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Poesías Cristianas


 

Título: Río de aceite y fuego

Autora: Milagros Toucet Ortiz (1er Lugar en el 1 Concurso de Poesía Cristiana)

 

Río que muestra extraños matices,

reserva de reservas, río sobrenatural,

en la dicen que ya no existes,

mas en tus aguas sé, volveré a andar.

 

 

En ningún lugar de la tierra pareces estar,

pero aunque en la tierra habito te puedo ver,

desde el día aquel que me sumergiste en tu ser,

en ella, hasta sus confines, de ti puedo hablar.

 

Río que fue hecho de rara sustancia,

agua de la vida, de aceite y de fuego,

más hermoso que un inmenso arroyo,

más inmenso que el profundo mar, más

profundo que el abismo escondido, más

escondido, que un lago sub-glaciar.

 

En ningún lugar de la tierra estas,

pero dentro de mí, viniste a morar.

En mi espíritu hiciste tu habitación,

en mi cuerpo aún, erigiste tu altar.

 

Mi espíritu que antes estaba muerto,

atado en prisiones de desesperación,

quebraste los viejos cerrojos de hierro,

cuando en mi socorro tu fuego fluyó.

 

Mi carne que iba rumbo a la degeneración,

prisionera de valles de sombra y de muerte,

levantaste, héroe, roja bandera de redención,

y me ungiste toda tuya, con tu oro aceite.

 

Eres río, cuando me siento indefensa;

eres paloma, cuando me siento atada;

eres fuente, cuando estoy sedienta;

eres desierto, cuando estoy cansada.

Desierto mío eres, y a ti fui impulsada,

pues así por siempre tus lecciones serán,

en ti me enseñaste tus secretos, tus cosas,

y al propósito eterno me hiciste regresar.

 

Río hermoso eres, que refrescas mi alma;

la renuevas, la levantas y la haces andar;

que esperaría si no eres algo, eres alguien;

río del camino, agua vida, aceite .

 

Río que eres de aceite y de fuego,

que en mi espíritu, viniste a morar,

cada vez que por ti abra mi boca,

desde mi interior, río, siempre fluirás.

 

Como un manantial de agua de vida,

así fluirá tu amor desde muy adentro,

como fuente que no acaba ni por un momento,

como represa que se abre, y cae desde arriba.

 

Río de aceite, y de aceite aromático,

brillante como oro refinado en fuego,

fragante como mirra, que derrama fuerte;

intenso como incienso, cuando invade viento.

 

Río de fuego, y fuego que abraza,

manto que cobija en el frío invierno, llamas

que consumen lo que no da fruto, llamas

que ennoblecen el más seco arbusto.

 

Oh río, que naciste en aquel jardín,

y en aquel jardín tus cuatro brazos,

toda la tierra seca se nutrió de ti, y

la tierra, toda, te pasó por alto.

 

Todo un pueblo necio llegó hasta ti,

mas de ti no pudieron beber las aguas,

las aguas turbias, las aguas amargas,

aguas del Mara que no hay quien guste,

al toque de una vara se dividieron todas,

y en un solo instante se volvieron dulces.

 

¡Levántate río, levántate ahora,

huyan de ti los que te aborrecen!

vuélvete al mar que paciente te espera,

y miríadas de olas aplauden al verte.

 

Bendito te llaman la ciudad y el campo,

bendito también, todos aquellos que tocas;

benditos los lugares donde tú desembocas,

bendito serás en los valles y en los altos.

 

En pos de ti caminaron los pueblos,

bajaron los príncipes de los cuatro vientos,

de Zabulón y de Maquir descendieron sedientos,

y en ti descansaron, como un día en el tiempo.

 

¿Quién respondió, cuando bramaba mi alma?

“¿Quién saciará mi vacío y mi anhelo?”

“¡Heme aquí”! escuché justo a tu paso,

“¡Heme aquí!” me respondió tu fuego.

y viniste a mí como doncella que danza,

a mi rescate viniste y se abrieron los cielos,

para este momento fue que vino quebranto,

para ver tu grandeza y tu vivo celo.

 

Contender contigo no fue sabiduría,

entrar en disputa no fue provechoso,

fue solo producto de un alma abatida,

la vil ignorancia que produce el enojo.

