Los Retos de la Postmodernidad. Parte II

 NUEVA TOLERANCIA E IDENTIDAD

El paso anteriormente descrito es muy importante y tiene tremendas implicaciones para el cristianismo y nuestra labor de cumplimiento de la Gran Comisión. Para poder comprender esta transición es necesario que entendamos cómo es percibida la cuestión de la identidad en la postmodernidad.

 En la postmodernidad desaparece totalmente la diferencia entre lo que una persona es y aquello que la persona hace, cree o los valores que la misma sostiene en la vida. Consecuentemente, mi identidades inseparable de lo que hago, pienso y creo. Mi identidad personal está en completa simbiosis con mi cultura y mi conducta. La separación forma parte de la visión de la tolerancia tradicional. Las implicaciones que esto tiene son claras:

  • Si juzgas mis creencias, valores o estilo de vida me estás juzgando a mí mismo.
  • No hay diferencia posible entre lo que soy y aquello que pienso y hago.
  • Si no puedes aceptar mi estilo de vida eres intolerante conmigo. La vieja afirmación de “odiar el pecado pero compadecer al pecador” es imposible. Odiar mi estilo de vida es odiarme a mí. Yo soy la manera en que vivo.

El político francés Edgard Pisan, mencionado por Josh McDowell, hace la siguiente afirmación:

 La intolerancia… no es simplemente la falta de un sentido de solidaridad con otras personas: es el rechazo de otros por lo que son, por lo que hacen, por lo que piensan y, eventualmente, simplemente porque existen.

 La implicación de las palabras de Pisan son muy evidentes. Eres intolerante si no me aceptas tal y como soy y no valores lo que hago.

La falsa premisa en la que se basa la nueva tolerancia es la siguiente: lo que hago representa lo que soy.

 En función de esta premisa nosotros no podemos condenar la homosexualidad de una persona y al mismo tiempo mostrar amor y aceptación incondicional por la misma. Al emitir un juicio sobre su homosexualidad estamos lanzando un juicio sobre la misma esencia de la persona y, por tanto, condenándola.

Las personas postmodernas no distinguen, no pueden hacerlo por haber sido educadas bajo el paradigma de la nueva tolerancia, entre los juicios emitidos contra su conducta y los juicios emitidos hacia ellos como personas. Lo uno implica a sus ojos necesariamente lo otro. Aquí se produce uno de los grandes conflictos de comunicación entre las personas educadas bajo uno y otro paradigma. Mientras unos piensan que aman y aceptan incondicionalmente a los otros, a pesar de que puedan condenar sus conductas. Estos últimos reciben como una condena y una falta de amor y aceptación incondicional cualquier tipo de comentario, valoración o juicio sobre su estilo de vida. Es imposible la comunicación porque las mismas palabras están cargadas de un valor semántico totalmente diferente.

 La tolerancia se convierte en la única virtud auténticamente universal. Consecuentemente es intolerante cualquiera que afirme o, tan siquiera pretenda, no el poseer una verdad universal y objetiva, sino incluso aquel que tenga la desfachatez de afirmar la existencia de algo así. No olvidemos que cualquier pretensión de objetividad, absolutismo o dogmatismo será considerada como intolerancia. Las palabras del profesor de filosofía Deslié Armour expresan con total claridad la importancia de la tolerancia como la virtud más elevada a la que se puede aspirar:

 Nuestra idea es que ser un ciudadano virtuoso es ser alguien que lo tolera todo excepto la intolerancia.

 No perdamos de vista que el afirmar tener la verdad absoluta o afirmar que otros pueden estar equivocados en sus creencias o estilos de vida es un síntoma evidente y agresivo de intolerancia.

 ¿Nos cuesta ver las implicaciones que eso tiene para la fe cristiana? Jesús afirmó ser el camino la verdad y la vida. Declaró que nadie podía acercarse al Padre si no era a través de Él. Jesús pretende ser el único que puede dar vida eterna y dice sin ambages que es Dios. La Palabra de Dios se declara competente para emitir juicios no únicamente sobre las conductas de las personas, sino también sobre las intenciones de sus corazones. El cristianismo es políticamente incorrecto y sus pretensiones dogmáticas de ser la única religión verdadera son totalmente intolerables y un signo rabioso, abierto, agresivo y violento de intolerancia hacia todos aquellos que no encajan en su estrecho molde.

