Los Retos de la Postmodernidad. Parte I

LA NUEVA TOLERANCIA

  1. INTRODUCCIÓN

La tolerancia es la segunda gran fuerza que moldea a la nueva generación de en nuestros países de cultura occidental.

Josh McDowell en su libro The New Tolerance describe de una manera magistral la forma en que en los últimos años el concepto de tolerancia ha ido cambiando en nuestra sociedad. McDowell utiliza para ello dos términos. La nueva tolerancia en contraste con la tolerancia tradicional.

El diccionario describe la palabra tolerancia como “respeto a las ideas, creencias o prácticas de los demás cuando son diferentes o contrarias a las propias”. La idea que transmite esta definición es la necesidad de expresar respeto y buscar la protección de los legítimos derechos de otras personas. Incluso, con los de aquellos con los que no estamos de acuerdo.

Podemos creer que determinadas religiones son falsas y están equivocadas, no están en posesión de la verdad. Sin embargo, podemos defender el derecho de todo ser humano a la libertad religiosa. A creer conforme a su conciencia. Además, sostener este derecho para aquellos que creen de manera diferente a como nosotros creemos o concebimos la fe.

Todo el mundo tiene derecho a tener su propia opinión, creencias y estilos de vida, siempre que estos se encuentren dentro de los límites que permiten las diferentes legislaciones. La tolerancia tradicional quedaría bien reflejada en la frase de aquel parlamentario que en respuesta al discurso de un contrincante político afirmó: “Estoy en el más total y absoluto de los desacuerdos con usted y sus ideas. Ahora bien, daría mi vida para que usted pudiera expresarlas”.

La tolerancia tradicional siempre ha buscado y expresado una valoración del individuo, una aceptación y respeto hacia el mismo sin que ello implicara necesariamente una aprobación o participación de sus creencias y/o conductas.

 1-LA NUEVA TOLERANCIA

La nueva tolerancia es la hija predilecta del relativismo que ha traído consigo la . La verdad es una construcción social relativa a la comunidad en que una persona participa.

Puesto que existen muchas comunidades humanas existen muchas verdades diferentes. Hay muchas percepciones diferentes e incluso contradictorias de la realidad, por tanto, ninguna de ellas puede ser verdadera en el sentido último del término.

La verdad es descrita por el lenguaje y todo lenguaje es creado y construido por los seres humanos, por lo tanto, y como conclusión lógica, toda la verdad es una construcción humana.

Los postmodernos afirman que ya que todos miramos con ojos diferentes y, no hay manera humana de afirmar que ni siquiera vemos los mismos colores, mucho menos la misma realidad, no puede existir algo como la verdad objetiva. Toda realidad es filtrada a través de los sentidos del individuo que transmiten todas las experiencias sensoriales de una forma subjetiva. Ni siquiera estar en el mismo lugar al mismo tiempo, observando el mismo evento nos garantiza una idéntica respuesta. Un ejemplo para ilustrar esta realidad serían dos personas observando un mismo juego de béisbol. Pensemos por un momento en que una de ellas es un auténtico experto. Por el contrario, la otra carece totalmente de conocimiento del juego y sus reglas. ¿No estarían experimentando la misma realidad de una forma diferente?

¿A qué conclusión lógica nos lleva todo esto? Muy sencilla, si toda verdad es creada por los seres humanos, y todos los seres humanos son iguales, entonces todas las verdades son iguales. El filósofo español Fernando Savater lo explica de la siguiente manera:

 Todas las opiniones son iguales. Cada una tiene una contribución que llevar a cabo, todas deberían ser respetadas o alabadas. Esto implica que no existe una manera racional de discernir entre ellas.

En su libro antes citado, Josh McDowell hace referencia a la definición que de la nueva tolerancia hace el escritor T. A. Helmbock. Este pensador dice lo siguiente:

Todas las creencias, valores, estilos de vida y percepciones de la verdad de cualquier individuo son iguales. No hay jerarquía de verdades. Tus creencias y mis creencias son iguales y toda verdad relativa.

El escritor cristiano Josh McDowell hace el siguiente comentario a las palabras de Helmbok:

Todo el mundo tiene derecho a sus creencias. Además, todas las creencias son iguales. Todos los valores son iguales. Todas las verdades son iguales.

Ahora bien, para cualquier observador de la realidad es evidente que no todas las verdades, valores y creencias son iguales ni tienen el mismo valor. Mucho menos que merezcan el mismo respeto y consideración. ¿Pueden ser considerados al mismo nivel el racismo y la fe cristiana? ¿Podemos poner al mismo nivel a los que practican el terrorismo indiscriminado y a sus víctimas? ¿Son igualmente válidos los valores que sostiene la Madre Teresa de Calcuta y los que sostienen los grupos islámicos extremistas?

Nosotros podríamos afirmar sin ningún empacho que no. Sin embargo, otra de las características de la postmodernidad es sostener puntos de vista aparentemente contradictorios y no sentir la más mínima aprensión al respecto.

Vive y deja vivir es el lema de estos tiempos. Permite que cada persona tome sus propias decisiones con respecto a lo que es correcto e incorrecto.

Ahora bien, la nueva tolerancia va un paso más allá en sus pretensiones. No es suficiente con que cada persona tenga la libertad para tomar las decisiones que considere más adecuadas en cuestiones de moralidad, ética y conducta. No basta con tener la posibilidad de decidir por uno mismo acerca del bien y del mal. Los defensores de la nueva tolerancia exigen de los demás alabanza y el reconocimiento explícito de que sus creencias, valores y opciones son tan válidos como los nuestros.

Expresado con total y meridiana claridad y contundencia. Hoy en día para ser auténticamente tolerante –siempre de acuerdo con la nueva tolerancia- uno debe aprobar, apoyar y sinceramente refrendar las creencias, valores y estilos de vida de los demás. Este es el más paso más allá al que nos ha llevado la nueva tolerancia.

No solamente todas las verdades son válidas. También lo son todos los valores y todos los estilos de vida. Nadie puede ni siquiera osar emitir un juicio sobre la forma en que otras personas decidan vivir su vida. Contrariamente todo el mundo debería activamente apoyar las opciones vitales tomadas por otros.

Para el cristiano en general y la juventud en particular la nueva tolerancia plantea serios cuestionamientos. ¿Cómo puede un joven tomar decisiones morales si todas las opciones y posibilidades son igualmente válidas? ¿Cómo es posible discernir cuál puede ser la mejor opción, la más correcta desde el punto de visto moral y ético? ¿Cómo podemos hacer ningún tipo de juicio o valoración sobre las creencias, valores o estilos de vida de otras personas? ¿En base a qué? Si todas las opciones son igualmente válidas ¿Cómo vamos a evangelizar si la noción de pecado desaparece totalmente?

 Autor: Desconocido

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