 

En tu inmenso amor, así me declaraste:

“Yo preguntaré y tú me responderás”:

“¿Donde estuviste cuando nació mi cause? “

“¿Donde estuviste cuando me uní al mar?”

 

“¿Donde estuviste cuando nutrí la tierra?”

“¿Qué sabia instrucción recibí de ti?”

“¿Donde estuviste cuando en aquél jardín,

brotó mi aceite y se esparció la arena?”

 

“¿Donde estuviste cuando apareció Orión,

que ofrendaba su luz a mis cuatro brazos,

Éufrates, Hidekel, Gijón y Pisón,

y las Pléyades, todas, seguían sus pasos?”

 

¿Quién habita, oh río, en tus grandes atrios?

¿Quién te acompaña en el lugar más alto? :-

“Aquel que camina en pos de justicia,

aquel que no ha elevado su mente al engaño”.

 

¡Guárdame, oh río, porque me has conquistado,

sumérgeme toda en tu rincón más profundo,

no saldré a superficie ni siquiera un segundo,

no hay bien fuera de ti, pues tu amor me ha guiado;

he hallado el bien en ti, pues en ti he confiado!

Se alzaron los ríos, río de aceite y fuego,

sonaron las muchas aguas en un estruendo, más

recios que el mar espandieron sus ondas, más

firmes que un testigo se gozaban tus obras. Oh

río de mi alabanza no calle tu voz ahora,

y sobre todos los ríos sea enaltecida tu gloria,

río de proeza, tus aguas me cubren, me rodean; en

medio de mi angustia, mis males, mis congojas.

 

De ti bebo en el largo camino,

por lo cual levanto mi cabeza, y

me deleito en tu gran riqueza,

tu sustancia es como buen vino,

cuando de madrugada cae el rocío,

medito en tu majestuosa grandeza,

río de gozo y río de la prueba,

la voz de la altura te llama, Hijo.

Álzate cristalino, levántate río mío,

debajo de tus aguas estaré segura; de

plaga oscura me libraron tus aguas,

río de esperanza, muralla, castillo.

Río de aceite y fuego, eres como el amado,

que señalado entre diez mil se distingue entre ellos,

cual mancebo que enamora por su hermoso aspecto,

en ti brotan las vides y florecen los granados.

 

Río de aceite y fuego, eres como el amado,

a quien reyes y reinas con reverencia alabaron,

“¿Quién es este que se muestra esclarecido como el sol?”

en quien los príncipes de Zabulón muy sedientos descansaron.

“¿Quién es este que se muestra apacible y en descanso?”

en quien la gente de Maquir se arrojó en su regazo.

Benditos los que acuden trabajados y cargados,

benditos los que hallan en ti, su fiel descanso;

benditos los que salen de debajo de tu cause,

salen llenos de tu fuego, cubiertos de tu manto.

 

He aquí mi hermoso río,

en quien mi alma haya contentamiento,

más refrescante que un ungüento,

más indispensable que un amigo.

Río que muestra extraños matices,

muy perplejos mis ojos te miran,

tú has convertido mi llanto en risa,

tú has hecho que mi amor eche raíces.

Nuestras vivencias son numerosas,

muchos caminos recorrimos juntos,

unos de espinos, otros de rosas, más

todos ellos han sido justos.

 

Oh río hermoso, río de dolores,

en el cual nadie encontró atractivo,

grandes por tí son mis amores,

la voz de la altura te llama, Hijo.

 

 

Río de dolores experimentado en quebranto,

angustiado y afligido no agitaste tus aguas,

mi corazón latía cuando veía tu llanto,

Tus llamas de fuego no decían nada.

 

Al verte tan triste me envolví en mi llanto,

fatigado estabas, muy sediento, muy azotado,

muy menospreciado no había en ti hermosura,

te abandonó tu brillo en medio del quebranto.

 

Oh río tan hermoso dime quien lo diría,

que todas mis congojas convertirías en risa,

aunque fuiste cortado de la tierra de vivientes,

aunque estuviste ausente, me concediste vida.

 

Bendito todo aquello que por ti fue cambiado,

bendito todo llanto que el río ha conjugado.

benditos los pastores, benditas sus ovejas;

benditos los mancebos, benditas sus doncellas.

 

Bendito todo aquel que por tu lado pasa,

bendito todo aquel que bebe de tus aguas.

