Volver a Testigos de Jehová

Niegan que el Señor Jesucristo es Dios eterno encarnado.

Los Testigos de Jehová afirman que Jesucristo en su existencia prehumana fue un ser espiritual de mayor jerarquía que los , pero un ser creado. En su libro El conocimiento que lleva a vida eterna suscriben: “Jesús fue llamado el hijo unigénito de Dios porque Jehová lo creó directamente, sin ningún intermediario (Juan 3.16)”. Es evidente cómo se ha torcido la interpretación de este versículo, que se refiere al amor de Dios por el mundo, y en ninguna manera dice que Jesús fue creado.
Cuando Tomás, el discípulo incrédulo, vio al resucitado, exclamó: «¡ mío y Dios mío!» (Juan 20.28). La expresión griega para Dios, en este texto, es literalmente jo Theos que significa «El Dios». No se puede dudar de que los primeros discípulos consideraban a Jesús como Dios en el sentido absoluto de la palabra, sin limitación ni subordinación alguna.
Pablo describe a los santos como «aguardando la esperanza bienaventurada y la manifestación gloriosa de nuestro gran Dios y Salvador Jesucristo» (Tito 2.13). En este texto, el nombre Dios se aplica a Jesús por varias razones. Primero, en la versión griega hay un artículo que indica que los dos sustantivos que lo acompañan son designaciones de una sola persona. El pasaje de Tito 2.13, transliterado al castellano, dice así: «aguardando la esperanza bienaventurada y la manifestación gloriosa de “el” gran Dios y Salvador nuestro, Jesucristo». Además, en todo el Nuevo Testamento está claro que es de Cristo la «manifestación gloriosa» que se espera. Cristo Jesús es nuestro gran Dios y Salvador.
Sin embargo, para los obstinados testigos, Jesús no puede ser Dios, porque es el “unigénito” (Jn 3.16), el “primogénito” (Col 1.15) “engendrado” (1 Jn 5. 18), el “principio de la de Dios” (Ap. 3.14), y la “sabiduría” (Pr 8.22-31).
Analicemos cada uno de estos términos:
a) “el unigénito”: Algunos sostienen que el término “unigénito” de Juan 3.16 (también de Jn 1.14, 18; 3.18) niega la divinidad de Jesús, implicando que era sólo otro ser creado. El término “unigénito”, sin embargo, no significa creado. “Unigénito”, de la palabra griega monogenes, es aplicada a nuestro Señor Jesucristo. Se refiere a Él como aquel cuya gloria es «como del unigénito del Padre, lleno de gracia y de » (Juan 1.14). En la versión común de Juan 1.18 se le llama «monogenes Hijo», pero en el texto crítico de este pasaje se le llama «monogenes Dios». El versículo más famoso de todos, Juan 3.16, contiene las muy conocidas palabras: «su hijo unigénito» (monogenes), y la frase se repite en el versículo 18 del mismo capítulo en un contexto igual. Juan usa esta expresión otra vez: «En esto se mostró el amor de Dios para con nosotros, en que Dios envió a su Hijo unigénito [monogenes] al mundo, para que vivamos por él» (1 Juan 4.9).
Parece que los padres de la iglesia del siglo IV, en el ardor de la controversia arriana, entendieron esta palabra como conectada de alguna manera con la raíz del verbo gennao, que significa producir o engendrar, de allí nuestra palabra «unigénito», proviene del uso del siglo IV. Cuando los padres ortodoxos de la iglesia fueron desafiados por los arrianos —que afirmaban que Cristo era un ser creado e indicaban la palabra monogenes como evidencia—, los ortodoxos no tenían argumentos para probar que la palabra no tiene nada que ver con engendrar, pero sabían que, a la luz de otras Escrituras, Cristo no fue creado: «Nunca hubo un en que él no era». Por eso aceptaron la palabra «engendrado», pero agregaron los vocablos «no creado». Cuidadosos estudios lexicográficos prueban sin lugar a dudas que la palabra monogenes no se deriva de la raíz gennao, engendrar, sino de genos, género o clase. El término, entonces, significa «en una clase aparte o única», «el único de su género» .