 McDowell en su libro acerca de la tolerancia menciona la experiencia sufrida por un estudiante de la Universidad de Stanford en California:

 Recientemente, un decano de la Universidad de Stanford comenzó a presionar a los grupos cristianos evangélicos para que pararan su práctica de “hacer proselitismo entre los otros estudiantes”. Irónicamente, lo que enfadó al decano no fue el contenido del mensaje que estaba siendo compartido, sino la práctica de compartirlo en sí misma. El cree que con el simple hecho de aproximarse a alguien con el Evangelio, uno está implicando que las creencias de esa persona son inferiores a las propias. Tal implicación es inaceptable porque está llena de prejuicios e intolerancia.

 McDowell indica que hay cuatro elementos en la misma esencia de la fe cristiana que la convierten en intolerante a los ojos de los defensores de la nueva tolerancia. En primer lugar la Palabra de Dios. Los cristianos creemos que la Biblia es la Palabra inspirada dada por Dios al ser humano. Creemos que en ella se encuentra claramente definida toda noción de lo correcto y lo incorrecto y, por tanto, los seres humanos pueden construir sus vidas y culturas sobre la misma.

 En segundo lugar esta la persona de Jesús y la cruz de Cristo. Ya hemos hablado anteriormente sobre las declaraciones exclusivas y excluyentes de Jesús. La cruz es un signo de intolerancia porque abierta y claramente expresa y representa las afirmaciones contundentes del Maestro de Nazaret.

 En tercer lugar está la doctrina del pecado. En la Biblia se especifican muchas conductas y actitudes de los seres humanos como pecaminosas y, por tanto, reprobables. Pero con los principios de la nueva tolerancia nadie puede emitir juicios morales sobre las conductas de otras personas sin ser considerado intolerante.

 Finalmente nos encontramos con la misión de la Iglesia. La iglesia está llamada en la Gran Comisión a llevar el mensaje de salvación a todas las naciones. La labor de hacer discípulos es considerada como intolerancia por los practicantes y abogados de la nueva tolerancia. La premisa de que las personas deben ser cambiadas de su “errónea” manera de vivir es inaceptable.

  1. LAS CONSECUENCIAS DE LA NUEVA TOLERANCIA

  1. La muerte de la verdad

 La verdad con mayúsculas ya no existe. Como hemos dicho por activa y por pasiva la verdad es una construcción personal y social. No hay tal cosa como la verdad objetiva y, por tanto, esta no puede ser conocida.

  1. La muerte de la moralidad

 Del mismo modo que no hay absolutos en el terreno de la epistemología tampoco los hay en el terreno de la ética y la moral. Como la verdad, ambas cosas son meras construcciones culturales y sociales. Cada uno debe de tomar sus propias decisiones con relación a lo que es correcto o incorrecto.

  1. La muerte de la justicia

 El escritor Don Closson dice con relación a las implicaciones que la nueva tolerancia tiene para la justicia:

 Mientras que los abogados de la nueva tolerancia pueden de manera ocasional hacer alguna mención a la justicia, ésta no puede ser la base o cimiento para su movimiento. Para que alguien pueda afirmar que ciertas acciones o palabras son injustas, debe asumir que un cierto orden moral –aparte de uno mismo- realmente existe. La injusticia implica la existencia de la justicia, justicia implica la existencia de leyes morales, y las leyes implican que un dador de las mismas existe.

 Con el continuo crecimiento de la nueva tolerancia la idea de justicia se irá debilitando cada vez más hasta el punto que más y más los legisladores y los políticos tomarán sus decisiones en base a la presión de la opinión pública expresado por medio de encuestas de opinión y estudios sociológicos. Esto significará también el fin de todo tipo de ideología política. Lo importante no será hacer lo correcto, aunque esto sea impopular. Lo que contará será hacer aquello que requiere y pide la opinión pública, incluso si a los ojos del legislador o gobernante se trata de algo injusto o incorrecto.