 

Oh río de mi anhelo que nada fuiste amado,

hoy vez con sumo gozo el fruto de tu llanto,

tus matices son de fuego, tus corrientes son de aceite;

tu aroma es más intenso, que el mismo sol ardiente.

Desde el día aquel, en ti me sumergiste, aunque

aún yo no existía me pudiste ver, desde el

embrión que aún no tenía nombre,

allí me visitaste, me hablaste, me conociste.

 

Y aún espero paciente cuando llegue el día,

en que en tus muchas aguas me vuelva a pasear,

cuando al fin aparezcas como ladrón en la noche,

y en la cuenca del cielo, te pueda abrazar.


Título: Promesa

Autor: Enrique Gabriel Figueredo(2do Lugar en el 1 Concurso de Poesía Cristiana) 

Hoy vuelvo a vos,

A tu mirada piadosa que todo lo puede.

Hoy tengo que agradecerte por la lluvia,

Los peces,

El sol,

Los pájaros,

El viento,

El amor interminable,

A tu imagen en mi pecho recordando tu nombre entre las nubes de una tarde en que

dejaste tu sangre entre las rocas de la tierra santa.

Una vez mas tu amor iluminó mi vida errante,

Y  luz  llenó el camino.

Deje mi corazón abierto a tus palabras,

A tu rostro lleno de profunda verdad.

Hoy solo puedo recibir tu paz en medio de la más absoluta noche.


 

Título: El amor del

Autora:Vidailys Teresa Jiménez López.(3er Lugar en el 1 Concurso de Poesía Cristiana)

Amor que no se compara
es el tuyo oh mi ,
Amor que perdona y sana,
que renueva al pecador.

Amor que infunde ,
que restaura la razón,
que forja en ti el cimiento
de un humilde servidor.

Amor que regala vida,
Amor que reparte amor,
Amor que cuando lo llamas
siempre dice aquí estoy.

Amor que equivale a precio
que es la sangre del Señor,
Amor que equivale a Cristo
quien por ti y por mi se dio.

Amor que nunca se apaga
si le entregas tu corazón
humillado y bien contrito
acepatando al Salvador.

Amor del , del Hijo
y del Espíritu Consolador
es del Amor que yo hablo
porque ese Amor se llama Dios.


Título: Antes de la luz de Cristo

Autor: Isander Arce Machado. (1era Mención en el 1 Concurso de Poesía Cristiana)

Antes de la luz de Cristo ver

En  tinieblas yo vivía

Y por mucho que trataba

Un vacía había en mi vida.

 

No podía ser feliz

Los problemas me golpeaban

Y mi vida cada día

El diablo deterioraba.

 

Pero un día  esa  luz

De Cristo me iluminó

Y del fondo del abismo

Muy pronto me rescató

 

Hoy gozo de privilegios

Que otros no pueden gozar

Porque no tienen a Cristo

Y no lo quieren buscar.

 

Amigo, no pierdas tu tiempo

El mundo nada te da

Porque el diablo es astuto

Y tu vida perderás.

 

Con tienes la vida

En abundancia El la da

Por eso no esperes tanto

La puerta abierta está.

 

Cuando la puerta se cierre

Ya nadie podrá abrir

Habrá llanto, habrá dolores

Pues ha llegado tu fin.

 

Ven a Cristo, hoy es el día

La puerta abrieta está

Arrepiéntete, sigue a Cristo

Y tendrás.


 

Título:Su presencia

Autor: Jorge David Garcia Tamayo (2da Mención en el 1 Concurso de Poesía Cristiana)

Estaba yo en el mundo

Con un vacío en el interior.

Tenía un dolor profundo

En el centro de mi corazón.

Vagaba yo vagaba

Sin saber la real razón.

Sin saber de donde salía

Aquella mala turbación.

Pero un día llego Cristo

Y del hueco mi alma saco.

Ese día pude ver claramente

La causa de mi intenso dolor.

Es muy sencilla la cosa

No era difícil en realidad

Pero es que lo complicamos tanto

Que la salida se nos va.

La causa concreta

De la falta de felicidad

Era que su presencia

Necesitaba de verdad.

He podido comprender

Después de tantos años

Que fuera de ella no hay nada

Solo infelicidad y daños.

Al fin encontré la paz

Que tanto yo anhelaba

Al fin encontré el amor

Que en mi corazón faltaba.