b) “Hijo de Dios”. En cuanto a esta designación, escuchemos lo que dice el erudito J. Oliver Buswell Jr., al respecto: A Cristo se le llama «Hijo de Dios» muchas veces en el Nuevo Testamento. Creo que el pasaje clave aquí es Juan 5.18: «Por esto los judíos aun más procuraban matarle, porque … decía que Dios era su propio Padre, haciéndose igual a Dios». En la cultura judía la frase «hijo de» no implicaba subordinación alguna, sino más bien igualdad e identidad de naturaleza (…) El nombre «Hijo de Consolación» (Hechos 4.36) sin duda significa «el Consolador». «Hijos del Trueno» (Marcos 3.17) probablemente quería decir «Hombres tronadores». «Hijo del », especialmente como se aplica a Cristo en Daniel 7.13 y constantemente en el Nuevo Testamento, significa en esencia «el que representa». Así, cuando Cristo dijo «Hijo de Dios soy» (Juan 10.36), sus contemporáneos entendieron que se identificaba a sí mismo como Dios, e igual con el Padre, sin reserva alguna .
c) “el primogénito” (Col 1.15): Algunas personas se quedan confusas sobre la palabra “primogénito C”, pensando que significa “el que es creado primero”. Esto implica que Jesús era sólo un ser creado, no preexistente, o eterno, o Dios. Sin embargo, “primogénito” no significa creado primero. Cuando Pablo afirma que Cristo era el “primogénito de toda la creación” (Col 1.15) usa la palabra griega prototokos, que significa “heredero o primero en rango”. Si hubiera querido indicar “creado primero”, habría usado la palabra griega “protoktistos”. En ninguna parte dice la Escritura que Dios creó a Jesús. Lo que sí dice es que Jesús tiene la preeminencia. Parafraseando a Lewis Sperry Chafer, en su Theology on the Person of Crist, si Jesús es el autor de toda la creación, él no pudo haber sido creado. Colosenses 1.16 declara: TODO fue creado por medio de él y para él (Mayúsculas añadidas).
Buswell Jr. Señala acertadamente: A Cristo se le llama «el primogénito» (o «el primero») de los muertos en Colosenses 1.18 y Apocalipsis 1.5. Esta figura deja ver que Cristo es el primero que resucitó de entre los muertos en forma o cuerpo inmortal. Otras personas resucitadas de la muerte, como Lázaro, fueron resucitados a una vida física normal, es decir, tuvieron que morir otra vez. Cristo es el primero en levantarse al otro lado de la muerte, para no morir más . Con respecto a (Col 1:15) y (Apo 3:14) tomados por los testigos de Jehová para afirmar que Jesucristo en su existencia prehumana había sido creado por el padre, la demuestra dos cosas claras al respecto, número uno que la trinidad existe y que Jesucristo es eterno no creado y número dos que ella la no se contradice. (Isaías 43:8) sacad al pueblo siego que tiene ojos, y a los sordos que tienen oídos, veamos cual es este pueblo; la cita bíblica de los testigos de Jehová es (Isaías 43:10) que ni antes ni después de él será formado dios. No se han dado cuenta o están ciegos, la afirma que cristo no puede haber sido creado; al Pablo y Juan referirse primogénito se refieren a primero como dice en (Apo 1:17) cuando le vi, caí como muerto a sus pies. Y el puso su diestra sobre mi diciéndome: no temas; yo soy el primero y el ultimo; (Apo 2:8) , (Apo 2:13) se refiere también Juan al decir primogénito de cristo que estaba en el padre y son uno (Juan 10:30) , (Juan 17:10-11). En la no hay ninguna contradicción con la Trinidad; es un Dios como dice (Deuteronomio 6:4) en tres personas distintas (1 Jn 5:7). No tres dioses distintos sino un dios en tres personas. Si tratamos de negar la trinidad pondríamos en contradicción y conflicto la .
