, corno es común en muchas pobres criaturas.
Me parece mucho mejor decirles que por naturaleza son criaturas malditas, que se hallan bajo la ira de Dios a causa del pecado original y del suyo propio; explicarles también cuál es la naturaleza de la ira de Dios, y la duración de la miseria. Si se hace esto a conciencia, sabrán orar mucho antes. La manera de aprender a orar es por medio de la convicción de pecado, sistema que sirve también para enseñar a nuestros amados hijitos. Hacerlo de otra manera, es decir, esforzarse en enseñar a los fórmulas de oración, antes que sepan otra cosa, es el mejor camino para hacer de ellos hipócritas malditos, y para hincharlos de orgullo. Enseñad, pues, a vuestros hijos a conocer el infeliz estado y condición en que se hallan. Habladles del fuego del infierno, y de sus pecados; de la perdición y de la salvación; de la manera de escapar a la una y gozar de la otra (si es que vosotros la conocéis), y esto hará que las lágrimas broten de sus ojos, y que sinceros lamentos salgan de sus corazones. Luego podéis decirles a quién deben orar, y en qué nombre. Podéis también hablarles de las promesas de Dios, y de su eterna gracia extendida a los pecadores conforme a la Palabra.
¡Ah, pobres hijitos queridos! Que el Señor abra sus ojos y haga de ellos cristianos santos. Dice David: -Venid, hijos, oídme; el temor de Jehová os enseñaré” (Salmo 34:11).
No dice, por cierto: “Voy a poneros bozal mediante una fórmula de oración”; sino, “el temor de Jehová os enseñaré”; lo que significa: “os enseñaré a ver vuestro triste estado por naturaleza, y a instruiros en la verdad del evangelio, lo cual, por medio de Espíritu, engendra oración en todo aquel que en verdad lo aprende”. Cuanto más enseñéis esto a vuestros hijos, más se derramarán sus corazones en oración a Dios.
Dios nunca tuvo a Pablo por hombre de oración, ni tendrá a otros tampoco, hasta que fue convicto y convertido (Hechos 9:11).
Pregunta 5. Pero, ¿cómo se explica que los discípulos pidieran que Cristo les enseñara a orar, como también Juan enseñaba a los suyos, y que entonces El lo hiciera con la fórmula hoy llamada “Padrenuestro”?
Respuesta. No solamente los discípulos, sino también nosotros deseamos ser enseñados de Cristo; y ya que no está aquí en persona para enseñarnos, que El lo haga por su Palabra y su Espíritu, pues El dijo que enviaría al Espíritu en su lugar cuando se fuera (Juan 14:16 y 16:17).
En cuanto a lo que se ha llamado fórmula, no puedo creer que el propósito de Cristo fuera darlo como tal y de una manera restrictiva, por dos razones:
(1) Porque El mismo enseña lo contrario, según se infiere consultando Mateo 6 y Lucas 11. Mientras que si lo hubiera dado corno fórmula de oración inalterable, no lo habría cambiado.
(2) No hallamos que los apóstoles hayan observado jamás semejante fórmula, ni tampoco que exhortaran a otros a hacerlo. Escudriñad todas sus epístolas, y os daréis cuenta de que,aunque ellos eran tan eminentes como cualquiera en cuanto a conocimiento para discernir y fidelidad para practicar,no oraban según el mundo ha querido más tarde imponer.
Pero, resumiendo, creemos que Cristo, con dichas palabras (“Padre nuestro”, etc.) instruye efectivamente a los suyos sobre los principios que deben observar en sus oraciones a Dios:
(1) Orar en fe.
(2) Orar a Dios en el cielo.
(3) Pedir lo que es conforme a su voluntad, etc. Es decir, que esta oración constituye un modelo o pauta para orar.
Pregunta 6. Empero Cristo manda orar pidiendo Espíritu; ¿significa esto que los hombres, sin el Espíritu pueden también orar y ser oídos? Véase Lucas 11:9-13
Respuesta. El discurso de Cristo va dirigido en este caso a sus discípulos, a los que son suyos (v.l).
Cuando Cristo les dice que Dios daría su Santo Espíritu a los que lo pidieran, ha de entenderse este don como un aumento, pues se trataba de los discípulos, los cuales tenían ya cierta medida del Espíritu. Dice: “Cuando orareis, decid: Padre nuestro… ” (v. 2). ” Os digo” (v. 8). “Y yo os digo” (v. 9). “Si vosotros, siendo malos sabéis dar buenas dádivas a vuestros hijos, ¿cuánto más vuestro Padre celestial dará el Espíritu Santo a los que lo pidieren de El?” Los cristianos, aunque Dios ya se lo ha dado, han de orar pidiendo el Espíritu, es decir, más de El.
Pregunta 7. Entonces, ¿sólo deberían orar los que saben que son discípulos de Cristo?
Respuesta. En efecto.
1. Que toda alma que aspira a ser salva se derrame ante Dios, aunque por la tentación no pueda deducir que es hijo suyo. Y…
2. Si la gracia de Dios está en él, será tan natural para él gemir por su condición como para el bebé pedir el pecho. La oración es una de las primeras cosas que revelan que un hombre es cristiano (Hechos 9:1l). Y si esta oración es como conviene, tendrá el siguiente carácter:
(a) Desear a Dios en Cristo, por El mismo, por Su santidad, amor, sabiduría y gloria. La oración verdadera, que va a Dios por Cristo, se centra en El, y sólo en El: “¿A quién tengo yo en los cielos? Y fuera de ti nada deseo en la tierra- (Salmo 73:25).
(b) Poder gozar continuamente en el alma la comunión con El, tanto aquí como en el porvenir: “Seré saciado cuando despertare a tu semejanza” (Salmo 17: 15). “Y por esto también gemimos”, ete. (II Corintios 5:2).
(c) La oración verdadera va acompañada de un esfuerzo continuo por aquello por que se ora: “Mi alma espera a Jehová más que los centinelas a la mañana” (Salmo 130:6). “Levantaréme ahora… buscaré al que ama mi alma” (Cantares 3:2). Os ruego que observéis cómo hay dos cosas que inducen a la oración: una es el aborrecimiento del pecado y de las cosas de esta vida; la otra es un deseo anhelante de tener comunión con Dios en estado de santidad. Compárese solamente esto con la mayor parte de las oraciones que los hombres hacen, y se comprobará que no son sino una burla, el aliento de un espíritu abominable. La mayoría de los hombres, o no oran en absoluto, o se afanan en mofarse de Dios y del mundo al hacerlo. Confrontad si no -sus oraciones con su manera de vivir, y echaréis de ver fácilmente que el contenido de ellas es lo que menos procuran en sus vidas. ¡Qué triste hipocresía!
Os he mostrado, pues, brevemente: 1. Lo que es la oración. 2. Lo que es orar con el Espíritu. 3. Lo que es orar con el Espíritu y con entendimiento también. Permitidme ahora unas palabras de aplicación y conclusión.