Título:Al enemigo vencido

Autor:José Antonio Rigual Díaz (3era Mención en el 1 Concurso de Poesía Cristiana)

Disfruta vil Satanás

y has sufrir en estos días,

pues pronto vendrá el Mesías

que a sus pies te aplastará.

Tu engaño no será más,

ni tendrás más esta tierra.

Dios terminará tus guerras

y tu apetito voraz.

Ya por fin conocerás

de la justicia divina

y hasta te retractarás

de tus blasfemas mentiras.

Yo sé que cuando me miras

sientes odio de que Cristo

salvación me haya provisto

al librarme de tu ira.

Y si algún día a mi viras

yo ya no te debo nada,

por la sangre del Cordero

mi deuda fue cancelada.

Es cierto que antes andaba

en delitos y pecados,

mas cambié y ahora a mi lado

tengo a Cristo como espada.

Mi sangre ya no es tu esclava,

maligna y vieja serpiente.

Ahora soy de la simiente

que con Jesús fue sellada.

Tu sentencia está firmada

y es de tu conocimiento,

que apenas te queda tiempo

para huir en retirada.


Título: Jesús me hizo libre

Autora:Doraisys Arrebato Martínez

 

Muchas veces yo pensé

Que mi vida estaba bien

Yo corrí y corrí

Sin saber ¿por qué?.

 

En mi vida había un Dios

Y yo nunca hablé a él

Porque ese Dios para mí

No era el Dios de Israel.

 

Muchas veces yo pensé

Que mi vida estaba bien

Día a día yo moría

Sin saber ¿por qué?

 

Pero un día en mi vida

Este Dios de Israel

Me mostró que mi alma

Lejos de su presencia  se fue.

 

Yo estuve en el infierno

Y mi espíritu también

Yo lloré… Yo lloré

Y mi espíritu también.

 

Muchas veces yo pensé

Que mi vida estaba bien

Pero Jesús me hizo libre

Y su nombre yo alabé.

Me mostró que mi lugar

Está siempre junto a él

Me mostró que mis hermanos

Lo buscaban siempre a él.

 

Ahora yo busco a Dios

Y a su Santo Espíritu también

Él quebranta toda mi vida

Porque yo lo necesito a él.

 

Mis amigos no están conmigo

Pero yo tengo a un gran Rey

Es Jesús que dio su vida

Por salvarme por amor.

 

En la murió un día

Por el mundo y por amor

Yo soy feliz, muy feliz

Porque yo al cielo voy.

 

Muchas veces yo pensé

Que mi vida estaba bien

Yo soy libre, yo soy libre

Y mi espíritu también!!!!

 


 

!Que dulce son sus cantares!
van llenando los altares
de grata felicidad.

Ella lo contagia todo
con rítmicas melodías
y cambia la noche en día
al que sufre y está solo

Puede de ella disfrutar
el que posee riquezas
y el que yace en las pobrezas
también puede gustar

El Dios de felicidad
nos ha entregado este don
digamos de corazón
!Gracias por la navidad!


Las campanas ya resuenan.

Una noche silenciosa

en el pueblo de Belén

sucedió lo más hermoso

que podía suceder.

 

Entre pajas y entre henos

ace el niño celestial

don inmenso que los cielos

mos brindaron con bondad.

 

Allá arriba luz fulgente

ilumina campo y martes

los pastores se sorprenden

es que escuchan un cantar.

 

Gloria a Dios en las alturas

y en la tierra haya paz

siempre reine la dulzura

y la buena voluntad.

 

El pesebre está de fiesta

con Jesús el niño Dios

y sus padres manifiesta

alegría y emoción.

 

Los humildes se cinmueven

y le adoran con fervor

y también allí le ofrecen

uno magor ricos don.

 

Oh, la navidad preciosa

Oh, que noche sin igual

en que Dios nos ofreciera

en su hijo amor sin par.

 

Porque el niño se hizo hombre

y entre habitó,

amó a ricos, y a pobres

sin ninguna distinción.

Ven a mi Jesús glorioso

quiero darte humilde don

como cuna y como trono

hoy te entrego el corazón.


Mi vida di por ti

Mi vida di por ti, mi sangre derramé

Por ti inmolado fui por gracia te salvé

Por ti, por ti inmolado fui, ¿y, tú, qué das por mí?

 

Mi celestial mansión, mi trono de esplendor,

Dejé por rescatar al mundo pecador.