En Romanos 8.29 leemos: «Porque a los que antes conoció, también los predestinó para que fuesen hechos conforme a la imagen de su Hijo, para que él sea el primogénito entre muchos hermanos». También en Hebreos 1.6 observamos: «Y otra vez, cuando introduce al Primogénito en el mundo, dice: Adórenle todos los ángeles de Dios». En estos dos casos el sentido de la palabra «primogénito» es claramente «el que tiene la preeminencia, el que tiene todos los derechos y privilegios del primogénito».
De acuerdo a la costumbre judía, el primogénito ocupaba el lugar sobresaliente de prominencia. Tal interpretación satisface completamente el sentido de la palabra en Romanos 9.29 y Hebreos 1.6. No hay en estos dos pasajes ningún pensamiento ni sugerencia de que Cristo jamás haya sido engendrado o nacido en sentido literal. No hay ni la más mínima sugerencia de que su Ser personal haya tenido un principio. Sencillamente Él es el que tiene el lugar de preeminencia, los derechos del primogénito, en el eterno programa de Dios.
Otro caso en que este mismo sentido se considera probable ocurre en Colosenses 1.15, donde se dice de Cristo que es «prototokos de toda creación». La mayoría de los estudiosos de la Biblia consideraría que la palabra significa que Él es el primogénito en el mismo sentido de Romanos 8.29 y Hebreos 1.6. Sin embargo, como se observa en la nota marginal de Nestle, Erasmo marcó la palabra con un acento en la penúltima sílaba más bien que en la antepenúltima. El estudiante de griego sabe, por supuesto, que el asunto del lugar del acento es una cosa de opinión editorial, no del texto original.
Cuando esta palabra se acentúa en la antepenúltima sílaba cobra un sentido pasivo, «primogénito», pero cuando se acentúa en la penúltima, adquiere sentido activo, «el que engendra o produce». En este caso debemos traducirlo así: «Él es el original que engendra o produce cada cosa creada». Este sería el mismo pensamiento que se encuentra en Juan 1.3 y Hebreos 1.2, donde se declara que Cristo es el Creador.
Se hace objeción a esta interpretación de Colosenses 1.15 sobre la base de que la palabra tiene un uso colateral en el aspecto de una madre que da a luz un niño, es decir, de su propio cuerpo. Se dice que no se puede pensar en la creación bajo tal idea, porque esto sugiere panteísmo. Noto la fuerza de la objeción, no obstante, me parece que esta tiene contestación. Creación se describe en Hebreos 11.3 mediante la expresión «haber sido constituidas las edades [griego] por la palabra de Dios».
No creo que sea una metáfora demasiado extraña pensar en Cristo como el original que produjo (o engendró) la creación, o que esa figura gramatical necesariamente suscita la idea de panteísmo. Estas palabras en Colosenses 1.15 se siguen por la cláusula explicativa del versículo 16. «Porque en él fueron creadas todas las cosas, las que hay en los cielos y las que hay en la , visibles e invisibles; sean tronos, sean dominios, sean principados, sean potestades; todo fue creado por medio de él y para él».
Oliver sugiere que prototokos, en Colosenses 1.15, significa: «el que originalmente produjo (o engendró)». Si esta sugerencia no es correcta, la alternativa es «el que tiene los derechos del primogénito», y nuestra tesis de que «primogénito» no tiene referencia al origen o fuente de su existencia se mantiene .