  1. La pérdida de las convicciones

 Josh McDowell sabiamente indica que la pérdida de todo tipo de convicciones será otro de los resultados de la nueva tolerancia. Hemos de reconocer que va a ser más y más difícil para nuestros jóvenes el sostener ningún tipo de convicciones personales en un contexto en el que todas las creencias, valores y estilos de vidas son igualmente válidos. Precisamente una de las consecuencias de la tolerancia y el pluralismo es la pérdida de sentido de las diferentes opciones. Todas quedan relativizadas y diluidas.

  1. La privatización de la experiencia religiosa

 Las manifestaciones religiosas, especialmente las de tipo cristiano, serán consideradas más y más como muestras de intolerancia y, por tanto, existirá una presión cada vez mayor por parte de muchos grupos sociales, políticos e incluso religiosos de otro signo, para que toda manifestación pública de la fe cristiana sea mantenida estrictamente dentro de los límites de la esfera personal y privada de los individuos. La fe será desterrada de la arena pública  e incluso los individuos que públicamente se identifiquen como cristianos pueden ver en peligro su progreso cultural, social y político. Esto último tiene todo el sentido si consideramos que el ser cristiano conllevará automáticamente el ser tildado de fundamentalista, intolerante y absolutista.

Por otra parte, muchos cristianos aprenderán a autocensurar su fe a fin de evitarse problemas en la vida pública. Las palabras de Pablo a Timoteo de que todo aquel que quiera vivir piadosamente habrá de sufrir persecución, parecen tomar una nueva y actual dimensión a la luz de la nueva tolerancia.

  1. El peligro de la desaparición de los derechos humanos

Una de las expresiones de la nueva tolerancia es el multiculturalismo. El multiculturalismo vendría a ser a nivel social lo mismo que los diferentes estilos de vida a nivel individual. De la misma manera que en una sociedad existen muchos individuos diferentes y cada uno de ellos tiene derecho a su propio estilo de vida, también a nivel global existen muchas culturas diferentes que tienen todo el derecho a ser como son y a impedir el ser cambiadas desde el exterior.

 Tiene todo el sentido del mundo ¿Qué derecho tienen una cultura a juzgar la forma en que otra ha decidido organizarse? Las implicaciones de esta afirmación pueden ser más peligrosas de lo que a primera vista uno puede suponer. De hecho, y como se menciona en el documento sobre el relativismo, muchos países no occidentales están cuestionando cada vez con más seriedad el concepto de los derechos humanos por considerarlo una construcción cultural occidental ajena a las tradiciones culturales propias.

El mundo occidental continúa insistiendo en que la Declaración Universal de los Derechos Humanos ha de ser un absoluto ético y moral para todo el planeta. Pero si hemos de ser sinceros dicha afirmación carece de cualquier tipo de fundamento lógico a luz de la nueva tolerancia.

  1. El triunfo y la exaltación del sentimiento

 La nueva tolerancia, con su nuevo énfasis en la identidad del ser humano que hemos visto anteriormente, abre un camino para el triunfo del sentimiento sobre la razón, otra, por cierto, de las características propias de la postmodernidad. ¿Cómo puede ser incorrecto lo que yo siento? Poner en duda mis sentimientos equivaldrá a poner en duda mi propia identidad al emitir juicios sobre los mismos, lo cual, como ya hemos vistos es una clara señal de intolerancia.

 PREGUNTAS DE REFLEXIÓN

 1. ¿En qué se diferencia la nueva tolerancia de la tolerancia tradicional?

 2. ¿Por qué la nueva tolerancia es un serio reto para la pastoral juvenil?

 3. ¿De qué forma la nueva tolerancia condiciona nuestro trabajo con los jóvenes? Por favor, sé práctico

 4. ¿Qué podemos hacer para ayudar a los jóvenes a superar estos desafíos?

2 comentarios

  1. Buen intento.. voy a hacer como que estoy de acuerdo.. para no seguir en el looping. 😀

    1. Será que te hablo? O es que quieres entrar en la etapa de la nueva tolerancia, je je je
      Shalom!

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