Sí todo yo dejé por ti, ¿qué dejas tú por mí?

 

Reproches, aflicción y angustias yo sufrí,

La copa amarga fue que yo por ti bebí;

Reproches yo por ti sufrí ¿qué sufres tú por mí?

 

De mi celeste te traigo el rico don

Del Padre Dios de amor: La plena salvación;

Mi don de amor te traigo a ti; ¿qué ofreces tú por mí?

Frances R Havergal


¿Cómo no he de adorarte, Jesús mío,

si eres el suave manto de rocío
que ha revivido mis raices secas?
¿Cómo no he de adorarte si tu truecas
en esperanza ardiente mi hondo astío?
¿Quién como tú Jesús? que das al río
cauce y corriente que jamás se agota
y que haces estallar la esteril roca
en fresco manantial para el estío.

Ya mi vaso jamas vere vacío
ni seré más un triste abandonado,
no sentiré la herida del pecado
ni del traidor mordaz el desafío.

La misma soledad de ningún modo,
torna mi vida triste y desolada,
porque si ayer sin Tí, no tuve nada,
hoy contigo Jesús, lo tengo todo.

Es tan bello Señor, estar contigo
y tiene tu verdad tan dulce acento,
que sin poder decirte lo que siento,
arder yo siento en mi lo que te digo.

En la cumbre estelar de lo que ansío,
Tu eres la luz polar que solo veo,
Eres mi fé, en Tí solo yo creo
y es solo tu poder, mi poderío.

Más si al fin de mi senda, Jesús mío
nubló mi ser la sombra de la muerte
de nada temeré porque confío
que en la aurora estelar habre de verte.

Ven a tocar mi puerta Jesus Divino,
antes que el sueño de la muerte venga,
y me cubra de frio y de silencio…
Cierto es, que a veces, en forma de un anciano
solo y triste llegaste hasta mi puerta,
y al verte ahi
Apoyando la mano en tu cayado;
con polvo del camino y tan cansado
¡No te abri!
A veces eras niño con hambre y mucho frio
y ni un trocito de pan, menos de cariño
¡No tuve para ti!
Y aquella otra ocasion, un pobre enfermo
reflejaba el dolor en su semblante;
y tocando con mano vacilante,
una limosna por amor rogaba.
Esta vez al abrir, senti de pronto,
el horror que aquel hombre me causaba,
las llagas de su cuerpo supuraban;
y al pesar que su mal me contagiara;
¡Cerre la puerta, de golpe y en su cara!
En forma de un mendigo o de un lisiado
¡Cuantas veces SEÑOR habras tocado!
y yo me he hecho sordo a tu llamado.
Buscaste caridad donde no habia,
un poco de calor y no lo hallabas;
solo hubo mezquindad y en mi osadia,
negaba todo a aquel que me lo daba.
Si al corazon contrito y humillado,
por tu inmensa bondad has perdonado,
¡Perdoname SEÑOR, ven a mi puerta!
Hay tanta soledad y esta desierta

5 comentarios

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    • Yanet on 14 noviembre, 2013 at 2:29 pm
    • Responder

    Muy buena los poesías de navidad, y más que ahora nos acercamos a ese tiempo tan hermoso.

  1. hola, Dios los bendiga a todos, soy cristiano hace 17 años y visito la Primera Iglesia Pentecostal de Cuba, que radica en granma en Río Cauto, quisiera tener amigos cristianos, me pueden llamar de lunes a viernes de 8:00am a 5:00pm al 825523, y despues de esa hora al 824191, escribanme, las poesias estan hermosas, de verdad que son una bendición…..
    Los Ama en el Señor Maikel,,,

    Espero sus llamadas, chaoooooooooooooooooooooo

    • Yaliannis Odrduñez on 6 mayo, 2014 at 11:48 am
    • Responder

    Hola ,dios te bendiga mucho,te escribo desde Baracoa ,es muy lindo este sitio ,te deceo que dios te siga capacitando para que a travez de los medios puedas seguir estendiendo su obra por todo el mundo.

    • Isainis Matos Llacer on 31 julio, 2014 at 8:19 am
    • Responder

    que el señor les bendiga muy bonitas estas poesias qu dios les de mas sabiduria para que puedan compartirlas con todos aquellos que le hacen falta

  2. Me han gustado mucho estas poesias, Dios los Bendiga!

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