c) “engendrado” (1 Jn 5.18). J. Oliver Buswell Jr analiza este término. Él declara: En cuanto a la concepción de Cristo, tema debatido por siglos, nos preguntamos: ¿En qué sentido fue «engendrado» Cristo? (1) Su nacimiento virginal. Es claro por el historial del nacimiento virginal que Cristo, el eterno Hijo de Dios, se hizo hombre debido al milagro de que fue engendrado por el Espíritu Santo. Creo que una traducción correcta de Lucas 1.35 sería: «El Espíritu Santo vendrá a ti, y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra; por tanto, lo que es nacido será llamado [Él es] Hijo de Dios». En Mateo 1.18 se afirma que Cristo fue engendrado «por el Espíritu Santo». La enseñanza de la Escritura se resume en el Credo Apostólico mediante la frase: «concebido del Espíritu Santo, nació de la virgen María». El nacimiento virginal de Cristo fue un milagro obrado por la Tercera Persona de la Trinidad, por el cual la Segunda Persona, el eterno Hijo de Dios, tomó para sí mismo una naturaleza humana, de tal manera que «se hizo hombre». En este sentido Cristo fue engendrado en el curso de la historia humana en un tiempo y lugar determinados, aunque este hecho no fue el origen de su Ser. La preexistencia de Cristo se presume constantemente en toda la Biblia. .
Y más adelante señala:
En el Salmo 2.7 tenemos «Yo publicaré el decreto; Jehová me ha dicho: Mi Hijo eres tú; Yo te engendré hoy». Que estas palabras están en forma de revelación y declaración, y que no se refieren a engendrar literalmente en el sentido de iniciar la existencia de la persona, es evidente por varias razones. (a) El elemento mesiánico en el segundo salmo aparece en el cuadro de la coronación de un rey. (b) El rey es una persona que existe antes de que se haga la revelación declaratoria «Mi hijo eres tú». (c) Es una persona a quien Dios pondrá sobre el santo monte de Sión (v. 6). Por estas y otras razones, tenemos que entender las palabras «Yo te engendré hoy», no en un sentido literal: «Yo he causado que existas hoy»; sino en el metafórico: «Hoy, en este día, he declarado y revelado que tú eres mi hijo». Examinados los casos en que se aplican a Cristo las palabras «engendrado» o «nacido», o los términos relacionados con estas, podemos decir con confianza que la Biblia no dice nada acerca de «engendrar» como relación eterna entre el Padre y el Hijo .
d) “el principio de la creación de Dios”. Al entrevistarme con varios de ellos, me citaron Job 40.19 ( que dice: El es el principio de los caminos de Dios) como si se tratara de una referencia a Cristo. Si vemos el versículo en relación con su contexto, nos damos cuenta de que el aquí llamado principio de los caminos de Dios (comparar con Job 41.33 y Job 40.15) es nada más y nada menos que el behemot (tal vez el hipopótamo actual). ¿Acaso Jesucristo en su existencia prehumana era un hipopótamo?
e) “la sabiduría”: Como bien señala el comentario de La Biblia de las Américas, en Proverbios 8.21-31, “la sabiduría personificada en estos versículos NO SE DEBE CONFUNDIR (mayúsculas añadidas) con la persona del Verbo (o sea, Jesucristo; cp. Jn 1.1) como algunos han sostenido. Aunque Cristo es la sabiduría de Dios (1 Co 1.24-30), la sabiduría de que se habla se entiende mejor como la personificación del atributo de la sabiduría de Dios” . En otras palabras, Proverbios 8.22-31 es parte de un poema que engrandece uno de los atributos de Dios: su sabiduría. Pero detengámonos en 1 Co 1.24-30:
Mas para los llamados, tanto judíos como griegos, Cristo es poder de Dios y sabiduría de Dios. Porque la necedad de Dios es más sabia que los hombres, y la debilidad de Dios es más fuerte que los hombres. Pues considerad, hermanos, vuestro llamamiento; no hubo muchos sabios conforme a la carne, ni muchos poderosos, ni muchos nobles; sino que Dios ha escogido lo necio del mundo, para avergonzar a los sabios; y Dios ha escogido lo débil del mundo, para avergonzar a lo que es fuerte; y lo vil y despreciado del mundo ha escogido Dios; lo que no es, para anular lo que es; para que nadie se jacte delante de Dios. Mas por obra suya estáis vosotros en Cristo Jesús, el cual se hizo para nosotros sabiduría de Dios, y justificación, y santificación, y redención.