13 comentarios

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    • Isabel Castillo en 20 febrero, 2014 a las 1:26 pm
    • Responder

    Orar con el espíritu y con el entendimiento es algo bién importante en la vida de cada creyente, eso hace que nuestras oraciones se conviertan en una adoración a Dios, y sobre todo que pidamos conforma a la voluntad de Dios.

    • Ernest en 20 febrero, 2014 a las 1:28 pm
    • Responder

    Orar con el espírito y con el entendimiento es lo que muchos cristianos necesitan, así dejan atrás la religiosidad.
    Saludos y bendiciones a todos…….

    1. precisamente las personas religiosas no adoran a Dios con entedimiento, sino que se ha vuelto una rutina y una costumbre.

    • Elias en 20 febrero, 2014 a las 1:30 pm
    • Responder

    No solo necesitamos entendimiento y espíritu en la oración, sino en todo lo que hagamos que sea dirigido para Dios.

    1. cuando hagamos eso nuestra vida se volverá una adoración a Dios

  1. Many years ago, I taught high school english. I have long since retired, but I still like to show my appreciation for good quality writing.

    1. Thanks, but who are

    • Victor Martoquín en 22 enero, 2016 a las 11:45 pm
    • Responder

    Gracias por este excelente estudio. Dios le siga bendiciendo en gran manera.

