Un cántico del muy Amado (O canción de amores –– Salmo 45)

León_de_JudáBajo la acción del , este salmo nos invita a alabar a Cristo, el Amado, quién supera en hermosura y gracia a todos los hombres. Comienza diciendo, n en una palabra, lo que el adorador ha descubierto en Cristo. Tal descubrimiento llena el de alabanza. No es, pues extraño que exclame delante de tal espectáculo: “Reboza mi palabra buena”. Antes de brotar de los labios, la alabanza ha sido preparada y meditada en un que reboza (véase Mateo 12:34). Además, la alabanza sólo puede subir con todo fervor cuando el Espíritu la acciona, puesto que sólo él es capaz de apreciar el valor de Cristo, su objeto. Es una palabra de bondad sin mezcla; y se vale del hombre, es decir, del adorador, para dar impulso a esta palabra inspirada por la persona de Cristo.
“Eres el más hermoso de los hijos de los hombres; la gracia se derramó en tus labios; por tanto, Dios te ha bendecido para siempre” (v. 2).
Aquí tenemos la apreciación del adorador cuando se halla ente las perfecciones del Hijo del Hombre. Esta hermosura, vista en Cristo como hombre, es el fruto de la gracia derramada en sus labios. “En tus labios”, exclama el adorador, quien se dirige a ese Hombre maravilloso con toda libertad, pues es el objeto de su adoración. La gracia que lo llena se revela por la palabra de sus labios. Cuando estaba en este mundo, se decía de él: “¡Jamás hombre alguno ha hablado como este hombre!” (Juan 7:46). Pero la gracia, el amor que se ocupa del mal para hacerlo desaparecer, y del pecado para perdonarlo, además de satisfacer todas las necesidades del hombre, también atrajo sobre Cristo Hombre las bendiciones eternas de Dios, y le otorgó el título de muy Amado en la boca de los hijos de Coré.
Esta belleza de la gracia en un hombre le otorga el derecho al título de triunfador: “Ciñe tu espada sobre el muslo, oh valiente, con tu gloria y tu majestad” (v.3). Aquí no se trata de desvainar la espada para el combate, como en Isaías 63:1-6, sino de aparecer como hombre en su majestad. La magnificencia crece, el triunfo se despliega, el carro de triunfador prosigue su carrera y los espectadores de este esplendor meditan en las perfecciones que dieron al muy amado el insigne privilegio de la victoria:”Cabalga sobre palabra de verdad, de humildad y ”. No es solamente la gracia (v.2) la que constituye su belleza; tres cosas son el fundamento de su gloria como hombre. En , la verdad es inseparable de la gracia. “La gracia y la verdad vinieron por medio de Jesucristo” (Juan 1:17). La verdad es el pensamiento de Dios en cuanto a todas las cosas, la plena y eterna manifestación de lo que Dios es, de lo que dice y piensa. Es Dios, su Palabra y su Espíritu. La humanidad caracterizó su triunfo real, cuando vino a tomar posesión de su reino y de su capital (Mateo 21:5). La justicia es la ausencia eterna de todo rasgo de pecado en Sus caminos; es divinamente consecuente consigo mismo. No obstante, al mismo tiempo esta justicia es inseparable de los juicios que nos pueden tolerar el mal: “Tu diestra te enseñará cosas terribles” (v.4).
Acabamos de ver lo que el Espíritu, por boca del creyente, piensa de Cristo como hombre. Veamos ahora lo que Dios piensa de su Hijo: “Tu trono, oh Dios, es eterno y para siempre; cetro de justicia es el cetro de tu reino” (v.6).
Jesucristo, ese hombre perfecto, ese vencedor, ese triunfador, ese rey reconocido como tal después de haber sido rechazado por los hombres, es aún mucho más que todo esto: Él es Dios.

2 comentarios

    • Alberto Espinosa en 12 noviembre, 2013 a las 11:10 am
    • Responder

    Este salmo de veras que me trasmite un mensaje tremendo, pues refleja como se dice en el artículo la grandeza de nuestro Señor y Salvador Jesucristo.

  1. Es un canto inspirador muy cantado en las congregaciones cristianas. En lo personal me lleva adorar al Señor y recordarlo como mi primer amor, en cuanto al Salmo letra describe la EXCELENCIA de nuestro Cristo como el UNICO de la creación digno de ser adorado…“Eres el más hermoso de los hijos de los hombres; la gracia se derramó en tus labios; por tanto, Dios te ha bendecido para siempre” (v. 2). Denota a las palabras humanas las sin palabras para describir lo DIVINO DE SU DIVINIDAD….Hagan suyo este cántico y esta letra a la hora de adorar, a me ha servido mucho es mis momentos de soledad….saludos..SHALOM…..

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