Si entendiéramos literalmente Proverbios 8.22-31, como hacen los Testigos, tendríamos que llegar a la conclusión de que si Dios creó la sabiduría, entonces la sabiduría no existía antes. De tal manera, Dios, antes de crearla, no tenía sabiduría, lo cual es absolutamente imposible, y estaríamos quitándole atributos divinos a Dios, específicamente, su omnisciencia. La sabiduría no se creó, siempre fue un atributo divino. Ahora, comparándolo con 1 Corintios 24-30 (que los Testigos citan para apoyar su herejía), vemos que Cristo no sólo es llamado sabiduría de Dios, sino poder de Dios. Por consiguiente, si Cristo fue creado, antes de su existencia, Dios no podía tener ni sabiduría ni poder, o sea, ni era omnisciente ni todopoderoso. Entonces, ¿no era Dios?
Josh McDowell, por su parte, en Jesús, una defensa bíblica de la deidad de Cristo, escribe:
Isaías 9.6: Porque un niño nos es nacido, hijo nos es dado, y el principado sobre su hombro; y se llamará su nombre Admirable, Consejero, Dios Fuerte, Padre Eterno, Príncipe de Paz. Esta profecía se refiere a Jesús, el Mesías, e indica que uno de sus nombres será: “Dios fuerte”, que es el hebreo El Gibbor. La misma frase se usa respecto a Yahveh en Isaías 10.21. El punto es que el Espíritu Santo designó al niño con tales nombres. Si los nombres no tenían por intención expresar la naturaleza del niño, entonces sería un engaño. “Su nombre será llamado” significa: “Esto es lo que es”, no “esto es lo que su nombre significa, pero Él no es lo que se dice”.
Como señala Herbert C. Leupoldi: “Este es el tipo de su carácter. Es llamado con estos nombres porque en realidad es la clase de persona que los nombres dicen que es”. Si Jesús no es Dios poderoso, tampoco es admirable consejero ni príncipe de paz, y si no es ninguno de ellos, ¿por qué usar estos términos en absoluto? ¿Por qué decimos el significado de un nombre si no tiene importancia alguna? Pero, como indican el resto de Isaías y el Antiguo Testamento, el Mesías es un consejero admirable y un príncipe de paz (Is 42 y 49,; compárese Zacarías 9.9-10; Miq 5.4) Y como prueba el Nuevo Testamento, es también Dios poderoso (Jn 1.1; Tito 2.13).
El testimonio de la iglesia primitiva:
Los Padres de la Iglesia se refieren a Cristo como “eterno”, “Dios encarnado”, “creador”, o posesor de otros atributos exclusivamente divinos(…).
Policarpo (año 69 a 155), obispo de Esmirna, fue un discípulo del apóstol Juan. Escribió: “Ahora que el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, y el mismo sumo sacerdote eterno, el Hijo de Dios, Jesucristo, identifique vuestra fe”.
Ignacio (murió el año 110), cabeza de la iglesia de Antioquia y contemporáneo de Policarpo, Clemente y Bernabé, y que murió como mártir en el Coliseo. En su Epístola a los Efesios, escribió de Cristo como “nuestro Dios, Jesucristo”.
El investigador y autor John Weldon ha notado que “el hecho de que Ignacio no fuera reprendido o marcado como hereje por nadie entre los miembros o las iglesias a las que envió cartas, muestra que la iglesia primitiva, mucho antes del año 115, aceptaba universalmente la deidad de Jesucristo”
Justino Mártir (año 110-166), un apologista que defendió la fe en forma erudita, reconoció: “He dicho, con bastante frecuencia, que cuando mi Dios dice: Dios fue a Abraham, o El Señor habló a Moisés, y El Señor descendió para ver la torre que los hijos de los hombres habían edificado o Dios encerró a Noé dentro del arca, no hemos de imaginarnos que el Dios ingénito mismo descendió o fue a parte alguna (…) Abraham e Isaac y Jacob no vieron al Señor inefable, sino a Dios su Hijo, el cual era también fuego cuando habló con Moisés desde la zarza” .