  2. Que tremendo estudio, muy cierto, me llevo a reflexion, pues si le digo padre nuestro, y se que no estoy esforzandome en hacer su voluntad, el no es padre del que no hace su voluntad, Declaro que es Dios fiel que aunque seamos infieles el permanece sin analizar que es cierto es fiel por lo que hara cumplir su palabra segun nuestras obras nos juzgara, muy cierto sin reconocer nuestra real condicion nos mofamos, sin recordar que Dios no puede ser burlado que cuanto sembremos segaremos perdón le imploro y analizare en nombre de Jesús Cristo con la ayuda del Espiritu Santo mis lkamadas oraciones, no olvidando como or a bad el publicano Se propicio a mi pecador. Dios siga nutriendo de sabiduria a sus maestros predicadores amen

    • MIGUEL ANGEL SOSA CHABLE en 12 agosto, 2018 a las 12:41 pm
    • Responder

    Este mensaje ha sido revelador para mi.
    Gracias por ponerlo a disposición de los lectores. Y constato que la fidelidad del Señor es palpable, al acercarme cada día lo que necesito para edificarme.
    Leo todos los días, ya que ayudo una iglesia local bautista, con temas y, eso ha permitido que yo aprenda mas del carácter de Dios y del Señor Jesús.
    Y cada día, algo nuevo descubro en su lectura e investigo mas acerca de lo que me revela y hayo muchas razones para enteder cómo soy y cómo debo actuar. Cual debe ser mi comunión con Cristo.
    Esta mañana de domingo, es muy agradable recibir estos conceptos y aprender de lo que ahora Su Palabra ha traido hacia mi, a traves de tu trabajo.
    Dios te bendiga ya permita que logres tu prósito.

  3. Hermano este mensaje es precioso, tanto que cualquier cristiano quedaria conmovido ante la verdad y el razonamiento de estas palabras. Sinceramente muestra la bondad de Dios y la necesidad que tenemos de ser saciados de su gracia.La oracion que gran tesoro nos dejo Cristo para poder deleitarnos en El. Gracias por este mensaje que parece ser sacado de uno de los sermones de Charles Spurgeon por la elocuencia, la sencilles y la profundidad de las palabras, pero realmente llega a saciar el alma sedienta de Cristo. Que Dios le bendiga en su servicio a Cristo, a el sea la gloria. la honra y la alabanza por los siglos, Amen

  4. gloria a DIOS MI HNO POR SU ESFUERSO NO ES CULQUIER ESTUDIO PUEDO VER QUE TUVO QUE AVER EN SU CORAZON UN GRAN DESEO DE SERVIR AL PUEBLO DE DIOS EN ESTE ASUNTO DE LA ORACION Y ALGO QUE YO E APRENDIDO EN CULQUIER PALABRA QUE ME TOCA ENSEÑAR DE SU PALABRA EL COMPROMISO TAN GRANDE DE VIVIR LO QUE PREDICAMOS SEA EN LA ORACIO COMO EN LA SANTIDAD EN LA COMUNION O EN EL TEMA QUE SEA QUE !!!!! RESPONSABILIDAD DE TENER QUE VIVIR LO QUE PRDICAMOS CREO QUE LLA LO ESPLICO UTED MUY VIEN EN EL ESTUDIO Y DIJO DESPUES DE SUS HORACIONES ASERVA SU TESTIMONIO AII ESTA LA CLAVE EN CULAQUIER PREDICASION DEL TEMA ES NUESTRO DEVER EXORTAR AL HERMANO A QUE VIVA LO QUE PREDICA ….. PERDONAR MIS LETRAS NO TUVE ESCUELSA.. QUE DIOS TE BENDIGA HNO Y DOBLEMENTE SI RESEDES EN CUBA AY!!! SEÑOR

    • Mike en 29 mayo, 2019 a las 12:15 am
    • Responder

    Para mayor entendimiento pueden comprar el libro LA ORACIÓN de Jonh Bunyan y Thomas Goodwin. ahí está este capítulo descrito aqui y otros mas de suma importancia. Cabe destacar que este escrito fue tomado finalmente de ese libro.

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