Las Escrituras declaran que Jesús es Dios:
Muchos versículos expresan literalmente la Deidad de Jesucristo. Veamos algunos ejemplos.
Hebreos 1.8 (es una cita directa del Salmo 45.6-7):
Mas del Hijo dice: Tu trono, oh Dios, por el siglo del siglo; Cetro de equidad es el cetro de tu reino.
Juan 5.17-18: Y Jesús les respondió: Mi Padre hasta ahora trabaja, y yo trabajo. 18Por esto los judíos aun más procuraban matarle, porque no sólo quebrantaba el día de reposo,* sino que también decía que Dios era su propio Padre, haciéndose igual a Dios.
Juan 10.30-33: Yo y el Padre uno somos.
Entonces los judíos volvieron a tomar piedras para apedrearle. Jesús les respondió: Muchas buenas obras os he mostrado de mi Padre; ¿por cuál de ellas me apedreáis? Le respondieron los judíos, diciendo: Por buena obra no te apedreamos, sino por la blasfemia; porque tú, siendo hombre, te haces Dios.
2 Pedro 1.1: Simón Pedro, y apóstol de Jesucristo, a los que habéis alcanzado, por la de nuestro Dios y Salvador Jesucristo, una fe igualmente preciosa que la nuestra.
Tito 2.13: aguardando la esperanza bienaventurada y la manifestación gloriosa de nuestro gran Dios y Salvador Jesucristo, quien se dio a sí mismo por nosotros para redimirnos de toda iniquidad y purificar para sí un pueblo propio, celoso de buenas obras.
Juan 20.28: Entonces Tomás respondió y le dijo: ¡Señor mío, y Dios mío!
Hechos 2.36 dice: A este Jesús (…) Dios le ha hecho Señor y Cristo. El versículo 39 habla de Dios como el Señor nuestro Dios. Y así Cristo, que es el Señor (36), es también Dios (v. 39). Hechos 10.36 refuerza este punto, refiriéndose a Cristo como Señor de todos.
Isaías 7.14 dice que el Mesías será llamado Emanuel (que significa “Dios con nosotros”). En Mateo 1.23 se le aplica a Jesús.
Juan 1.1,14: En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios. Y aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros (y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre), lleno de gracia y de verdad.
Juan 14.10-11,23: ¿No crees que yo soy en el Padre, y el Padre en mí? Las palabras que yo os hablo, no las hablo por mi propia cuenta, sino que el Padre que mora en mí, él hace las obras. Creedme que yo soy en el Padre, y el Padre en mí; de otra manera, creedme por las mismas obras. Respondió Jesús y le dijo: El que me ama, mi palabra guardará; y mi Padre le amará, y vendremos a él, y haremos morada con él.
Romanos 9.5: de quienes son los patriarcas, y de los cuales, según la carne, vino Cristo, el cual es Dios sobre todas las cosas, bendito por los siglos. Amén.
1 Timoteo 3.16:
E indiscutiblemente, grande es el misterio de la piedad:
Dios fue manifestado en carne,
Justificado en el Espíritu,
Visto de los ángeles,
Predicado a los gentiles,
Creído en el mundo,
Recibido arriba en gloria.
Filipenses 2.5-6: Haya, pues, en vosotros este sentir que hubo también en Cristo Jesús, el cual, siendo en forma de Dios, no estimó el ser igual a Dios como cosa a que aferrarse, sino que se despojó a sí mismo, tomando forma de siervo, hecho semejante a los hombres; y estando en la condición de hombre, se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz.
JESÚS ES JEHOVÁ

Génesis 1.1 CREADOR Juan 1.1
Job 33.4 Colosenses 1.16-17
Isaías 40.28 Hebreos 1.10-12

Salmos 106.21 SALVADOR Juan 4.42
Isaías 43.3-11 Hechos 4.42
Isaías 45.21-23 1 Juan 4.14

Sal 24.7-10 REY Mateo 2.1-6
Isaías 44.6 Lucas 23.3
Jeremías 10.10 %0

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